¿Por qué la Asociación de Estudios del Medio Oriente está tratando de detener la publicación de los documentos del Estado Islámico en Internet?” – Por Aymenn Jawad Al-Tamimi

¿Por qué se opone la Asociación de Estudios del Medio Oriente (AEMO) – la principal organización paraguas del área de estudios del Medio Oriente – a que el diario El Times de Nueva York Times se asoció al Programa sobre Extremismo de la Universidad George Washington (UGW) para producir un archivo público de los cientos de miles de documentos del Estado Islámico (ISIS) que el diario recuperó del norte de Irak?

Análisis basados en sólidas evidencias, después de todo, muy superior a la especulación y conjeturas que pueda ser resulten erróneas. Si bien existen muchos artículos en los medios de comunicación sobre ISIS junto al material propagandístico del propio grupo, existe una deficiencia de documentos internos en el área de las fuentes abiertas para que los investigadores los utilicen y comprendan bien el funcionamiento interno del proyecto de estado de ISIS durante el punto más álgido de su poderío.

Tengo interés personal en este debate: como investigador de origen iraquí, mi objetivo es ayudar a los académicos y a otros con mi propio archivo de más de 1000 documentos de ISIS. Mi trabajo inspiró al corresponsal del Times Rukmini Callimachi, quien obtuvo la colección para el diario y yo le ayudé a verificar muchos de los documentos en consideración.

Sin embargo, la AEMO ha lanzado auto-censuras justificadas contra el diario Times y Callimachi. Inicialmente, le envió una carta al diario criticándolo por referirse a los documentos en sus artículos, declarando que crear una base de datos pública sobre estos es “inaceptable” e insistió en que los documentos sean devueltos de inmediato a “las autoridades iraquíes correspondientes”. Luego que el diario Times y el Programa sobre Extremismo de la UGW anunciaran su asociación, la AEMO le envió una carta a la UGW calificando el proyecto como “problemático” y repitiendo su oposición a crear una base de datos de acceso abierto.

Si bien las cartas de la AEMO plantearon un punto legítimo sobre la necesidad de redactar nombres de civiles de los documentos, su principal crítica reveló una profundamente arraigada parcialidad anti-occidental. La identidad occidental del periodista, del diario y de la institución que trabajaba en los documentos era inaceptable. La AEMO llegó a caracterizar la obtención de documentos por parte de Callimachi como un saqueo del patrimonio cultural en violación al derecho internacional, porque “solo los representantes legalmente designados del estado iraquí” deberían “llevar el control de la disposición de cualquier documento”. Similarmente, la AEMO se opuso a los planes del diario para crear una base de datos pública parcial de los documentos porque “no existen planes claros para devolverlos a alguna instalación al que puedan acceder todos los iraquíes”.

La narrativa de la AEMO es simplista y miope e implica injustamente que el diario Times participó en actividades delictivas. Nunca hubo “representantes designados legalmente” de entidades estatales en el área para autorizar o rechazar la recopilación de documentos de ISIS por los periodistas. Al norte de Irak, la autoridad de-facto eran las fuerzas de seguridad iraquíes en donde participaba el reportero del diario Times.

En ocasiones, dichas fuerzas otorgaron permisos para tomar documentos simplemente porque no los consideraron vitales para los esfuerzos realizados por los servicios de inteligencia. Los documentos que enumeran al personal de ISIS, por ejemplo, son de un mayor interés para las fuerzas de seguridad que aquellos que describen la estructura de una desmantelada burocracia de ISIS dentro de un área que fue liberada. Además, algunos documentos pudieron haber sido destruidos si no hubiese interés por parte de un tercero en recopilarlos. En otros casos, los documentos fueron recuperados de lugares y edificios que de otra manera hubiesen sido pasados por alto. De no ser por los esfuerzos del diario El Times de Nueva York, dichos documentos muy probablemente se hubiesen perdido para siempre.

En mi caso, he recolectado tantos documentos de ISIS como me fue posible de la anterior zona de control del grupo en las afueras norteñas de Alepo al norte de Siria. Esa zona se encuentra ahora controlada por rebeldes sirios locales bajo una fuerza de ocupación turca. ¿Debería entregar mi colección de documentos al gobierno sirio en Damasco, o tal vez al gobierno turco en Ankara?

No está muy claro cómo es que la AEMO piensa será creada una instalación accesible para todos los iraquíes si no existe una base de datos de acceso público en la red. Debido a la protesta clamorosa de la AEMO y de otros, el diario le hace entrega de los documentos originales al gobierno iraquí, a petición de este último. Sin embargo, no estamos tratando con un gobierno conocido por su eficiencia burocrática. El gobierno iraquí, acosado por problemas tales como la reconstrucción en las áreas liberadas y protestas al sur contra los deficientes servicios públicos, es muy poco probable que se cree una instalación que almacene documentos de ISIS y estos estén al alcance de todos los iraquíes.

Una base de datos en la red señala este problema, pero aun así la AEMO condena esta solución obvia. ¿Por qué debería restringirse el estudio de estos documentos en la red? Considerando la enorme atención mediática que ha captado su destino, ¿por qué se le debe negar al público en general el derecho de examinar el material para determinar por sí mismos qué tan sólidos fueron los informes y análisis de origen?

La AEMO debería dejar de lado su acción de afectar la superioridad moral y examinar cuidadosamente los documentos por sí mismo para plantear preguntas investigativas legítimas. ¿Seleccionó el diario Times, por ejemplo, ciertos documentos para apoyar conclusiones favorables? ¿Se tomaba muy en serio el diario los documentos? Estas y otras preguntas importantes solo pueden ser abordadas a través de un debate abierto y transparente. Pero la AEMO prefería restringirle el acceso a una elite privilegiada de investigadores, tal como se dio con los documentos del Partido Ba´ath sacados de Irak luego del 2003.

Es altamente improbable que la AEMO hubiese protestado si un medio comunicacional regional de noticias del Medio Oriente hubiese tomado los documentos de ISIS de Irak e informase sobre estos. (El hecho de no protestar por mi propio trabajo también ilustra esta indignación selectiva). La verdadera objeción de la AEMO es que un medio informativo occidental rastreó los documentos y publicó los informes, una forma de política de identidad intelectualmente vacía que refleja la parcialización de la AEMO la cual se ha favorecido en demasía en el área académica.

Sin embargo, la AEMO le da un vuelco a ello, el Times y Callimachi han contribuido enormemente a nuestra capacidad para investigar la historia de ISIS. El ya planificado archivo público de documentos solo reforzará tal contribución.

 

Aymenn Jawad Al-Tamimi es investigador del tema sobre grupos violentos no-estatales islámicos y del Medio Oriente para el Foro del Medio Oriente. Este ha sido ampliamente citado en los medios de comunicación internacionales, incluyendo el New York Times, la Agencia de Prensa Francesa (APF) y la Associated Press (AP) junto al diario El Washington Post.

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