¿Quién representa al “Muro fiel” en el cambiante sistema regional del Medio Oriente? – Por Mayor General (Retirado) Gershon Hacohen

El proverbio árabe “estamos con el muro fiel” representa un camino hacia la supervivencia (el lado más fuerte), especialmente en períodos de transición, recomendándole a uno que se adhiera fielmente a la fuerza creciente representada como un muro fiel. Desde este punto de vista, los recientes acontecimientos relacionados con la agitación regional están ligados entre sí, incluyendo el fracaso kurdo en Kirkuk, los combates en la aldea drusa de Khader, la reconciliación palestina y la renuncia del primer ministro libanés la cual fue liderada por Arabia Saudita. Al mismo tiempo, la estrategia israelí de permanecer como una “Villa en medio de la Jungla” (de atrincherarse dentro de sus fronteras) hace caso omiso a la necesidad de encontrar rutas de intervención abiertas y encubiertas que mejorarían la imagen de Israel como un “muro fiel” a sus aliados.

“Estamos con el muro fiel” (nahna ma’a al-hait al-waqif) es un conocido proverbio árabe. Va más allá al explicar la dinámica de las consideraciones que guían a los actores en el Medio Oriente mientras navegan por el recién emergente sistema regional. Identificar el muro fiel es la esencia del sobrevivir, especialmente para los grupos minoritarios a quienes las alianzas son una necesidad. Dichos grupos deben identificar correctamente los crecientes poderes con los que estos deben alinearse.

Los combates en Khader

Desde una perspectiva siria, la lucha que tuvo lugar a comienzos de noviembre al norte del Golán sirio alrededor del pueblo druso de Khader fue solo otro evento en una larga y tumultuosa guerra, pero para Israel fue un evento significativo. La prueba para Israel no fue el cómo manejó la rutinaria seguridad fronteriza, sino su consistente estrategia de evitar una participación más activa en la guerra civil en Siria. Una intervención inmediata del primer ministro de Israel fue requerida (en medio de una visita a Londres) en la forma de una declaración sin precedentes a la obligación de Israel de proteger Khader.

La situación se ha estabilizado (hasta un próximo acontecimiento de ese tipo), pero la tensión que surgió debería desencadenar una evaluación del enfoque estratégico de Israel al final de la guerra siria. La pregunta clave que desafía a Israel es esta: como actor regional, ¿Puede este brindar un apoyo incondicional a sus aliados, ambos cercanos como a los más alejados?

La “prueba de muro fiel” es la lógica detrás de la cooperación de los últimos años entre los aldeanos de Khader y los agentes de Hezbollah, que han demostrado su fortaleza durante el curso de la guerra.

La lógica israelí tras su política de no participación llevó a los ciudadanos drusos de Israel a exigir la intervención activa del Estado para proteger a sus hermanos al otro lado de la frontera. La batalla en Khader actuó como una especie de sismógrafo para el gobierno israelí. Este destacó su dilema estratégico interno y externo, puso a prueba su funcionamiento y arrojó luz sobre su imagen como firme partidario de sus aliados.

El fracaso kurdo en Kirkuk

La lucha kurda por la independencia también puso a prueba el alcance de la fuerza de Israel como firme defensor regional en tiempos de crisis. La determinación del líder kurdo Barzani de celebrar un referéndum sobre la independencia de Kurdistán ganó apoyo público de Israel, pero los kurdos esperaban más. No pudieron resistir por sí solos un contraataque iraquí-iraní por su asalto a Kirkuk. El sueño de independencia política de los kurdos, que se había visto como cercano a su realización, fue pospuesto una vez más.

Una gran distancia limitó la capacidad de Israel en proveer asistencia militar, un punto que los kurdos entendieron. Sin embargo, hubo otras dimensiones de influencia y apoyo donde Israel no cumplió con las expectativas kurdas. La intimidad de Israel con los Estados Unidos se encuentra en gran parte bajo la imagen de su poderío y los kurdos esperaban que Israel intentase conseguir el apoyo militar estadounidense que pudiera haber servido como un escudo contra el ataque iraquí-iraní.

Sin embargo, en abierto desafío junto a una operación relámpago, el ejército iraquí, armado con modernos equipos estadounidenses y bajo la dirección de la Guardia Revolucionaria iraní, presentó a los Estados Unidos con un hecho consumado que dejó sin efecto su intención de buscar una postura de mediador. El jefe del gabinete iraní se propuso reclamar luego del ataque que “Estados Unidos e Israel planearon crear un segundo Israel en la región del Kurdistán”. Con el exitoso ataque, los iraníes tuvieron éxito no solo en frustrar la realización de la independencia kurda, sino en socavar el estatus de los Estados Unidos e Israel como firmes potencias regionales.

La necesidad de una fricción activa más allá de las fronteras del estado

Dentro del contexto del trauma sufrido por Israel de “hundirse en el lodo libanés” y debido a consideraciones estratégicas prácticas, Israel se ha abstenido en gran medida a lo largo de la guerra en Siria de intervenir militarmente de una forma abierta más allá de sus fronteras. Cuando Israel ha actuado en Siria, en secreto o abiertamente, fue en interés inmediato de su propia defensa. Como comandante del Northern Corps, participé en discusiones sobre este tema y estoy de acuerdo con la política general que se desarrolló para ese momento.

Sin embargo, en vista del nuevo orden emergente, uno debería examinar el cómo Israel posicionará su imagen de poderío no solo como guardián de su propio territorio y fronteras, sino como una fuerza influyente en la configuración del sistema regional.

La discusión de las fronteras estatales es independiente de la de las esferas de interés y del rango de acción militar, abierta y clandestinamente, requerido para la protección de la soberanía. Sobre esta distinción, el General de División Harkabi escribió en su libro ‘Guerra y Estrategia’: “Los estados poseen ‘fronteras legales’ de su territorio nacional, pero también tienen ‘fronteras estratégicas’, por lo cual estarán preparados para ir a la guerra… Por ejemplo, Inglaterra argumentó que su frontera estratégica era el Rin…”(p.531). Hace casi mil años, las guerras de Inglaterra fueron libradas fuera de sus fronteras, incluyendo la victoria sobre Napoleón en Waterloo y el rango total de sus actividades en ambas guerras mundiales.

Los primeros ministros David Ben-Gurion y Levi Eshkol actuaron bajo este entendimiento al proveer apoyo militar a los kurdos, lo cual se extendió más allá de las actividades encubiertas del Mossad a la participación y orientación de los kurdos por parte del equipo de paracaidistas israelíes. Este apoyo se debió, por supuesto, a la necesidad de Israel de alianzas regionales que lo libraran del aislamiento impuesto por los Estados árabes en aquellos años anteriores.

Pero una alianza significativa es puesta a prueba en tiempos difíciles. La disposición de actuar, incluso a riesgo propio, en nombre de un aliado es lo que refuerza la imagen del muro fiel. En vista de la auto-percepción de Israel como una “villa en la jungla”, un sistema militar eficaz para la defensa de sus fronteras fue construido a partir de una experiencia acumulada y duradera. Pero ahora, de cara a un sistema regional que resurge, la necesidad de establecer la seguridad de Israel como actor regional influyente requiere de un discurso en seguridad que considere nuevas dimensiones lógicas.

¿Quién sirve ahora como Muro fiel?

Luego de las tumultuosas convulsiones en Siria, en Irak, Libia, Yemen y el Sinaí, nos encontramos presenciando un movimiento tectónico en el aun así inestable y volátil sistema regional.

La intensidad de lo tumultuoso no es menos significativa que la de la región al final de la Primera Guerra Mundial, con el colapso del Imperio Otomano y la división de la zona en estados de acuerdo al esquema Sykes-Picot. Este es el marco según el cual uno debe interpretar el significado de los eventos en su desarrollo. Estos incluyen la reconciliación liderada por Egipto entre la Autoridad Palestina y Hamás; la derrota kurda en Kirkuk; la lucha en la aldea Khader; y la renuncia del Primer Ministro libanés Hariri, conducida por Arabia Saudita. En todos estos, la pregunta regional clave entra dentro de la perspectiva: ¿dónde está el muro fiel en este sistema evolutivo? Las alianzas regionales, abiertas y encubiertas, se formarán solo alrededor de aquellos que demuestren su firmeza y lealtad al nuevo orden regional. Este problema tiene gran importancia para el futuro de Israel.

 

 

El Mayor General (ret.) Gershon Hacohen es un destacado investigador en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat. Sirvió en el ejército israelí durante 42 años. Comandó tropas en batallas contra Egipto y Siria. Anteriormente fue comandante de cuerpo y comandante de las Fuerzas Armadas de las FDI.

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