Un nuevo bloque geopolítico nace en el mediterráneo oriental: Israel, Grecia y Chipre – Por Embajador Arie Mekel

Desde la perspectiva israelí, el reciente fortalecimiento de la alianza entrelazada con Grecia y Chipre constituye una situación en la que no se puede perder. Un nuevo bloque geopolítico emerge y posee una importancia militar y política que se erige como contrapeso a las ambiciones turcas. Las fuertes relaciones de Israel con Grecia y Chipre también pueden servir para alentar a Turquía a que muestre una mayor flexibilidad en las negociaciones respecto a la normalización de relaciones entre Ankara y Jerusalén.

El mes pasado se caracterizó por una oleada sin precedentes de actividades diplomáticas entre Jerusalén, Atenas y Nicosia sugiriendo la aparición de un nuevo bloque geopolítico en la región.

A finales de enero, el Ministro de Defensa israelí Moshe (Bogie) Yaalon realizó una visita oficial a Atenas y fue recibido por su homólogo griego Panos Kamenos. Esta fue la segunda visita oficial de un ministro de defensa israelí a Grecia. A finales del 2012 Ehud Barak visitó Atenas.

La misma semana, una conferencia gobierno a gobierno se llevó a cabo en Jerusalén entre el gabinete del Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu y el gobierno del Primer Ministro griego Alexis Tsipras. Tsipras llegó con una gran delegación de diez ministros. Esta fue la segunda reunión gobierno-gobierno entre los dos países (la primera se celebró en octubre, 2013 con el conservador Primer Ministro Antonis Samaras) y la segunda fue esta visita de Tsipras a Israel en dos meses.

Al día siguiente, una cumbre trilateral se celebró en Nicosia con la presencia de Netanyahu, Tsipras y el presidente de Chipre Nikos Anastasiadis. La cumbre fue seguida por una declaración conjunta.

Este fuerte repunte en la actividad diplomática no tiene lugar en un vacío geopolítico. Cada participante tiene sus propios objetivos y cálculos en mente y muy dentro imperan las respectivas relaciones de sus países con Turquía.

La visita de Yaalon a Grecia sirve para ilustrar la intensa seguridad y amplia relación militar entre Israel y Grecia, que comenzó hace varios años. Esta consiste en ejercicios frecuentes conjuntos de las fuerzas aéreas (con otros países participantes ocasionalmente), así como maniobras conjuntas de las dos armadas. Los aviones militares israelíes tienen prohibido volar sobre Turquía desde el incidente del Mavi Marmara en el 2010, por lo que utilizan en su lugar el espacio aéreo griego en sus vuelos hacia Europa y los Estados Unidos. Un agregado militar israelí ha estado estacionado en Atenas desde el verano de 2014 y también posee credenciales en Chipre.

Sorprendentemente, Yaalon no dudó mientras estuvo en Atenas en acusar públicamente a Turquía de apoyar el terrorismo en lugar de combatir contra este, alegando que Turquía específicamente le compra petroleo a ISIS. Esta declaración, dada en una conferencia de prensa en presencia del Ministro de Defensa Nacional griego Kammenos, era música para los oídos griegos. Kammenos dirige un pequeño partido de derecha, Los Griegos Independientes, el cual es socio de una coalición del Primer Ministro Tsipras. Kammenos, quien visitó Israel en julio pasado, regresará a Israel esta semana.

La Cumbre de Nicosia, que el Primer Ministro Netanyahu calificó de histórica, fue el punto culminante de todas estas actividades. Esta fue seguida por una declaración conjunta que proclamó que la cooperación tripartita “no era exclusiva”. En otras palabras, el acuerdo tripartito está abierto a otros países, tales como Egipto y tal vez incluso Turquía. Haciendo alusión a Turquía, los líderes de Grecia y Chipre hicieron hincapié en que el pacto “no vá dirigido contra ningun otro grupo”.

La sombra de Turquía se cernió sobre todas estas actividades. La atención de los medios de comunicación, dada a las negociaciones israelíes-turcas hacia el acercamiento y el gran interés de Estados Unidos en estos resultados, animó a los griegos y chipriotas a intensificar su cooperación con Israel. A pesar de las afirmaciones por parte de Grecia que posee relaciones positivas con Turquía, las negociaciones entre los líderes griegos y turcos en Chipre y Turquía siguen siendo considerados como un enemigo potencial para ambos, tanto para Atenas como para Nicosia. Para agravar su animosidad histórica, los griegos creen que Turquía lleva deliberadamente a sus costas cientos de miles de refugiados con el fin de debilitarla; y Chipre ha estado parcialmente ocupada por Turquía desde 1974.

La política del Primer Ministro griego, Alexis Tsipras hacia Israel es impresionante y sorprendente. Tsipras, de 41 años, encabeza el partido de izquierda Syriza, que ha sido altamente crítico hacia Israel en el pasado. Pero en el año desde que este tomó el cargo (este fue elegido dos veces, en dos elecciones en el 2015), Tsipras ha demostrado políticas centristas en ambos asuntos internos y externos. La mejora en las relaciones entre Grecia e Israel comenzó en el 2010 con el Primer Ministro socialista George Papandreou, continuó en el 2012 con el Primer Ministro conservador Antonis Samaras y está siendo seguido hoy por la izquierdista Tsipras. La relación griego-israelí, que ha florecido bajo una notable variedad de regímenes políticos, también goza de un amplio apoyo entre el pueblo griego.

Desde la dramática mejora de las relaciones entre Grecia-Israel hace casi seis años, Grecia ha estado preocupada por si Israel y Turquía normalizan sus relaciones, suponiendo que Grecia tendrá que pagar un precio. Israel ha sido consistente en sus intentos, incluyendo las recientes reuniones, a fin de aliviar estas preocupaciones, haciendo hincapié en que su relación con Grecia es sólida y no se verá comprometida por sus contactos con Turquía. Por su parte, Tsipras está tratando de demostrar que Grecia posee su propia postura en el Mediterráneo Oriental, incluso yendo tan lejos como para anunciar su deseo de ayudar a resolver el conflicto palestino-israelí.

Chipre obviamente tiene su propio pescado que freír con Turquía y también está interesada en mostrar su independencia en la región. Israel tiene una poderosa defensa y relación militar con Chipre que comenzó también (sorprendentemente) durante el mandato del Presidente comunista Demetris Christofias y que continúa a toda velocidad bajo el actual líder conservador Nikos Anastasiadis.

Los Estados Unidos están inevitablemente involucrados en esta complicada red regional. El Vicepresidente Joe Biden visitó Turquía recientemente y también se reunió con Netanyahu en el marco al Foro Económico Mundial en Davos a finales de enero. La Casa Blanca anunció oficialmente que Biden llamó a Netanyahu a finales de enero para discutir los esfuerzos diplomáticos para lograr un acuerdo de acercamiento con Turquía, así como también la cumbre tripartita en Nicosia. Los estadounidenses están interesados en encontrar una solución para la disputa entre Israel y Turquía y ven a Turquía como un factor importante en la resolución de la crisis en Siria.

La declaración conjunta publicada en Nicosia, tras la cumbre, describe siete áreas de cooperación: energía, turismo, investigación y tecnología, medio ambiente, agua, inmigración y la lucha contra el terrorismo. Un comité trilateral ha de ser establecido, encabezado por los directores generales de los tres Ministerios de Energía, a fin de explorar la posibilidad de erigir un oleoducto que transfiera gas desde Israel a Chipre y Grecia.

Las tres partes prefieren poner de relieve la cooperación energética en lugar de las relaciones militares, pero existen más preguntas que respuestas respecto a las exportaciones de gas. Israel no sabe cuánto gas eventualmente tendrá, si será capaz de exportarlo, a quién, o por qué medios. Las conversaciones con Grecia y Chipre sobre el gas se han llevado a cabo durante varios años sin ningún resultado verdadero. Es concebible en principio erigir una tubería que conecte a los tres países, pero sería muy complicado desde el punto de vista técnico y costara casi diez billones de dólares.

Para complicar más el tema está el interés expresado por las compañias turcas en el gas israelí. Mientras se escribió este documento, el tema del gas sigue siendo teórico. Es imposible predecir cómo evolucionara, a quién decidirá Israel venderle su excedente de gas, o incluso si tendrá alguno.

Desde una perspectiva israelí, los recientes desarrollos con Grecia y Chipre constituyen una situación en la que se gana y nunca se pierde. El fortalecimiento de lazos con estos países crea un nuevo bloque geopolítico que podría, en cierta medida, enfrentar a Turquía. Este bloque posee importancia tanto militar como política. Grecia está preparada, en este momento, para ayudar a Israel dentro de la Unión Europea, tal como lo demostró recientemente cuando lideró a la oposición a etiquetar los productos de los asentamientos. Esto representa un cambio drástico de la política griega dentro de la Unión Europea. Chipre casi automáticamente apoya la postura griega, lo que le otorga a los griegos un doble voto en las instituciones de la UE. Las fuertes relaciones de Israel con Grecia y Chipre también pueden servir para alentar a Turquía a que muestre más flexibilidad en las negociaciones respecto a la normalización de las relaciones entre Ankara y Jerusalén.

 

 

 

El Embajador Arye Mekel, investigador asociado en el Centro Begin-Sadat de Estudios Estratégicos, sirvió como enviado de Israel a Grecia desde 2010 hasta el 2014. También fue embajador adjunto de Israel ante la ONU, consejero diplomático del Primer Ministro Shamir y portavoz de Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel.

 

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