Una alianza entre Israel y los países árabes moderados no es posible – Por Amos Guilboa (Maariv)

No debemos engañarnos. Las brechas entre la realidad de Arabia Saudita y otros, y la del Estado de Israel no permitirá una cooperación integral en temas de seguridad, especialmente no de forma visible.

En mi artículo de la semana pasada dije que los que piensan que los estados sunitas como Arabia Saudita, por ejemplo, se acercarán abiertamente a Israel sin un acuerdo de paz con los palestinos, viven en una dulce ilusión.

Esta vez abordaré la idea que se ha ganado muchos corazones en Israel: La alianza/acuerdos de seguridad con los estados árabes sunitas moderados contra la compartida amenaza iraní. También existe un enfoque integrador, es decir: vamos a hacer la paz con los palestinos con la ayuda de los países sunitas moderados, entonces no sólo que vamos a llegar a acuerdos de paz con Arabia Saudita y con los estados del Golfo (ya que con Egipto y Jordania ya tenemos acuerdos de paz), sino que también podemos crear con ellos una alianza militar contra los enemigos en Irán.

Bueno, está claro que Irán es nuestro principal enemigo, y está claro que Irán es el principal enemigo de Arabia Saudita y los Estados del Golfo, y esta cuestión hace que nuestros intereses sean similares: es necesario impedir el avance de Irán y sus apoderados. Es obvio que Israel debe mantener un diálogo silencioso con los sauditas y sus satélites, eso está claro; y creo que los saudíes también deberían tener interés en recibir apoyo israelí en diversas formas, por debajo de la mesa. Pero hay que entender que hay discrepancias significativas entre la situación de seguridad en la que se ubica Arabia Saudita y la realidad en la que se encuentra Israel con respecto a Irán. Y estas brechas representan, en mi opinión, serias restricciones para la cooperación de seguridad integral, y desde luego visible, entre nosotros y Arabia Saudita.

En primer lugar, la actual amenaza iraní sobre Arabia Saudí es, sobre todo, una amenaza de subversión interna para derrocar al régimen saudita, sobre todo en el este de Arabia Saudita y en el Golfo Pérsico, en donde hay una gran población chiíta; y simultáneamente vemos una presión militar sobre Arabia Saudita, Yemen, en su mayoría por los chiítas Hutíes. La amenaza nuclear iraní es a largo plazo. Para el Estado de Israel, no hay una amenaza de subversión iraní. La amenaza potencial es una militar en forma de terrorismo y de disparos desde los Altos del Golán, a través de sus representantes, y la amenaza más distante es, por supuesto, la amenaza nuclear. Hezbollah en el Líbano es, en realidad, una amenaza iraní permanente.

En segundo lugar, la contienda entre Arabia Saudita (y Egipto, Jordania y los Estados del Golfo) e Irán es un enfrentamiento político y religioso antiguo, entre los sunitas y chiitas; una pelea en la que Irán, desde el comienzo del siglo XVI, se ha convertido en el mayor país chiíta, que ha luchado durante 300 años contra el poder del Imperio Otomano sunita. Una lucha religiosa- cultural y política es actualmente la peor complicación de la región. ¿Es que Israel debe meterse abiertamente en esta lucha? ¿Qué… acaso Israel es un país sunita?

En tercer lugar, en este momento no hay ninguna alianza sunita. Los sunitas están divididos. Sin embargo, existe una clara alianza chií dirigida por Irán. Esto es especialmente notable en la escena de los combates en el centro de Siria. Por lo tanto, pensar que Israel, Arabia Saudita y Turquía consolidarán entre ellas, por ejemplo, una alianza común contra el eje chiitas es un sin sentido. Una tontería. ¿Qué si es posible? Continuar manteniendo bajo el radar todas las conexiones de seguridad y otros lazos posibles con los Estados Árabes rivales a Irán e introducir en el eje a la administración Trump; pero no poner un dedo en los ojos de los países moderados a través de medidas tales como la anexión de Judea y Samaria; no mostrarnos como morosos a mantener un diálogo político con Abbas si Trump toma la iniciativa en este sentido. Y lo mejor de todo: no hacerse ilusiones acerca de una alianza militar, por ejemplo, con Arabia Saudita, y con la idea de comer humus en Riad.

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