¿Quién reconstruirá a Siria? – Por Roie Yellinek

RESUMEN: La lucha en Siria, que comenzó en el año 2011, entre el Presidente Bashar El-Assad y las fuerzas de la oposición, parece haber llegado a su etapa final. Es casi seguro que Assad permanecerá en el poder. Este será quien dirija a Siria en los próximos años y tendrá que lidiar con la reconstrucción del devastado país. En interés tanto del pueblo sirio como de Occidente, incluyendo a Israel, es sabio apoyar a China en sus esfuerzos por liderar dicha reconstrucción.

Imagen: Chicas sirias en el vecindario Al-Shaar de Alepo, por Jordi Bernabeu Farrús, vía Creative Commons

La lucha en Siria que comenzó en el año 2011 entre el Presidente Bashar El-Assad y las fuerzas de la oposición parece haber llegado a su etapa final. Es casi seguro que el presidente sirio permanecerá en el poder. Assad será el que liderará Siria en los próximos años y tendrá que lidiar con la reconstrucción del destrozado país.

Desde un punto de vista de la reconstrucción nacional, Assad tendrá que crear una nueva dinámica entre todos los grupos que combatieron entre sí y ahora se requiere que estos vuelvan a vivir y compartir juntos. Físicamente, Siria necesita de extensas reconstrucciones a su destruida infraestructura. La ONU estima que se necesitarán $250 billones para hacer que Siria vuelva a ser un lugar habitable para sus ciudadanos. Actualmente, los países occidentales, así como también los estados árabes del Golfo se niegan a aceptar que Assad, quien masacró a su pueblo, será el que permanezca en el poder. Esto significa que los principales países que querrán participar en la reconstrucción son Irán, China y Rusia. Es del interés del pueblo sirio y de Occidente, incluyendo a Israel, que China lidere la tal reconstrucción.

Las relaciones diplomáticas entre China y Siria se establecieron en 1956, pero la primera visita de un jefe de estado sirio fue la de Assad el 24 de junio de 2004 demostrando de esta forma la “Dirección al Este” de Siria. Luego de esta visita y hasta el año 2010, China se convirtió en uno de los cinco mayores proveedores de armas de Siria. Aparentemente, el flujo de armas continuó durante los años de lucha, sin mucha publicidad.

Los intereses de Pekín incluyen mantener la estabilidad en los estados vecinos de Siria y contener elementos extremistas dentro de Siria. Además, la población y el régimen secular del Partido Ba’ath son mucho más compatibles con la ideología comunista de China que otros regímenes del Medio Oriente y el espíritu anti-occidental en Siria es compatible con la filosofía china.

La minoría musulmana uigur en la provincia de Xinjiang al noroeste de China y un número desconocido de sus descendientes (los estimados oscilan entre unos cientos a cinco mil y a veces más) se han unido a los yihadistas opuestos a Assad. El interés de Pekín que el régimen sirio impida el regreso de estos combatientes a China entrenados y altamente motivados es otra de las razones para que Pekín apoye a Assad.

Por supuesto, el deseo de China de obtener contratos de rehabilitación a gran escala en Siria es de interés clave sin importar quién obtenga la victoria. Si muchos proyectos son financiados por préstamos o subvenciones de China al régimen sirio, Pekín obtendrá una base sólida en Siria. Esto es valioso para el proyecto principal del presidente chino, la Iniciativa Belt & Road. Además, Pekín obtendría una ventaja sobre los Estados Unidos, cuya intervención en Siria fracaso.

De los tres países mencionados, China es el más equilibrado y el menos involucrado en la lucha. Rusia e Irán, por otra parte, estaban profundamente involucrados en la lucha en nombre del régimen de Assad, así como también por sus propios intereses. Si estos países lideran la reconstrucción de Siria, la oposición siria seguirá sufriendo la opresión de Assad, ya que cuenta con el apoyo de Moscú y de Teherán.

Los intereses de Irán en liderar la reconstrucción son el deseo de obtener un punto de apoyo militar en Siria, primero y principal en contra de Israel; para estar más cerca de su aliado libanés, fortaleciendo de esta manera a la Media Luna chiita bajo su liderazgo; y mantener a su aliado Assad en el poder. Los intereses de Rusia incluyen su deseo de mantener las instalaciones navales en Tartus y evitar las aspiraciones regionales occidentales, que incluyen la propia eliminación de Assad.

En contraste, los intereses de China están generalmente conectados al desarrollo económico y el mantenimiento de la estabilidad. Estos son menos personales. Por lo tanto, si Pekín lidera la reconstrucción, todas las partes pudieran contribuir al crecimiento económico mutuo. La política de no-intervención de China en los países con los que este negocia puede ser un factor estabilizador que pudiera unir a las facciones de Siria. Los chinos también saben cómo mantener relaciones simultáneas con sus enemigos jurados, lo que resultaría ser muy útil en este caso particular.

Además, desde la perspectiva de Israel, sería mucho mejor ver un programa de ayuda chino y a compañías chinas reconstruyendo los Altos del Golán sirios en lugar de los iraníes. Por supuesto, la capacidad económica de China es superior a la de Rusia o la de Irán, pero dado que los otros dos poseen una gran influencia sobre el régimen de Assad, estos pudieran inclinar las decisiones a favor de un programa de reconstrucción que los beneficiará a ellos más que al pueblo sirio.

Las empresas chinas ya han mostrado su interés en la reconstrucción. El 24 de enero de 2017 el ministro de transporte sirio discutió con una delegación económica china las formas de promover la cooperación en los campos del transporte aéreo, transporte terrestre y la construcción de ferrocarriles.

Es difícil saber lo que Assad y sus aliados realmente desean, pero su actitud hacia China es bastante positiva. Lo más probable es que estén felices de adoptar un programa de reconstrucción que los mantenga en el poder durante los próximos años. La opción china parece proveer tal cosa, mientras que un plan liderado por Irán o Rusia pudiera llevar a otra ronda de enfrentamientos.

 

 

Roie Yellinek es estudiante de doctorado en el departamento de Estudios del Medio Oriente en la Universidad Bar-Ilan, miembro del Foro Político Kohelet junto al proyecto China-Med y periodista independiente.

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