Turquía y el coronavirus: Musulmanes devotos derrotarán el “complot judío” – Por Burak Bekdil (BESA)

RESUMEN: Turquía parece estar manejando relativamente bien la crisis del coronavirus, aunque sus reducidas cifras de afectados reflejan el bajo número de pruebas administradas a la población. Los piadosos musulmanes turcos culpan a las oscuras fuerzas anti-turcas y por supuesto, no faltaba más, a los judíos por desatar el virus sobre el mundo.

La lucha de Turquía contra el coronavirus (COVID-19) generalmente es aceptada como racional, oportuna, no tan mal planificada y lo suficientemente efectiva. Para el momento en que el número de casos en Alemania era de 7.000 (y las cifras de casos holandeses y del Reino Unido eran alrededor de 2.000 cada uno), Turquía tenía solo 98. Y cuando el 19 de marzo, el número de muertos en Italia superó al de China en 4.400, la cifra de mortalidad turca era de solo tres personas. El gobierno selló las fronteras – principalmente con Irán – justo a tiempo; canceló todas las reuniones y eventos públicos, incluyendo los partidos de fútbol; ordenó el cierre de la mayoría de las empresas; y lanzó una campaña de concientización efectiva para hacer que los turcos se queden en sus casas. Unos 3.000 peregrinos turcos que volvían a casa desde La Meca fueron puestos en cuarentena. El ritmo de concientización turco por el brote del coronavirus fue del 100% a mediados de marzo, según una encuesta.

Pero hay varias preguntas que siguen sin respuesta. En primer lugar ¿por qué las autoridades religiosas turcas les permitieron a 21.500 personas viajar a La Meca? ¿No hubiese sido más seguro para ellos esperar cumplir su peregrinación hasta que el mundo vuelva a la normalidad? ¿Y por qué solo 3.000 peregrinos fueron puestos en cuarentena? Los otros 18.500 que retornaron de Meca caminan libremente por toda Turquía.

También surge la pregunta: ¿fue reducido el número de casos en Turquía debido a la censura impuesta por el gobierno? No, el “éxito turco” puede explicarse mucho más fácilmente. El número de casos turcos informados fue bajo porque el número de pruebas que realizó Turquía fue muy reducido. Hasta el 16 de marzo, Turquía había realizado solo 2.800 pruebas (dos dieron positivo en una población de 83 millones). Comparen eso con Corea del Sur, que ha realizado 250.000 pruebas (8.100 dieron positivo en una población de 51 millones). Es muy simple: si no le hacen pruebas a la población, no hay forma de contabilizar los casos.

El coronavirus en Turquía, al igual que la mayoría de las cosas en ese país, resalta el humor negro a la tragedia. Como siempre, Turquía es muy divertida a menos que uno tenga que vivir allí.

El profesor Ali Erbaş, presidente de Diyanet, la máxima autoridad religiosa de Turquía, pronunció un sermón de los viernes en el que les advirtió a los musulmanes que no asistan a eventos demasiado concurridos. Este pronunció el sermón en una mezquita con 5.000 personas en ella. Unos días después, Diyanet emitió un fatua en el que suspendía indefinidamente los rezos de los viernes.

Los turcos son un pueblo muy valiente y los turcos piadosos son aparentemente los más valientes de todos. Grandes grupos de musulmanes protestaron contra Diyanet por la suspensión de los rezos de los viernes bajo la lógica de que las plegarias muy seguramente protegerían a los piadosos de cualquier mal, inclusive de un pequeño virus tonto. Al leer las noticias de las protestas, un amigo del autor dijo: “Es una opinión que deberíamos respetar. También es una teoría que vale la pena probar. ¿Por qué no inyectarle el coronavirus a toda esta gente piadosa?

Pero la forma en que los “mejores educados” turcos, incluyendo a periodistas y columnistas, interpretan la crisis del coronavirus es aún más entretenida.

Un escritor islamista sugirió que “ahora que todos los bares y empresas con licencia para vender alcohol están cerrados (temporalmente) tal vez deberíamos considerar mantenerlos cerrados para siempre debido al riesgo que presenta el coronavirus”.

Otro sugirió que el “virus CHP” — siendo CHP el acrónimo del principal partido de oposición secular de Turquía — es mucho más peligroso que el coronavirus.

Los medios de comunicación a favor del gobierno afirmaron que encontraron la verdadera conspiración: el virus fue detectado por primera vez en Turquía el día en que se inauguró oficialmente un nuevo partido de oposición, DEVA, lo cual no puede ser ninguna coincidencia. Cualquier partido de oposición que desafíe al Presidente Recep Tayyip Erdogan es comparable a un virus mortal que amenaza a Turquía.

Otros islamistas tuvieron una respuesta mucho más intelectual y global hacia el virus: desafiar a la ciencia. Cuéntennos, positivistas, laicos: ¿dónde tienen su cura? ¿Dónde está la “ciencia” que ustedes siempre colocan ante la religión?

Las redes sociales turcas son por supuesto, una rica fuente de interpretaciones “científicas” por la crisis del coronavirus, muchas de ellas repletas de una auto-grandeza, paranoia y antisemitismo predecible:

  • “Gracias al poder que heredamos de nuestros antepasados ​​(los otomanos), nosotros pondremos fin a todos los virus e infieles”.
  • “Venceremos al virus al igual que venceremos a la totalidad del mundo”.
  • “Los judíos fabricaron y propagaron el virus con el propósito de acabar con la civilización occidental”.
  • “Aniquilaremos a los amos del mundo que están detrás del virus”.
  • “El virus es solo parte menor de un juego mucho mayor que apunta a Turquía”.
  • “El virus fue creado para derrocar a Erdogan, líder de la umma”.
  • “El ejército islámico derrotará al virus infiel”.

Los virus mutan, pero la retórica islamista no. Yeniden Refah, un pequeño partido islamista, dijo: “Aunque no tenemos cierta evidencia, este virus cumple con los objetivos del sionismo de disminuir la cifra de la población mundial y evitar que se incremente y una investigación importante lo expresa tal cual. El sionismo es una bacteria de cinco mil años que ha causado el sufrimiento de la gente”.

Una respuesta colectiva que ilustra claramente el enfoque turco a una crisis fue una entrevista en televisión con ciudadanos y gente común en el mercado de Elaziğ, una provincia al este de Turquía. Una emisora ​​local envió un equipo para que entrevistara a los habitantes del lugar luego que los periodistas notaron sorprendidos que las calles y el mercado principal de Elaziğ estaban repletos de gente, tanto que la provincia estaba aún mucho más abarrotada de gente que antes de producirse el brote del coronavirus. El equipo de entrevistadores de la televisión le preguntó a los transeúntes: “¿Qué sucede con el coronavirus? ¿No temen estar en lugares públicos atestados de gente?”

Tres entrevistados expresaron su confianza en que el poder de los rezos derrotará todos los virus. Algunos afirmaron que el coronavirus no existe – es una mentira que se tragó el mundo crédulo. Otro dijo: “Alá siempre protege al creyente”. Otro contribuyó con esta teoría: “El mundo entero está en guerra con Turquía. Este virus es la maldición de Alá sobre ellos”.

 

 

Burak Bekdil es columnista en Ankara. Este escribe regularmente para el Instituto Gatestone y el Defense News y es miembro del Foro del Medio Oriente. También es fundador del grupo pensante think tank Sigma en Ankara.

 

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