¿Por qué existe una violencia musulmana y no una violencia cristiana en el Medio Oriente? – Por Raymond Ibrahim

Debido a que Israel es más poderosa que sus vecinos musulmanes, estos últimos siempre han sido presentados (principalmente por la prensa) como los “debiluchos” frustrados haciendo lo imposible para lograr “justicia”. No importa cuántos cohetes fueron lanzados contra Tel Aviv por Hamás o Hezbollah y sin importar cómo se articuló la frase anti-israelí que estos están ‘sedientes de sangre’ en términos claramente yihadistas, eso siempre fue presentado como una prueba irrefutable que los palestinos, bajo el dominio de Israel, se encuentran “tan oprimidos” que los musulmanes no tienen otra opción que recurrir al terrorismo.

Sin embargo, al igual que con todas las falsas narrativas, la supervivencia de esta en particular depende de ocultar una imagen que se capta mejor a través de la siguiente pregunta: Si los musulmanes obtienen un “premio” cuando su violencia va dirigida contra aquellos más fuertes que estos, ¿Cómo racionaliza uno dicha violencia cuando esta va dirigida contra los más débiles? Por ejemplo, los millones de cristianos autóctonos que viven en el mundo musulmán. Según estadísticas confiables publicadas anualmente, alrededor de 40 de las 50 naciones mayormente desfavorables para ser cristiano son de mayoría musulmana. De las absolutamente peores 21 naciones, 18 son musulmanas, “el 100% de los cristianos sufren por ser perseguidos”.

El supremacísmo islámico es la verdadera fuente del conflicto árabe-israelí

Las racionalizaciones utilizadas para minimizar la violencia musulmana contra Israel simplemente no pueden funcionar bajo este contexto, ya que ahora los musulmanes son mayoría y son muy violentos y opresivos contra sus minorías, utilizando formas que hacen que el trato israelí hacia los palestinos parezca definitivamente algo envidiable. En otras palabras, la persecución cristiana es quizás el ejemplo más obvio de un fenómeno que los medios de comunicación convencionales desean ignorar: el supremacismo islámico, la verdadera fuente del conflicto árabe-israelí.

Los cristianos, ampliamente superados en número y políticamente marginados en el mundo islámico, simplemente desean rezar en paz y, sin embargo, siguen siendo perseguidos y atacados; sus iglesias son quemadas y destruidas; sus mujeres e hijos son secuestrados, violados y esclavizados. Estos cristianos a menudo son idénticos a sus con-ciudadanos musulmanes en cuanto a raza, etnia, identidad nacional, cultura e idioma; generalmente no existe una disputa política o de propiedad sobre lo cual pueda culparse a la violencia. El único problema es que son cristianos, no musulmanes, la misma categoría en la que se encuentran los judíos.

De aquí uno también entiende el por qué este tema ha sido descrito por algunas autoridades como un “genocidio” de cristianos a manos de musulmanes en Irak, Siria, Nigeria, Somalia, Pakistán y Egipto, musulmanes a los que pudiera importarles un bledo Israel y los palestinos, es una de las historias más dramáticas pero menos conocidas de nuestros tiempos. Los medios de comunicación simplemente no pueden representar la persecución musulmana de los cristianos, que en esencia y forma equivale a pogromos no provocados, como una “disputa de tierras” o un producto de “agravios” (si este fuese el caso, son las minorías cristianas indígenas marginadas y perseguidas las que deberían tener agravios). Y debido a que los medios de comunicación no pueden articular tales ataques islámicos contra los cristianos a través del paradigma de la “decepción o el descontento” que funciona tan bien para explicar el conflicto árabe-israelí, su principal recurso es el no informar sobre estos en lo absoluto.

Los apologistas acomodan la agresión musulmana y presentan respuestas no-musulmanas como los orígenes del conflicto

Tal es la disposición para todos los defensores del Islam a la hora de ignorar o encubrir la agresión musulmana y luego, en ese vacío, distorsionar y presentar respuestas no-musulmanas como el origen del conflicto. Esto es especialmente frecuente en la representación de la historia. De esta manera, John Esposito de la Universidad de Georgetown afirma que “Cinco siglos de co-existencia pacífica [entre el Islam y Europa] transcurrieron antes de los acontecimientos políticos y un juego de poder imperial-papal condujo a [una] serie de siglos a las así llamadas guerras santas [las Cruzadas] que hizo enfrentar a Europa contra el Islam y dejó un legado perdurable de incomprensión y desconfianza”. En realidad, estos “cinco siglos de co-existencia pacífica” vieron a los musulmanes aterrorizar y conquistar más de las tres cuartas partes de la cristiandad; pero esta realidad inconveniente rara vez es mencionada, ya que el saberlo arruina la narrativa de la “queja musulmana”, del mismo modo que arruina el conocer sobre la persecución musulmana moderna de cristianos.

De cualquier manera, es refrescante ver que el sol está apartando la oscuridad del engaño que durante demasiado tiempo ha nublado las realidades del Medio Oriente, incluso al presentar víctimas como agresores y a agresores como víctimas.

 

 

Raymond Ibrahim es Compañero del Judith Friedman Rosen en el Foro del Medio Oriente.

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