¿Por qué es IMPORTANTE el enfrentamiento con Hezbollah? – Por Prof. Efraim Inbar

A medida que el régimen de Assad pierde su control sobre el país, Irán y Hezbollah obtienen una mayor capacidad de establecer una nueva base de operaciones contra Israel en el sur de Siria. Israel necesita mejorar su disuasión contra Hezbollah, mostrando menos moderación y edificando las fuerzas terrestres necesarias para la invasión del sur del Líbano con el fin de destruir la amenaza de misiles de Hezbollah. A medida que la situación actual está cambiando a lo largo de la frontera norte de Israel, la caída de Assad puede ser útil para los intereses estratégicos de Israel a fin de debilitar a Irán.

Mientras el régimen de Assad va perdiendo su control sobre el país, Irán y su apoderado Hezbollah, ambos defensores activos del régimen, están ganando una mayor libertad de acción y tratan de cambiar el estatus quo a lo largo de la frontera norte de Israel. Ambos están ideológicamente comprometidos con la destrucción de Israel y están tratando de establecer una nueva etapa de operaciones contra Israel del lado sirio de los Altos del Golán – algo que Assad ha resistido durante años.

Hezbollah está buscando un espacio adicional por donde pueda perjudicar y dañar a Israel, ya que conducir operaciones contra el estado judío desde el Líbano es problemático, debido a limitaciones políticas nacionales (principalmente el temor a efectos de una escalada y derrames sobre la economía libanesa). Irán ha estado siempre interesado en desangrar a Israel. La creación de una nueva amenaza desde Siria sirve para este propósito. Un nuevo frente en Siria también mejorará la capacidad de Irán para impedir un ataque israelí contra sus instalaciones nucleares.

El ataque de un helicóptero en Siria a los altos mandos de Hezbollah e Irán, justo a un paso de la frontera con Israel, parece señalar que Jerusalén no tolerará la apertura de un nuevo frente. No está claro que la línea roja-israelí enunciada será eficaz. La respuesta de Hezbollah – atacar un convoy militar israelí en la zona fronteriza entre los Altos del Golán y el Líbano fue medida, pero indicó un contraataque como modus operandi.

También se midió la contra-respuesta de Israel, haciendo ver que el gobierno se mostró reacio a escalar intencionalmente la situación y prefirió contener la violencia. Esto es también lo que ocurrió como resultado de la conducta de Israel en su guerra contra Hamas durante el verano, 2014. Mientras que la prudente respuesta de Israel es loable en muchos aspectos, la limitada respuesta militar israelí a los ataques de Hezbollah no mejora la disuasión.

La disuasión puede ser mejorada, sin embargo, si Israel realiza los preparativos para una operación a gran escala contra Hezbollah. Esto significa la edificación de las fuerzas terrestres y la formación necesarias para los escenarios libaneses. Tal proceso de edificación no se ve claramente evidente hasta el momento, y Hezbollah podría deducir que su enorme arsenal (más de 100.000 misiles) crea un medio eficaz de disuasión. A medida que el número de ataques contra Israel desde el sur del Líbano ha aumentado en los últimos meses, el largo período de calma desde el 2006 parece más frágil. Tal vez Hezbollah es menos temeroso en atacar objetivos israelíes. La disuasión contra rivales altamente motivados como Hezbollah siempre es temporal y desaparece con el tiempo. La moderación israelí no es propicia para restaurar la disuasión. Por lo tanto, se necesita la capacidad de destruir la amenaza de misiles de Hezbollah para disuadir a esta organización radical, pero también en caso de que Israel considere que es necesario hacerle frente a esta amenaza antes de atacar la infraestructura nuclear iraní.

Los intentos por cambiar la ecuación de seguridad en el norte llaman a una nueva evaluación de las políticas de Israel hacia Assad. Si ya no es capaz de resistir el deseo de Irán y Hezbollah de perpetrar actos terroristas contra Israel desde más allá de los Altos del Golán, su utilidad para Israel se ve limitada. Es cierto que la guerra civil en Siria, donde los malos de la película combaten contra los malos, es un desarrollo estratégico conveniente. Por otra parte, Israel (entre otros actores) tiene una influencia muy limitada sobre el resultado de la lucha sangrienta, pero la supervivencia del régimen de Assad ya no debería ser un factor en los cálculos estratégicos de Israel.

En realidad, la caída del régimen de Assad es actualmente de interés para Israel. La desaparición de este régimen sería un terrible golpe a sus aliados regionales – Irán y Hezbollah. Damasco, un antiguo aliado de Teherán, es el eje de la media luna chiita. E Irán es el enemigo más peligroso de Israel y la principal fuente de inestabilidad regional. La caída de Assad también debilitaría considerablemente a Hezbollah. Reduciría la influencia de Hezbollah-Irán en el Líbano y haría del fortalecimiento militar de Hezbollah una empresa más complicada. Un Hezbollah sin control iraní de Damasco podría ahorrarle a Israel la necesidad de intervenir militarmente en el Líbano a fin de hacer frente a la amenaza de los misiles.

Si Assad cae, no está claro lo qué va a suceder en Siria, pero lo cierto es que los grupos radicales sunitas serán más influyentes y la lucha por controlar partes del país continuará. Sin embargo, los grupos sub-estatales son generalmente menores en una amenaza a la seguridad que los estados. La Siria liderada por Assad aún tiene un arsenal de armas químicas y hay informes de que está tratando de revivir su programa de armas nucleares. Una predisposición israelí para descartar a Assad también es útil en las relaciones de Jerusalén con Arabia Saudita, que detesta el régimen de Assad y entiende que su caída reduciría la creciente influencia iraní en el Medio Oriente. Es la amenaza iraní que constituye el pegamento estratégico entre los dos estados.

Por supuesto, el gobierno de Obama no comprende la amenaza iraní y continúa con sus intentos desacertados de alcanzar un acuerdo con Irán, que le permita a Teherán mantener su opción de construir armas nucleares. Esta trata de fortalecer el control chiita de Bagdad, parece cooperar con Assad en contra del ISIS, que resultó ser una mera distracción estratégica, y acepta la toma de los houthís chiitas de Yemen. Por lo tanto, el nexo sirio-libanés podría convertirse en otro de los temas de divergencia entre Jerusalén y Washington. En consecuencia, la dirección de la política del Medio Oriente de Barack Obama se convierte en una preocupación cada vez mayor para Israel.

 

 

 

El Prof. Efraim Inbar es director del Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat, es profesor de estudios políticos de la Universidad Bar-Ilan y compañero Shillman/Ginsburg en el Foro del Medio Oriente. Este artículo fue publicado originalmente en Israel Hayom en 1 de febrero, 2015

 

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