¿Qué opinión te merece este artículo? – ¿Cómo es que un vilipendiado líder se ha transformado en el estadista más valorado entre los líderes de las potencias? – Por Caroline Glick (Maariv 11/5/2018)

La persona detrás del traslado de la embajada a Jerusalén, el abandono del acuerdo nuclear con Irán y el apoyo al ejército en Siria es Donald Trump. Pero, quien creó la oportunidad para eso fue Netanyahu. Ahora, él cosecha la semilla que planto…

Después que el presidente de Estados Unidos Donald Trump decidiese salir del tratado nuclear, los europeos respondieron con furia y decepción, los comentaristas argumentaron que Estados Unidos sufría un “aislamiento”. “No se trata de un acuerdo bueno para los Estados Unidos”, respondió Trump a las acusaciones. “Este es un acuerdo que perjudica al mundo y ciertamente a Israel. Ustedes han visto a Binyamín Netanyahu cómo habla positivamente acerca de lo que hemos hecho”. En otras palabras, por primera vez, el presidente estadounidense presentó el apoyo de Israel como una prueba que Estados Unidos no estaba sola.

De rechazar el acuerdo nuclear firmado por Barack Obama, pasando por el traslado de la embajada a Jerusalén, apoyando ahora incondicionalmente las operaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel en Siria; Trump prueba que él es el mejor amigo que Israel haya tenido jamás en la Casa Blanca. Es difícil imaginar si otro presidente se habría atrevido a actuar de manera amable y respetuosa hacia los leprosos permanentes de la ONU… Israel.

Trump se ganó honestamente la estima de la sociedad israelí, pero él no hubiese concretado su apoyo a Israel sin el trabajo político de Netanyahu. No solo durante el último año y medio, sino a lo largo de toda su carrera. Comencemos desde el final.

Hoy, Netanyahu es percibido por los republicanos de Estados Unidos como el líder extranjero más importante y admirado del mundo. Para ellos el único líder extranjero que le antecede en términos de su importancia para la paz mundial fue Winston Churchill. Y mientras que los republicanos admiran a Netanyahu, demócratas y muchos líderes mundiales ven en él al estadista más importante de la presente generación. Este es también el caso entre los líderes  los que no les gusta.

¿Cuál es la fuente de su éxito? ¿Cómo ha sido que un líder de derecha, vilipendiado durante décadas por la elite israelí y los extremistas de Europa y América, que fue tratado como un fanático… ahora es considerado como el estadista más respetado del mundo? ¿Cómo fue que los líderes de todas las superpotencias lo reciben con honores y vienen a visitarle a Israel con delegaciones de cientos de participantes? Para entender el camino de Netanyahu podemos compararle con la carrera política de quien era percibido hasta hace poco como el estadista israelí más importante: el fallecido Shimón Peres.

Peres recibió un entusiasta aplauso en el Parlamento Europeo, y Obama lo saludó en la Casa Blanca durante el período en que Netanyahu era “Persona Non Grata”. Peres era “querido” por los europeos y la izquierda estadounidense, porque promovió sus intereses. La fórmula de la política de Peres era identificar los objetivos de otros países y promoverlos en nombre de Israel.

El proceso de Oslo es, probablemente, el mejor ejemplo de la implementación de la fórmula de Peres. Los europeos querían promover a la OLP frente a Israel, y Peres convirtió ese interés europeo en una ideología para promover la paz y el “Nuevo Medio Oriente”, y se convirtió en el padre de la codiciada paz. Cuando se hizo evidente que la promoción de los objetivos de Europa, por parte de Israel, durante el proceso de Oslo nos provocaba una desgracia, Peres no la abandonó sino que se apegó más a esa política.

Los movimientos de Peres le ganaron un respeto personal, pero no un respeto hacia Israel. Los miembros de la comunidad de los jets que asistieron a sus ostentosas fiestas de cumpleaños en la Residencia del Presidente no respetaban a Israel, lo celebraron con su amigo.

Netanyahu ha adoptado el enfoque opuesto: reconoce los intereses de Israel para su seguridad y la prosperidad económica, y actúa en todos los ámbitos para promoverlos. Con el fin de hacer esto, identifica los intereses de los demás, buscando parejas potenciales para el camino y usa su poder de persuasión para lograr una situación en la que estos identifican sus intereses como la promoción de los intereses de Israel.

En lo que respecta a las relaciones entre Israel y el mundo árabe, la diferencia entre Peres y Netanyahu es extrema. Peres escribió un libro sobre el Muevo Oriente Medio, un lugar imaginario donde los árabes aceptarían a Israel como miembro de la Liga Árabe después de hacer la paz con los palestinos. El libro, y el concepto subyacente, ignoraron por completo los intereses de los estados y líderes árabes, y se basaron en una narrativa de paz que emanaba de la propaganda europea. Puesto que no había una relación sustancial entre la utopía y la realidad con la que Peres presentaba el Oriente Medio, su visión no iba a ninguna parte y entre nuestros vecinos u programa era percibido como una conspiración judía para dominar al mundo árabe.

Netanyahu, por otro lado, basa su política hacia la región sobre las condiciones que prevalecen en un Medio Oriente real. Durante los días de Obama, por ejemplo, Netanyahu comprendió que la política de Estados Unidos hacia Irán y los Hermanos Musulmanes ponían en peligro no sólo a Israel, sino también a algunos países árabes importantes. Por ende, promovió las relaciones con Egipto, Arabia Saudí, los estados del Golfo y otros países árabes, sobre la base de intereses comunes para minimizar el daño y el impacto estratégico de la política de Obama.

Los pasos adoptados por Netanyahu no han dado lugar a ceremonias y firmas de tratados vacíos pero si han provocado que durante Margen Protector egipcios, saudíes y los EAU se han colocado junto a Israel contra Hamás y en contra de la administración Obama. Tras la política de Netanyahu, se formó un frente que se oponía al acuerdo nuclear de Obama, que incluía a los estados árabes y a Israel.

Actualmente, en la era de Trump, esta política está transformando la realidad estratégica en el Medio Oriente. A diferencia de la situación en la Guerra del Golfo con el presidente Bush, que los estadounidenses construyeron una coalición árabe sobre Israel, ahora Trump construye un frente árabe-israelí contra Irán y los Hermanos Musulmanes.

Durante los días de Obama, los políticos de izquierda han acusado a Netanyahu de destruir nuestras relaciones con Estados Unidos. “Su percepción de Estados Unidos es obsoleta e irrelevante y perjudicial para Israel”, dijo Yair Lapid. Pero Netanyahu entiende. Entendió que la administración de Obama era hostil a Israel y que Obama veía a Israel como un escollo para alcanzar sus metas en el medio oriente. Netanyahu se dio cuenta que en esta situación debía buscar socios dentro de los EE.UU., en el Congreso y en la opinión pública a fin de minimizar el daño que Obama le estaba causando a Israel.

Los izquierdistas criticaron a Netanyahu por su discurso ante el Congreso en contra del acuerdo nuclear y lo acusaron de destruir la alianza con Washington. Por el contrario, su discurso salvó esta alianza y la conservó. El primer ministro entendió que la campaña de la Casa Blanca a favor del acuerdo nuclear se basaba en la deslegitimación de los opositores al acuerdo. Obama y sus asociados insinuaron que los opositores al acuerdo no eran más que traficantes de guerra y agentes de Israel. Si esta situación no se hubiera abordado adecuadamente, el apoyo estadounidense a Israel habría estado en peligro de colapsar.

El discurso de Netanyahu conservó la legitimidad de los opositores al acuerdo nuclear. Lo hizo por medio de un texto basado en hechos y en mostrar claramente los intereses estadounidenses, mientras mantenía la dignidad de Obama y su presidencia. Aunque su discurso fue en realidad la declaración más anti-Obama durante la presidencia de ocho años, Netanyahu no pronunció una sola palabra de crítica contra Obama en su discurso.

Al hacerlo, Netanyahu allanó el camino para convertir el acuerdo nuclear en un término despectivo para el establishment republicano. En las últimas primarias presidenciales, todos los candidatos republicanos se comprometieron a cancelar el acuerdo. Sería difícil creer si Trump hubiera cancelado el acuerdo a pesar de las objeciones del establishment de Washington, si Netanyahu no hubiera actuado para preservar a la oposición a tal acuerdo.

La persona que está detrás de la transferencia de la embajada, el abandono del acuerdo nuclear y el apoyo de las operaciones de las FDI es Trump, pero quien creó la oportunidad es Netanyahu. Ahora, Netanyahu está cosechando lo que sembró durante sus 30 años de trabajo. Por eso es que se ha ganado justamente el título de ser el “estadista más importante en la historia de Israel”.

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