Trabajadores encerrados en campos de trabajo forzado en Qatar mientras el coronavirus se propaga en su interior – Por Seth Frantzman (Middle East Forum)

Según informes, el gobierno de Qatar cerró los campamentos de trabajadores inmigrantes del país luego que cientos de trabajadores contrajeron el virus COVID-19, quedando estos atrapados dentro de ellos.

Los “campos de trabajo” en Qatar están siendo cerrados por las autoridades y los trabajadores, que ya se han contagiados con el coronavirus y han sido concentrados dentro de estos, están en condiciones donde se les niegan sus derechos humanos más básicos. Según un informe del diario The Guardian, cientos de trabajadores de la construcción han sido contagiados ahora con el virus en medio de la pandemia global y las políticas de Qatar de concentrarlos en “campamentos miserables y atestados” hacen que el virus se “propague muy rápidamente”.

Los trabajadores son algunos de los miles que laboran como esclavos en los proyectos de infraestructura de la próxima Copa Mundial de la FIFA. “Dentro de los campos en cuarentena los trabajadores describen una atmósfera de temor e incertidumbre”, señala el informe. A los trabajadores se les ha puesto en situación de despido no-remunerado y cada día la situación empeora. A los campos de trabajo donde se concentran los afectados por el coronavirus se les colocan números dentro de los extensos campos de trabajadores en Qatar. “Trabajadores del campo No. 1 al campo No. 32 están en confinamiento”, dijo un individuo de Bangladesh al diario The Guardian.

El universo anti-utópico de los campos de trabajo en Qatar a menudo se encuentra totalmente alejado de los suntuosos partidos de expatriados, de los ejércitos de individuos influyentes a los que el reino les paga en el exterior y de su inversión en los principales medios de comunicación y de deportes, universidades y en negociar las conversaciones de paz Washington y el Talibán. Sin embargo, informes como ese en el diario The Guardian de vez en cuando arrojan luz sobre las infernales condiciones. Estos individuos mal pagados viven totalmente hacinados dentro de contenedores.

El área industrial en Qatar es “hogar de cientos de miles de hombres, la mayoría de los cuales viven en dormitorios altamente confinados, a menudo repletos de hasta 8-10 individuos por habitación, lo que hace extremadamente difícil detener la transmisión del virus”. Los trabajadores carecen de desinfectantes para las manos y otras necesidades básicas. Existen ahora muchas inquietudes sobre el pago a los trabajadores y otros desafíos. Según el informe, muchos países del Golfo han detenido sus vuelos, por lo que la gente ni siquiera puede irse a casa y Nepal incluso ha prohibido a su propia población regresar a casa desde el Golfo.

Varios informes fueron dados a conocer el 20 de marzo en referencia a los cierres en los campamentos de trabajo. Según la organización Amnistía Internacional, los campamentos se encuentran “notoriamente superpoblados” y carecen de agua y de saneamiento adecuados. Los trabajadores tampoco pueden distanciarse socialmente, de acuerdo a las directrices de la OMS. “El gobierno de Qatar debe garantizar que los derechos humanos sigan siendo fundamentales a todos los intentos de prevención y contención del brote del virus COVID-19”, dice Amnistía. Esta exige que las personas tengan acceso a atención médica sin ningún tipo de discriminación.

Es muy probable que la ayuda no llegue a los trabajadores, ya que los países se vuelcan hacia sus problemas internos y cierran sus fronteras. Nadie desea ayudar a los más pobres y vulnerables en los campos de trabajo en el Golfo cuando estos apenas pueden ayudar a sus propios trabajadores en el Reino Unido o en los países occidentales más avanzados. Del mismo modo, el hecho que los países más opulentos del Golfo que desean frenar la propagación del virus y encerrar a sus trabajadores, sería considerado como daño colateral comparado en permitir que el virus llegue hasta las élites. El virus puede seguir su curso a través de varios campamentos de trabajo. No está claro el cómo Qatar y otros países del Golfo que dependen de la mano de obra extranjera proveerán los requisitos médicos que muchos países occidentales pronostican son necesarios para combatir el contagio, tales como ventiladores y camas en hospitales.

 

Seth Frantzman, escritor miembro del Foro Medio Oriente, es autor del libro Después de ISIS: Estados Unidos, Irán y la lucha por el Medio Oriente (2019), editor de artículos de opinión en el diario The Jerusalem Post y fundador del Centro de Reporte y Análisis del Medio Oriente.

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