¡Somos lo que publicamos! – Por Gabriel Ben-Tasgal

Hace unos días leí estupefacto en la página digital de Diario UChile el artículo “Palestina: ¿cómo frenar a los perros de guerra?” de Pablo Jofré. El manifiesto era una más de los Protocolos antisemitas que se suelen publicar en el HispanTV, un medio de comunicación yihadista-chiita iraní que se ha expandido en los países de habla hispana, especialmente entre aquellos que tienen poco afinada su brújula moral. Los chiitas poseen otro medio parecido que transmite desde Argentina, de nombre Annur TV en donde también se pueden recibir los más descabellados libelos nazis en idioma español.

En su sensacional artículo “La Izquierda regresiva”, publicado en El País de España, Aba Soage nos dice “La izquierda regresiva desconfía de los medios de comunicación “burgueses” y sigue con fruición la cadena rusa en español RT o la iraní HispanTV. No le importa que el primero sea el órgano de propaganda de un Estado caracterizado por el capitalismo salvaje, la corrupción y el autoritarismo, y el segundo, de un régimen que realiza más ejecuciones per capita que ningún otro y donde los “crímenes” que pueden llevar al patíbulo incluyen el adulterio, la homosexualidad, la blasfemia y la apostasía”.

Hispan TV suele ser el escenario desde donde transmiten fundamentalistas. El cerebro de un fundamentalista actúa de la siguiente forma: Primero, el fundamentalista llega a una conclusión suprema y, luego, busca argumentos que se adapten a sus pre-conclusiones. Siendo así, el fundamentalista suele mentir porque casi nunca la realidad se adapta a nuestros prejuicios. Así lo hace Pablo Jofré en su libelo actual. Podríamos derramar litros de tinta en detallar las falsedades de su excesivamente adjetivizado texto… veamos las más notables: 1) Nos dice que el conflicto es por los asentamientos judíos en la Cisjordania pero luego “se le ve el plumero” cuando dice que el conflicto comienza hace 69 años cuando “no había asentamientos” sino que se refiere a la creación misma del Estado de Israel. O sea, él tiene problemas con la creación misma de Israel (no me busque excusas m’hijo). Fuera de eso, el conflicto entre los árabes y los judíos comienza por los años 20 cuando no existían asentamientos judíos en Cisjordania y ni siquiera los judíos habían declarado su independencia. 2) Como el autor desconoce el mapa político israelí, nos “vende” que los colonos son parte del gobierno e imponen su deseo en la sociedad israelí, pero luego nos indica que apoyan a Lieberman que no forma parte del gobierno israelí sino que es parte de la oposición. 3) El autor se presenta como autoridad en ley internacional, pero no detalla. Y hace bien en hacerlo porque se podría descubrir su charlatanería. Cuando nos habla de ley internacional argumenta con declaraciones de la Asamblea General de la ONU que son declarativas y no comprometen legalmente, cuando habla del bloqueo ilegal de Gaza miente ya que el mismo es totalmente legal de acuerdo al Tratado de San Remo 1995 e Israel lo cumple al pie de la letra y luego se vanagloria de creerse conocedor de la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU que “supuestamente” Israel incumple y que, además, NO dice lo que argumenta el autor sino que exige a- Retirada israelí de territorios (con retoques territoriales) de la margen occidental, b- Reconocimiento de Israel por parte árabe (lo que aún espera Israel) y c- Solución justa para el problema de los refugiados palestinos, los que “legalmente” son refugiados y no los que suelen inventar portavoces árabes. Israel ha expresado en múltiples oportunidades su deseo de ver crearse un Estado palestino independiente, pero los palestinos, al igual que el bueno de Jofré no reconocen a Israel y tienen  problemas con su fundación.

El fundamentalista no solamente miente, el fundamentalista también adjetiviza y demoniza para lograr que otros se solidaricen con su fanatismo. Israel es catalogada en el texto como belicista y racista, pero también nos sacuden con un “Colonos protegidos por un Ejército de ocupación y exterminio al estilo de las SS hitlerianas”. Mientras que los judíos eran exterminados en cámaras de gas, el palestino Mufti Hajj Amin Al-Husseini se aliaba con Hitler pidiéndole que se apresurase a conquistar a los judíos de Israel para levantar cámaras de gas en Emek Dotan. La lógica del autor funciona de la siguiente forma: “Si logramos convencer a los incrédulos que los judíos actúan y son como los nazis entonces nos liberaremos del hecho que nosotros somos los más parecidos a esos criminales y, además, intentaremos derrotar a Israel ya que con los nazis no se negocia sino que se los derrota”. Lo surrealista es que Israel y los palestinos negocian todo el tiempo. Los aún más surrealista es que el autor loa al islamista Hamás, cuya ideología se asemeja mucho al nazismo. El presgitioso académico alemán Matthias Küntzel afirma que Hamás hoy, más que cualquier otro grupo palestino, continúa con las políticas y principios nazis fijados por Hajj Amin Al-Husseini. Küntzel identifica tres similitudes fundamentales: (1) Hamás asesina sistemáticamente a sus opositores políticos y no tolera disidentes; (2) Hamás identifica a los judíos como la fuente de toda corrupción en la tierra, adoptando teorías conspirativas paranoicas (los conocidos Protocolos de los Sabios de Sión); (3) Hamás rechaza cualquier compromiso o negociación con Israel, insistiendo que toda la Palestina debe ser un estado árabe e islámico conquistado por la Yihad violenta.

Quizás, lo más grave del artículo es que defiende inescrupulosamente al grupo terrorista Hamás. Hamás suele ejecutar y promover atentados suicidas que ya de por sí son ilegales. El Convenio Internacional de la ONU de 1977 establece: “Cualquiera que comete un delito, quien ilícita e intencionadamente entrega, coloca, arroja o detona un artefacto mortífero explosivo u otro en, hacia o contra un lugar de uso público, una instalación pública o gubernamental, un sistema de transporte público o hacia instalaciones e infraestructuras: (a) Con el propósito de causar la muerte o lesiones corporales graves; o (b) Con el propósito de causar destrucción significativa de ese lugar, instalación o sistema, donde tal destrucción produce o pueda producir gran perjuicio económico”. El Consejo de Seguridad de la ONU, dice sobre lo que hace Hamás (2004): “…. Los actos criminales, inclusive contra civiles, cometidos con la intención de causar la muerte o lesiones corporales graves o de tomar rehenes para provocar un estado de terror en la población general o en un grupo de personas o en personas determinadas, intimidar a una población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar o abstenerse de realizar un determinado acto, que constituye delito en el ámbito y tal como se define en los convenios y protocolos internacionales relativos al terrorismo”.

En resumen, un medio de comunicación prestigioso como Diario UChile publica información de un fundamentalista que apoya a un grupo terrorista extraída de una fuente ligada directamente al mismo terrorismo chiita que ejecutó múltiples atentados terroristas en nuestro continente. No debería sorprendernos entonces que entre las reacciones de los lectores podamos leer frases como “perros judíos” o delirios antisemitas como “Su proyecto hegemónico (del sionismo) va desde el Eufrates al Atlas, estructurando la Media luna sionista en el Africa mediterránea.

Somos lo que publicamos. Ni más, ni menos…

Réplica: ¡Somos lo que publicamos!

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