Turquía versus Siria: Una cultura de enemistad – Por Coronel (ret.) Dr. Dan Gottlieb y el Teniente Coronel (ret.) Dr. Mordechai Kedar

RESUMEN: Los 290 soldados turcos muertos en acción en suelo sirio en los últimos años son un sombrío recordatorio de los temas sin resolver que luego de décadas, continúan envenenando las relaciones entre estos dos países vecinos.

Imagen de portada: Fuerzas turcas ingresan a Alejandreta el 5 de julio, 1938 – fotografía vía Wikipedia

En los últimos años soldados turcos han sido asesinados en suelo sirio con una inquietante regularidad. Diecisiete de ellos murieron en el lugar antes de la Operación Escudo Éufrates y otros 72 soldados durante dicha operación, que tuvo lugar del 24 de agosto, 2016 al 29 de marzo, 2017. Noventa y seis de ellos fueron asesinados durante la Operación Rama de Olivo (20 de enero, 2018-9 de agosto, 2019), 16 en la Operación Primavera de Paz (9 de octubre, 2019-25 de noviembre, 2019), 14 de ellos tras esa operación y 75 en la actual operación militar turca realizada en la provincia de Idlib.

La enemistad entre Turquía y Siria es un componente de larga data en la arena política moderna en el Medio Oriente. Este de vez en cuando se oculta tras otras tendencias y eventos regionales, pero siempre se encuentra presente. Siria fue el único estado de los 22 estados miembros de la Liga Árabe que reconoció el Genocidio Armenio (aunque el Líbano finalmente también lo reconoció).

Esta hostilidad mutua posee raíces profundas. En 1918-21, el Guney Cephesi turco (el “frente sur”) presenció una serie de conflictos. Por una parte se encontraban las fuerzas francesas, árabes y armenias que penetraban desde Alepo e Idlib hacia el norte de Siria y por la otra se encontraban las fuerzas nacionales turcas dirigidas por el gobierno de la Gran Asamblea Nacional en Ankara. El problema era el control sobre Adana, Mersin y Cilicia.

En 1936, Mustafá Kemal Atatürk exigió que la ciudad de Alejandreta en Siria y sus alrededores fuese entregada a Turquía con el argumento de que la mayoría de los habitantes allí eran turcos. Una queja fue presentada ante la Liga de Naciones, desatando una cadena de eventos que terminó en una columna militar turca ingresando a Alejandreta el 5 de julio, 1938 y se anexó el área como la 63ava provincia turca. Hasta el día de hoy, Siria considera a Alejandreta parte de su territorio y lo muestra como tal en sus mapas. En los mapas turcos, a esta área se le denomina Hatay.

Durante muchos años, políticos y funcionarios sirios se abstuvieron de hablar o comentar sobre el tema Alexandretta/Hatay. Cualquier funcionario o político sirio que se atreviese a mencionarlo tenía prohibido ingresar a Turquía por cualquier motivo que fuere. Como Turquía limita con Siria y fue durante mucho tiempo destino principal del turismo sirio, el riesgo de ser incluido en una lista negra turca era demasiado alto para los funcionarios sirios. El silencio de los funcionarios y de los medios de comunicación sirios sobre el tema Alexandretta/Hatay ha hecho que el hombre sirio en la calle no sepa que el problema existe a diferencia, por ejemplo, de los Altos del Golán, a los que el gobierno y los medios de comunicación sirios siempre se refieren como “los ocupados Altos del Golán sirio”.

Desde la creación del estado sirio en 1943, el pueblo turco siempre los ha visto, junto al Líbano, Jordania e Israel, como estados cimentados sobre las ruinas del Imperio Otomano. Los turcos nunca olvidaron la colaboración de los árabes y del imperio británico, que provocó la desaparición del Imperio otomano (turco). Mientras un gobierno nacionalista turco (es decir, laico y separatista) lideraba el país, Ankara mantuvo su distancia de los árabes, ya que estos eran ampliamente despreciados por su papel en la desaparición del Imperio. Sin embargo, el ascenso islamista al poder (Necmettin Erbakan en 1996 y Recep Tayyip Erdoğan en el año 2003) condujo a una creciente cooperación con los árabes, ya que la mayoría de ellos son de hecho musulmanes.

Los árabes en el Medio Oriente generalmente no tienden a confiar en Turquía, ya que retienen recuerdos oscuros del dominio turco-otomano. Estos recuerdan el cómo los turcos los torturaron azotando sus pies con el kurbaj (látigo), colgándolos en la mashnaqa (horca) y les arrancaron los intestinos obligándolos a sentarse en khazouks (bayonetas). Recuerdos de 400 años (1517-1917) de opresión de los otomanos permanecen profundamente grabados y arraigados en la cultura árabe.

Erdogan adopta un enfoque neo-otomano en las tierras que le pertenecieron a Turquía hasta la Primera Guerra Mundial, incluyendo a países como Siria, el Líbano, Jordania, Israel, Egipto, Arabia Saudita e Irak. La hegemonía sobre estos países fue y sigue siendo el objetivo final de sus políticas en el Medio Oriente.

La cooperación con el régimen sirio fue natural por un periodo de tiempo, ya que Siria fue la principal salida a las exportaciones turcas hacia Jordania, Arabia Saudita y el Golfo. La enemistad hacia los kurdos también fue un factor común para los regímenes turco y sirio. Las buenas relaciones personales entre Erdogan y Bashar Assad les llevo a concretar un acuerdo que permitió que los ciudadanos de los dos países se visitaran mutuamente sin necesidad de utilizar visado, un fenómeno muy raro en el Medio Oriente.

Pero la luna de miel terminó en marzo del 2011, cuando la llamada “Primavera Árabe” condujo a Siria a una sangrienta confrontación civil entre el régimen, liderado por la secta de la minoría alauita y la mayoría de los musulmanes del país.

Erdogan sintió que no le quedaba más remedio que apoyar a los musulmanes contra los alauitas, a quienes el Islam considera infieles.

En el 2014, Turquía apoyó a ISIS al permitir que sus voluntarios crucen libremente la frontera turco-siria, comprarle petróleo sirio a ISIS y el permitir que las fuerzas armadas de ISIS utilicen suelo turco para fines tácticos. Ankara también le concedió asilo a más de tres millones de refugiados sirios, la mayoría de ellos musulmanes, aunque esto suponía una carga muy pesada para la economía turca.

Erdogan vio cómo las fuerzas sirias, iraníes y rusas atacaron brutalmente la ciudad de Alepo, pero no pudieron hacer mucho en ese momento para apoyar a su población musulmana.

Hoy, Erdogan se está vengando del régimen de Assad atacando al ejército sirio, ocupando partes del suelo sirio unido a la frontera con Turquía y alentando a los refugiados musulmanes sunitas sirios a retornar a Siria. El régimen de Assad está haciendo todo lo posible para expulsarlos permanentemente y reemplazarlos con población chiita oriunda de Irak, Irán y Afganistán.

La transición de Turquía de gobiernos nacionalistas (Atatürk, Ismet Inonu, Celal Beyar y sus sucesores ambos civiles y militares) hacia los gobiernos islamistas agregó una capa adicional de animosidad a las profundas y duraderas tensiones nacionalistas basadas en disputas fronterizas, hostilidades religiosas y oscuros recuerdos históricos entre dichos países.

 

El Coronel (ret.) Dr. Dan Gottlieb es graduado de la Universidad Hebrea de Jerusalén y de la facultad de derecho en la Universidad Bar-Ilan. Este sirvió cuatro circuitos de servicio en diferentes partes de África y es una autoridad líder en temas africanos dentro de la Asociación Médica de Israel.

 

El Teniente Coronel (ret.) Dr. Mordechai Kedar es investigador asociado sénior en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat. Ejerció durante 25 años en el servicio de inteligencia militar de las FDI especializándose en el tema sirio, el discurso político árabe, los medios de comunicación árabes, los grupos islámicos y árabes israelíes y es experto y conocedor de la Hermandad Musulmana y de otros grupos islamistas.

Comentarios

Recientes

spot_img

Artículos Relacionados

Donaciones

 

En “Hatzad Hasheni” seguimos produciendo contenidos verdaderos y confiables para que te sigas sintiendo orgulloso de lo que eres…

¡Ayúdanos ahora con tu donación!

¡Súmate al proyecto que modifica percepciones!

CLICK AQUI PARA DONAR

Gracias por donar en este importante proyecto de diplomacia publica.