Una pensamiento para Jánuca – Para Estados Unidos es más fácil doblegar a Israel que a una Siria que no depende de ella – Por Shmuel Rozner (Maariv 29/12/2016)

Obama disparó “para herir” aunque ya no es capaz de forzar a Israel hacia sus ideas. A pesar de las esperanzas puestas en Trump, hay que recordar que también él puede tirar de la alfombra por debajo de nuestros pies.

John Kerry, quien expuso sus parámetros para el acuerdo israelí-palestino, no es un lápiz particularmente afilado. Como negociador con Irán, él fue maniobrado con éxito por sus interlocutores hasta conseguir el acuerdo que trajo. Como negociador con Israel y los palestinos, hizo un error tras otro, hasta que se rindió ante la negativa de las partes a la hora de negociar la paz. Kerry y el presidente al cual sirvió, Barack Obama, no serán registrados en la historia como quienes han dejado una huella exitosa en las relaciones exteriores estadounidenses y, ciertamente, no por el dominio de Estados Unidos en el mundo. En Oriente Medio será recordado como un lugar en donde sembraron vientos y cosecharon torbellinos. Sin embargo él, después de hacer su discurso y de demostrar su ira, volverá a sentarse en su casa untada y protegida. Y nosotros somos los que estaremos empapados bajo la lluvia.

El casi último episodio del chocante drama entre Barak y Binyamin se descubrió ésta semana a los ojos de los espectadores sorprendidos de todo el mundo. El episodio descubrió en todo su mezquindad reivindicativa a un presidente de Estados Unidos que se hace pasar por calmado y discreto. Ella dio a conocer a un primer ministro israelí – y al estado que está bajo su protección – en toda su patética dependencia. Una vez que un presidente de Estados Unidos, molesto como el que más, injusto, quita la alfombra bajo los pies de Israel, resulta que no hay por debajo fuera de abismo. Israel festejará, y con razón, el día en que Obama termine su mandato y entregue el testigo a su sucesor. La amistad se ha agotado. Pero el sucesor también ha aprendido esta semana una interesante lección acerca del equilibrio de poder entre Estados Unidos e Israel: cuando Estados Unidos estornuda, Israel se resfría. Cuando Estados Unidos elimina las barreras, Israel es la que absorbe la estocada.

En Jánuca, Israel tiene una buena oportunidad de revisar el significado de esta dependencia en el imperio estadounidense. Jánuca es la celebración del maravilloso reino Hasmoneo, que surgió cuando el mundo a su alrededor se lo permitió y que se derrumbó cuando el mundo alrededor de dicho reino cambió, no mucho después. Es una celebración de un reino que se alió con un poder creciente (Roma), que se aprovechó de la debilidad del poder que caía (el seléucida), que logró identificar grietas en la costura entre las superpotencias, y que tuvo también un poco de suerte.

Janucá es una celebración que nos deleita la experiencia del potenciamiento – el milagro que nos sucedió, no encontramos vasija de aceite, nuestra fuerza, nuestra rebelión, nuestros héroes y nuestras guerras que nos han dado la victoria. Pero también nos ofrece otra observación de la fiesta y esa es una medida de humildad – la humildad del discurso religioso canalizado hacia el milagro: No lo hicimos nosotros, Dios lo hizo. Esta es la razón para el énfasis en la vasija de aceite, que fue el milagro visible que sucedió en paralelo al milagro oculto de la victoria de los macabeos. En un discurso menos religioso se puede canalizar el tema en la humildad estratégica: el milagro no nos sucedió a nosotros, y sólo fue una rara combinación de circunstancias, la explotación de una oportunidad, la sabiduría política, lo que nos entregó la victoria – y también ocurrió lo opuesto cuando 100 años más tarde ese reino se derrumbó.

Obama mantuvo la mayor parte de su munición para el tiempo de descuento

La dinastía Hasmonea se mantuvo bajo la protección y amabilidad del Imperio Romano. El Reino de Israel actual se sostiene, en gran medida, por la bondad del imperio estadounidense. Esta es una realidad frustrante. Los norteamericanos a veces son más inteligentes y, a veces, son menos. A veces nos desean lo mejor, pero por sobre todo desean lo mejor para ellos. A veces pueden ser influidos por nosotros y a veces se vuelven contra nosotros. Los estadounidenses, como se demuestra esta semana, son una nación brutal. ¿Por qué atacan a Israel? Ya que Israel les irritó. ¿Por qué Israel más que otros? Porque Israel es más fácil de golpear para ellos. Putin es más difícil de acosar, cuya fuerza para dañar es mayor… o Siria, que es independiente de EE.UU. o contra los palestinos, que un golpe duro los derrocará de plano.

Obama perdonó a Israel y guardó la munición mayor en su contra en el tiempo de descuento. Disparó para herir. Sin embargo, lograr el objetivo, es decir, doblegar a Israel tratando de imponer sus ideas, ya no podrá. No tiene tiempo. Y ciertamente – Israel espera que así sea – Donald Trump nunca vaya a usar tales municiones. Bien podría ser que Trump se ubique al lado de Israel y adopte sus posiciones en todos los temas de la agenda. Sin embargo, vale la pena recordar que, al hacerlo, sabe – y sabemos – que está armado y es peligroso, y nosotros estamos indefensos. Puede, si lo desea, puede sacarnos la alfombra por debajo de nuestros pies. Y nosotros caeremos.

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