¿Qué opina usted de ésta opinión?: Los judíos argentinos al servicio del golpe silencioso de la extrema derecha – Por Meir Margalit (Haaretz 26/1/2015)

La comunidad judía se ha convertido en un juguete de intereses extranjeros, e Israel es percibida como quien explota la oportunidad para atacar a Irán y, además, a los gobiernos de izquierda en América Latina, que arropan a los palestinos.

Nuevamente se demuestra que en Argentina la realidad supera a la ficción. Lo que parecía a primera vista como una teoría conspirativa tomada de una película de detectives va tomando forma, y quién sabe qué monstruo descubriremos al final del túnel. Las fuerzas oscuras que creíamos eran cosa del pasado salen de la botella decididas a vengarse de la familia Kirchner porque el ex presidente Néstor Kirchner, esposo de la actual presidenta, los sometió a juicio por crímenes contra la humanidad.

Hace una semana escribí en las páginas de “Haaretz” que el asesinato del fiscal Nissmann huele como una acción programada por la derecha, en conjunto con policías y con ex militares, con el objetivo de derrocar al gobierno y destruir la democracia en Argentina, que a pesar de sus 30 años sigue siendo frágil y débil. De hecho, mientras pasan los días y los detalles se van filtrando, se refuerza la conclusión de que Argentina está pasando, por estos días, por un intento de golpe. Se trata de un golpe elegante, sofisticada, refinado – sin tanques que asalten la “Casa Rosada”, la Casa Blanca de Argentina, sino un golpe creando un caos social y económico, del tipo que llevó al derrocamiento del presidente chileno Salvador Allende y que Naomi Klein logró describir tan bien en su libro “La doctrina del shock”.

Y he aquí dentro de todo el ajetreo y el bullicio, la humareda y la desinformación emerge el punto de vista judío. En primer lugar y por sobre todo, porque todo el asunto gira en torno al ataque asesino contra el Centro Comunitario Judío en Buenos Aires, con sus 85 asesinados que fueron enterrados bajo las ruinas. En segundo lugar, el periodista Damien Pachter que fue el primero en resportar el asesinato del fiscal Alberto Nisman, recibió amenazas de muerte y huyó a Israel, dejando tras sí un rastro de especulaciones relacionadas con sus motivaciones.

Pero lo más importante es el papel que está jugando la comunidad judía, sin saberlo, en este desgraciado asunto, cuando ella protesta contra el acuerdo firmado por la Argentina con Irán, en un intento de limpiar a ésta última de su responsabilidad por el ataque. Un acuerdo ciertamente discutible, pero si lo ponemos en una perspectiva correcta encontraremos que por problemático que puede ser, no le llega a los talones a los acuerdos de armas ejecutados por Israel con el régimen militar de Argentina durante la dictadura.

El número de judíos asesinados por el gobierno militar usando armas fabricadas en Israel, en los años 70′ del siglo pasado, es varias veces mayor al número de judíos asesinados por los enviados de Teherán en Buenos Aires.

No sólo eso: la comunidad no se da cuenta que la extrema derecha se engancha a su legítima protesta, y comenzó a construir en la misma plataforma critica los fundamentos del golpe de Estado, que no solamente no beneficia a los judíos, sino que no hay necesidad de ser un historiador calificado para saber que, tarde o temprano, ella se tornará en su contra.

El fiscal Nisman, que fue asesinado la semana pasada, es un ejemplo del drama judío argentino: él se apegó obsesivamente a la teoría iraní que sostenía toda la comunidad, se alimentó por los materiales que le fueron suministrados por Israel (según los medios locales), fue utilizado por la derecha para impulsar un golpe de Estado que es poco probable que él la desease y, finalmente, él lo pagó con su vida. Esta es la historia de los judíos de Argentina en miniatura. Yo los miro, gente inteligente y amable, y me pregunto cómo es posible que caigan en la trampa y se ubiquen en el mismo lado que las fuerzas fascistas del país.

Como si eso no fuera suficiente, ahora se ha añadido al punto israelí. Israel se convirtió en una actriz del drama argentino, y no del lado correcto del mapa: la opinión pública argentina cree que Israel le entregó información de inteligencia al fiscal asesinado y ahora encontró refugio allí quien expuso el caso. Puede ser que Israel no esté directamente involucrada en el caso, pero la opinión pública en la Argentina la ve como un factor poderoso que complica el asunto por dos razones: primero, porque es una oportunidad para atacar a Irán y, en segundo lugar, porque Israel tiene una cuenta abierta con los gobiernos de “izquierda de América Latina”, esos que arropan a los palestinos y por haber votado en contra de Israel en las Naciones Unidas. Incluso si esa teoría es exagerada, las dos razones tienen sentido: para Israel, la derecha Argentina es más sionista que el gobierno actual y simplemente por eso es conveniente fomentar el cambio de gobierno.

Así es cómo los judíos de Argentina, cuyo dolor es real y natural, se han convertido en el juguete de intereses extranjeros que no están relacionados con ellos, y peor aún, sirven para una acción histórica programada por fuerzas que no solamente no se preocupan por los judíos, sino que en la primera oportunidad se apresurarán a cerrar las cuentas con ellos. Irónicamente, parece que cuando la comunidad judía salió a las calles la semana pasada, con los carteles “Nosotros somos Nisman”, ellos sabían lo que estaban diciendo.

 

El Dr. Meir Margalit es coordinador del departamento de América Latina tdel Foro las las organizaciones de Paz y Director del Centro de Iniciativas de Paz en Jerusalén. http://www.haaretz.co.il/news/world/america/1.2548613

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