Un puerto marítimo para Gaza – ¿un paso hacia la normalización? – Por Guilad Sher y Jonathan Heuberger (INSS)

A la luz de los crecientes temores que la economía está colapsando y que la creciente agitación en Gaza conduzcan a la reanudación del conflicto entre Israel y Hamás, las autoridades de las Fuerzas de Defensa de Israel han expresado recientemente su apoyo para construir un puerto marítimo de Gaza, a condición que el proyecto se base en acuerdos para garantizar la seguridad de los israelíes. Hasta el momento, a excepción de los ministros Israel Katz y Yoav Galant, el gobierno israelí no ha expresado públicamente una posición oficial con respecto al programa. Parece que esto es debido a consideraciones relacionadas con los intereses de otros actores regionales, así como por los problemas de seguridad. En este artículo se analizan algunas de las consideraciones que deberían guiar la discusión.

El problema: Tras el cese de fuego por la Operación Margen Protector se supone que comenzarían las negociaciones indirectas mediadas por la Autoridad Palestina entre Israel y Hamás para, entre otras cosas, negociar la cuestión de un puerto marítimo para Gaza. La exigencia del Hamás para la construcción de un puerto en Gaza tenía tres objetivos. En primer lugar, un puerto palestino independiente en Gaza podría darle a los palestinos lo que ellos aspiran – libre circulación de bienes y personas, junto con un sentido de la autonomía y autodeterminación. En segundo lugar, se trata de un logro, que será captado como una importante victoria para el Hamás, elevando su estatus en la arena palestina interna y regional. Por último – ya que la mayoría de los miles de millones prometidos para la reconstrucción de Gaza no han llegado, el puerto será capaz de estimular la economía de la Franja de Gaza, bajando la tasa de desempleo, que actualmente es la más alta del mundo.

Israel tiene un fuerte interés en llegar a un alto el fuego a largo plazo con el Hamás, y por lo tanto considera que el desarrollo de Gaza posee una importancia estratégica. La situación humanitaria en Gaza, en combinación con la incitación contra Israel, crea una bomba de tiempo, que tiene como objetivo a Israel. Sin embargo, los funcionarios de seguridad israelíes ven el puerto palestino en Gaza, uno que actúe sin medidas de seguridad adecuadas, como una constante y significativa amenaza para la seguridad de Israel. Dicho puerto permitiría al Hamás aumentar su arsenal, incluyendo los misiles de alcance medio y, largo plazo, la entrada de sistemas de defensa aérea y misiles antitanque, convirtiendo al puerto en el canal de entrada y salida del Hamás y otras organizaciones terroristas. En el contexto de estas consideraciones se debe examinar el renovado interés en la construcción de un puerto marítimo en Gaza.

Antecedentes: La idea de construir un puerto marítimo en Gaza fue discutida al comienzo del proceso de Oslo y se incorporó en la “Declaración de Principios provisionales – programas de autogobierno” (“acuerdos de Oslo”), firmados entre Israel y la OLP en 1993. Ocho meses más tarde, “El Acuerdo Gaza-Jericó” elaboraba aún más la idea para los planes del establecimiento del puerto, su ubicación y otros problemas asociados a ello, los intereses mutuos serían discutidas más adelante, en negociaciones posteriores, y de conformidad con las disposiciones de seguridad necesarias – especialmente los arreglos de paso de las fronteras internacionales, que seguirían quedando bajo control israelí. En el Acuerdo provisional entre Israel y los palestinos firmado en 1995 (Oslo B) se ratificaron estos compromisos previos.

Desde el principio, las autoridades de la defensa en Israel dudaron de la construcción de un puerto palestino en Gaza, por temor a que el puerto fuese otro paso para la entrada de armas y terroristas. Para el gobierno de Israel, las FDI son las únicas que podían garantizar inspecciones efectivas de buques y cargamentos que ingresarían al puerto. Por lo tanto, aunque los contratos para la construcción del puerto (diseñados como un puerto de la Autoridad Palestina bajo supervisión de Israel) se firmaron en 1994, sigue la controversia sobre las medidas de seguridad lo que ha evitado la activación en la práctica de la construcción. A continuación, los planes para la construcción de un puerto en Gaza fueron confirmados y aprobados en Sharem-el-Sheikh (1999). La construcción estaba programada para comenzar de inmediato, junto con el establecimiento de mecanismos de seguridad, con revisiones de personas y bienes y una área que fue designada para los controles y revisión. En la práctica, el trabajo comenzó en el verano de 2000 y debía ser completado en el plazo de dos años. Sin embargo, Israel detuvo los trabajos poco después, y más tarde, durante la segunda intifada (al-Aqsa), el sitio fue bombardeado y destruido. Los donantes dejaron de financiar el proyecto y el trabajo se detuvo por completo.

A pesar que Israel se retiró completamente de Gaza en el verano de 2005, hace más de una década,  principales entes de la comunidad internacional aún consideran al territorio de Gaza bajo responsabilidad total de Israel. El bloqueo naval impuesto por Israel sobre Gaza, por razones de seguridad, continúa impactando negativamente en la imagen del país en el mundo, sin tener en cuenta con el hecho que Israel efectivamente cumple con sus obligaciones hacia la población humanitaria. La situación actual en Gaza sigue siendo un problema para Israel y es vista como problemática a ojos de la comunidad internacional.

¿Ahora qué?

Alternativas físicas: ¿Israel participaría en negociaciones serias con respecto a la construcción de un puerto marítimo para Gaza? Si el gobierno decide afirmativamente, se tendrían que considerar dos alternativas. La primera es permitir la construcción de un puerto en la ciudad de Gaza, ya sea en la playa o en el mar; La segunda opción es la construcción de un puerto marítimo para Gaza, pero no en Gaza, por ejemplo, en El-Arish, en territorio egipcio, o Ashdod, con plataformas separadas para las mercancías destinadas a Gaza.

Hamas: Si se implementa la primera opción, la misma sería “comercializada” como una victoria del Hamás: un puerto marítimo para Gaza respondería a las exigencias palestinas y del Hamás para lograr una autonomía. En este caso, la cuestión principal sería como se verían complacidas las exigencias de seguridad de Israel. Independientemente que Hamás estaría (o no) de acuerdo con la supervisión israelí de algún tipo en el puerto, lo más probable es que Israel no se arriesgaría a enviar a su propio personal a Gaza para inspeccionar las mercancías y las personas que entrasen al puerto a través del Mediterráneo. Además, los intereses de Israel o de un tercero que supervisaría el puerto, probablemente chocaría con las aspiraciones del Hamás para la libertad de movimiento, la autonomía y la presentación de esto como un logro político. Parece ser que otro cruce como el de Kerem Shalom, a excepción de estar éste en el mar… no satisfacería al Hamás. La segunda alternativa, una construcción fuera de la Franja de Gaza, produciría un resultado similar también.

Consideraciones regionales: Probablemente una de las principales razones por las cuales los líderes políticos de Israel no ven compatible el puerto es la oposición egipcia. En cierta medida, aunque menor, incluso la oposición de la Autoridad Palestina hacia un puerto de Gaza, es una consideración. Israel no tiene interés en alterar a las autoridades egipcias, con la cual coordina los acontecimientos regionales. Dichas autoridades consideran a Hamás y Turquía como enemigos y se oponen al fortalecimiento de los planes de ambos para reconstruir en Gaza. Además, la Autoridad Palestina tampoco está satisfecha con la idea y teme que con esto el Hamás recibiría un apoyo adicional gracias a este logro político notable materializado con un puerto en Gaza.

Se trata de un problema complejo. Todas estas cosas indican que el debate sobre el peurto en la Franja de Gaza se debe plantear a la luz de tres consideraciones:

1) En primer lugar, las propuestas para la construcción de un puerto tendrían que hacer frente a las necesidades urgentes del Hamás y de la población de Gaza, que piden un flujo de mercancías y facilidades para el movimiento de la gente desde la Franja de Gaza. Sin embargo, si al final del día el puerto nuevamente se convierte en un símbolo de la ocupación israelí, entonces no se provocará un cambio real. Frente a ello es necesario examinar desde el lado israelí cómo construir un puerto con medidas de seguridad adecuadas, sin que el Hamás se beneficie de este importante capital político.

2) De ahí la segunda consideración. El puerto debe responder a las preocupaciones de seguridad de Israel y Egipto. Si un tercero supervisa el paso, tendrá que adquirir una tecnología pertinente, equipos y poderes que le permitan evitar el contrabando de armas y materiales y equipos de doble uso, así como la entrada y salida de terroristas. Es importante destacar, sin embargo, que incluso si los sitios dentro de la Franja de Gaza siguen sin contar con una inspección física, esos mismos sitios en donde se utilizan materiales de construcción o materiales de doble uso, cualquier acuerdo le continuará permitiendo al Hamás desviar estos bienes para usos militares y terrorismo, o para la construcción de túneles terroristas.

3) En tercer lugar, la construcción del puerto debe incorporar un grado de entendimiento diplomático entre los funcionarios que intervienen en la región, para tratar de provocar un largo alto el fuego. Israel y Hamás no desean otra ronda de confrontación en un futuro próximo. Hay que anclar un acuerdo para la construcción del puerto en el alto el fuego acordado en 2014, con la finalización de la operación “Magen Protector”, en donde se acordo implícitamente iniciar negociaciones no-directas entre Israel y Hamás.

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