Trasladando al liderazgo palestino desde el “rechazo” al “reconocimiento” – Por Gregg Roman

El 14 de enero, el líder palestino Mahmoud Abbas dijo algo sin precedentes para sí mismo, pero por alguna razón logró romper el eterno muro de ignorancia internacional y obediencia a sus típicas declaraciones iracundas.

El discurso de Abbas ante el Consejo Central de la OLP era aparentemente para insertar la pregunta de si la Organización para la Liberación de Palestina debería denunciar los Acuerdos de Oslo, el tratado que rige las relaciones entre Israel y los palestinos y que creó a la Autoridad Palestina, de la cual él es presidente.

Sin embargo, lo que se suponía era un argumento político se convirtió en un reclamo de larga data contra el movimiento de liberación nacional del pueblo judío, el sionismo. Invocando a todos, desde Oliver Cromwell hasta Napoleón Bonaparte, la diatriba de Abbas brindó luz útil sobre la verdadera esencia del por qué el conflicto sigue imperando después de más de 100 años.

Ni una sola vez Abbas mencionó los problemas de tierra, fronteras, asentamientos o la ocupación. Estos son los temas que muchos en Occidente asumen ocupan el liderazgo palestino y son los principales motivadores de las largas décadas de ataques verbales y físicos. Sin embargo, está claro que estos temas le preocupaban muy poco a Abbas. Su único objetivo era el sionismo, al que llamó “una empresa colonialista”.

En otras palabras, Abbas, al igual que los líderes palestinos anteriores a él, no considera la falta de un estado palestino como el problema, sino la realidad y la existencia de un estado judío y democrático.

Esto no es ninguna conmoción para aquellos que le prestan mucha atención al conflicto, pero parece ser un punto ciego para muchos que han invertido importantes recursos, energías y capital político intentando poner fin al conflicto palestino-israelí.

En el Foro del Medio Oriente, estas palabras pronunciadas por Abbas hacen mucho más fácil nuestro caso. Desde hace ya tiempo, Daniel Pipes ha estado afirmando que este conflicto terminará solo con el fin de los más de 100 años de rechazo palestino a la idea del retorno y restablecimiento de la soberanía judía en la patria ancestral y autóctona del pueblo judío.

Esto es lo que ha alimentado el rechazo palestino desde comienzos del siglo pasado y ha informado de su constante repudio a la creación de un estado propio si tal medida significa compartir parte de la tierra con una presencia soberana judía, incluso cuando ese estado sea solo una pequeña franja de tierra tal como la recomendó la Comisión Peel en 1937.

Como puede verse en miles de años de historia, las guerras no terminan cuando un bando declara victoria, sino cuando un bando acepta que ya no puede alcanzar los objetivos que se propuso al comienzo del conflicto.

Los palestinos se propusieron a sí mismos un camino claro hacia la victoria, el cual fue, hasta 1948, prevenir y ahora la eliminación, de la soberanía para el pueblo judío. Los últimos comentarios de Abbas en el 2018, son simplemente los últimos comentarios en esta continua batalla.

Por lo tanto, el conflicto terminará solo cuando algún líder palestino acepte al Estado de Israel como la patria nacional del pueblo judío y ponga fin a la guerra física, diplomática, económica y política en su contra.

Los Acuerdos de Oslo y todas las negociaciones hacia la paz han fracasado porque estos no aceptaron este tema central. Mientras que los temas de tierra, fronteras y soberanía para el pueblo palestino nunca fueron puntos sobresalientes en ninguna de las conversaciones fallidas, los líderes palestinos de manera obstinada rechazaron los temas básicos tales como el reconocimiento de Israel y cláusulas tales como el “fin de las demandas” y el “fin del conflicto”.

Esto fue cierto en el año 2000 con los “Parámetros Clinton” y las conversaciones de Annapolis en el 2007. Ambas colapsaron porque un líder palestino se negó a poner fin al conflicto, independientemente de los ofrecimientos y los términos de paz que estaban sobre la mesa de negociaciones frente a ellos.

En otras palabras, el conflicto no terminará con la creación de un estado palestino, por primera vez en la historia, o la eliminación de los asentamientos y la presencia de las Fuerzas de Defensa de Israel en Cisjordania. Los palestinos desean embolsarse todo esto y mantener abierto el conflicto y sus reivindicaciones, convirtiendo a todo Israel en un objetivo para sus futuros proyectos maximalistas.

Es vital que los Estados Unidos y la comunidad internacional aprovechen esta oportunidad sin precedentes para poner fin al conflicto. Al entender claramente las palabras de Abbas y aquellos que le precedieron, debería ser minuciosamente claro que el foco de todos los esfuerzos y presiones será poner fin al rechazo palestino hacia Israel como estado judío y democrático.

Cuando el liderazgo palestino finalmente pase del rechazo al reconocimiento, el conflicto finalmente madurará para llegar a su conclusión, lo que a su vez creará un futuro mejor para todos los pueblos de la región.

 

 

Gregg Roman (@GreggRoman) es el director del Foro Medio Oriente.

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