Turquía: Nuevo sistema, antiguo espectáculo de un único individuo – Por Burak Bekdil

RESUMEN: El Presidente Recep Tayyip Erdogan, sin duda el líder más popular y divisivo en la historia turca moderna, ya ha gobernado el país por más tiempo que Atatürk, el fundador de la Turquía moderna y secular. Para el año 2023, cuando expire su mandato presidencial, Erdogan habrá gobernado Turquía durante 21 años en comparación con los 15 años de Atatürk. Puede parecer broma, pero el presidente turco, entre otras funciones, ahora tendrá la autoridad de establecer los precios de los productos farmacéuticos y las multas de tránsito para los conductores que lo hagan sin neumáticos de invierno en las autopistas nevadas.

Zaytung, un portal humorístico muy popular que publica “noticias” con el dictamen “Noticias Honestas, Imparciales, Inmorales”, publicó recientemente una historia con el siguiente titular: “El sistema presidencial influye sobre Fenerbahçe” (un club de fútbol turco muy popular). El escrito dijo que el último decreto presidencial firmado por el Presidente Recep Tayyip Erdogan dicta que el Fenerbahçe debería ahora aparecer en el terreno de juego con un centrocampista defensivo en lugar de dos.

Erdogan ha dominado Turquía durante más de 15 años, pero para él, esto no es suficiente. Después de haber ganado cómodamente una contienda presidencial el 24 de junio, transformó rápidamente el sistema parlamentario de Turquía en un sistema presidencial ejecutivo casi sin controles ni equilibrios. Este se ganó esa autoridad en un referéndum en abril, 2017 pero sus nuevos poderes solo tendrían efecto después de las primeras elecciones presidenciales.

La lira se depreció aún más frente a las principales monedas occidentales y el mercado bursátil cayó rápidamente luego que Erdogan colocara a su yerno Berat Albayrak, a cargo de la tesorería y las finanzas. En uno de los tres decretos presidenciales, se anunció que Erdogan nombraría personalmente al gobernador del Banco Central (que, en teoría, debería seguir siendo autónomo), así como también a los delegados del Banco Central y los miembros del comité de política monetaria.

Erdogan, sin duda el líder más popular y divisivo en la historia turca moderna, ya gobernó el país por más tiempo que Atatürk, el fundador de la Turquía moderna y secular. En el 2023, cuando expire su mandato presidencial, Erdogan habrá gobernado Turquía durante 21 años en comparación con Atatürk que gobernó 15 años. Y en el 2023, Erdogan será elegible para otro mandato de 5 años.

El nuevo gabinete de Erdogan consiste principalmente en gente nueva, incluyendo a cuatro empresarios: un operador turístico a cargo del área de turismo, un propietario de un instituto universitario como ministro de educación, una empresaria como ministra de comercio y un propietario de hospital como ministro de salud. La mayoría de los nuevos ministros son todos tecnócratas.

Dos puestos clave del gabinete se mantuvieron sin cambios: el del canciller Mevlüt Çavusoglu y el del Ministro del Interior Süleyman Soylu. Çavusoglu había estado actuando más como “Secretario” que ministro de políticas en el antiguo gabinete de Erdogan, a menudo realizando tareas protocolares e implementando las directivas políticas de Erdogan. Este seguirá siendo “Secretario” con el título de ministro.

Soylu, por otra parte, es un político de confianza que ha librado una dura guerra contra los militantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en su país y contra los militantes kurdos al norte de Siria e Irak. Soylu, junto a su comandante de Gendarmería, el General Arif Çetin, ha llevado a cabo dos operaciones militares contra objetivos kurdos en zonas del norte de Siria desde el 2017, con solo unas pocas bajas turcas. El ejército turco dice que ha neutralizado a casi 5000 terroristas, la mayoría en Siria, en tan solo este año. La reelección de Soylu como ministro del Interior muestra el respaldo de Erdogan a su política kurda basada en guerras.

Erdogan nunca ha ocultado su apetito por realizar un gobierno ilimitado de un solo hombre. En su campaña electoral, prometió una “Turquía fuerte con un liderazgo fuerte”, mientras que su principal rival presidencial Muharrem Ince, prometió un regreso al sistema parlamentario. Erdogan obtuvo el 52% de los votos, mientras que Ince obtuvo el 31%.

Erdogan, ahora jefe de estado, del gobierno y del partido gobernante, encabezará, además del gabinete, una serie de consejos presidenciales que recomendarán políticas e inspeccionarán los ministerios de: ​​ciencia, tecnología e innovación; educación; la economía; seguridad y política exterior; el poder Judicial; la cultura y las artes; salud y seguridad alimentaria; políticas sociales; y la administración local.

Este se encargara del patrimonio nacional, del ejército, los servicios de inteligencia, la industria de defensa, los asuntos religiosos, un Fondo de Bienestar multimillonario administrado por el gobierno, del Consejo de Seguridad Nacional, de la Junta Inspectora del Estado y la Dirección de Comunicaciones.

Pero eso no es suficiente. Puede parecer broma, pero el presidente turco también tendrá autoridad para establecer los precios de los productos farmacéuticos y multas de tráfico a los automovilistas que conduzcan sin neumáticos de invierno en las carreteras nevadas. Inspeccionará e impondrá prohibiciones de vuelo y establecerá tarifas para las inspecciones de vehículos, nombrará a miembros de juntas de seguridad vial, decidirá sobre incentivos a la inversión y establecerá las ubicaciones de las zonas de libre comercio (Decreto Presidencial Nº 703).

Además, Erdogan tendrá autoridad exclusiva para nombrar a los presidentes y miembros del Directorio de Asuntos Religiosos, de la Junta de Educación Superior, de las universidades, Junta Examinadora de la Universidad Nacional, de la emisora ​​estatal TRT, de la Agencia Nacional de Inteligencia, la Junta de Inspección Estatal, la Presidencia de la Industria de Defensa, la Administración de Privatización, del Consejo de Administración independiente y Agencia de Desarrollo, del Instituto Estatal de Estadística, las juntas de inspección a ministerios, de la Autoridad Estatal de Vivienda, Agencia Estatal de Patentes, la Agencia de Energía Atómica de Turquía, las agencias de desarrollo regional y el instituto estatal de investigaciones científicas TUBITAK.

En dos votaciones diferentes, la primera en abril, 2017 y la segunda en junio, 2018 los turcos optaron por cambiar radicalmente el régimen que estableció su padre fundador Atatürk en 1923. Estos han elegido a un presidente ejecutivo fuerte y a un grotesco gobierno de un solo hombre sobre un sistema parlamentario con controles y equilibrios. Irónicamente, ellos votaron democráticamente a favor de un régimen antidemocrático.

El voto del 24 de junio convirtió la presidencia ejecutiva de facto de Erdogan en una presidencia ejecutiva apegada a la ley. Erdogan está feliz, al igual que lo están sus partidarios. Sin embargo, una pregunta permanece sin respuesta. ¿Qué pasará después de Erdogan? ¿Quién gobernará Turquía y cómo, con tal exceso de poder en sus manos? El propio Erdogan no tiene respuesta a ello.

 

Burak Bekdil es un destacado columnista en Ankara. Este escribe regularmente para el Instituto Gatestone y Defense News y es miembro del Foro del Medio Oriente. También es fundador y editor asociado del grupo pensante Sigma en Ankara.

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