¿Por qué Erdogan convirtió la iglesia Santa Sofía en mezquita? – Por Dr. Edy Cohen (BESA)

El Presidente turco Recep Tayyip Erdoğan convirtió recientemente la iglesia Santa Sofía de ser un museo a una mezquita, una decisión que aparentemente no implicó ninguna consulta y fue ejecutada rápidamente luego de ser anunciada sorpresivamente. ¿Cuáles fueron las verdaderas motivaciones de Erdogan para dar este paso provocador?

Imagen de portada: El Califa otomano Abdülmecid pasa por la Hagia Sofía en ruta a su coronación – 1922, fotografía vía Wikipedia.

La Hagia Sophia (“Santa Sabiduría” en latín) fue construida en el siglo IV como una iglesia bizantina. Esta acaba de ser convertida en mezquita tras una decisión del tribunal turco y la confirmación final del presidente turco.

Muchos vieron la decisión como anticristiana, pero esta tenía como destino primero y ante todo complacer a los musulmanes árabes. El Presidente Recep Tayyip Erdoğan desea establecerse como el líder más digno para de esta manera poder estar a la cabeza del mundo musulmán sunita. Este tiene sumo cuidado en mostrar su religiosidad y su esposa siempre aparece con un atuendo modesto ataviada con un hijab. Erdoğan cita regularmente versos del Corán en sus discursos y con mucha frecuencia ora en público.

Erdogan siempre se ha visto a sí mismo como el líder del umma musulmán (un término colectivo para todos los musulmanes en todos lugares). Este busca recuperar la gloria del Imperio Otomano, cuyas preciadas conquistas poseen paralelos en las actuales acciones turcas realizadas:

  • La ocupación del norte de Chipre por parte de Turquía
  • La reciente llegada de combatientes turcos a Libia
  • Las invasiones del ejército turco en territorio sirio y la ocupación de ciudades kurdas
  • El apoyo tácito a las fuerzas de ISIS
  • La absorción en Turquía de miles de activistas egipcios de la Hermandad Musulmana y la concesión del estatuto de refugiados en Turquía
  • El tomar medidas para hacerse del control de grandes áreas de la región, incluyendo Sudán
  • El buscar debilitar la posición de Arabia Saudita como custodio de los santuarios más sagrados del Islam en Meca y Medina
  • Las graves injerencias en los asuntos internos de Israel y su conflicto con los palestinos

Erdogan está tratando de presentarse como defensor de los palestinos y de la Mezquita Al-Aqsa en el Monte del Templo en Jerusalén. Este posicionamiento es parte integral de su deseo de expandir las actividades de Turquía y en última instancia, apoderarse del mundo árabe.

En los últimos años, la tensión entre Qatar, Arabia Saudita, Egipto, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos dividió al Medio Oriente en frentes. Turquía se convirtió en defensor de Qatar junto a Irán. Esto llevó a una guerra encubierta entre Ankara y Riad que alcanzó nuevos picos sobre el tema Khashoggi. El ejército turco posee bases en Qatar y protege tanto al Emir como a su tierra. Este es un problema para los sauditas, porque si Turquía no estuviese presente, tendrían la opción de apoderarse de Qatar. Por tanto, Ankara se interpone ante la ocupación saudita.

Algunos creen que, a través de tales acciones, Erdoğan trata de robarle el papel al reino como el defensor de los árabes, de los musulmanes y de sus dos lugares más sagrados, ambos ubicados en territorio saudita. Su popularidad entre los árabes es ciertamente alta, especialmente cuando es hostil hacia Israel. Cabe señalar que el ejército turco es considerado el segundo más fuerte del Medio Oriente luego de Israel.

Erdogan está tratando de tener lo mejor de ambos mundos. Este le da la bienvenida a los agitadores de la Hermandad Musulmana que huyeron o fueron expulsados ​​de Egipto, pero no persigue a la comunidad LGBT en Turquía, incluso al punto de permitirles operarse si desean cambiar de sexo. Este ha atacado a ISIS pero también ha hecho negocios con la organización. Apoya al Movimiento Islámico dentro de Israel, invierte dinero en quienes custodian la Mezquita Al-Aqsa y ataca verbalmente a Israel y a las FDI, pero al mismo tiempo se reúne con influyentes líderes judíos estadounidenses y mantiene plenas relaciones diplomáticas con Israel. Por su parte, Israel importa cerca de $ 1 billón al año en bienes desde Turquía.

Turquía aspira ser la cabeza de la comunidad internacional musulmana sunita, pero coopera con el Irán chiita, el enemigo de los sunitas.

Este se opone a la “ocupación” israelí de Cisjordania, aunque él mismo ocupa partes de Siria y Chipre y envía tropas a Libia. Ataca a los europeos pero aspira a ser parte de Europa. Habla de libertad y democracia, pero encarcela a cientos de periodistas. Desea liderar el mundo musulmán pero comete crímenes de guerra contra los kurdos, siendo estos musulmanes.

La política de Erdogan está repleta de contradicciones. Algunos dicen que es pragmático; otros afirman más acertadamente que es un hipócrita. Este intenta complacer a todos a expensa de ellos.

Turquía no necesita de otra mezquita. La razón principal por la conversión de la Hagia Sofía en mezquita por Erdogan fue su deseo de despertar las pasiones musulmanas con fines populistas en un mundo árabe-islámico que anhela un nuevo despertar. Esta fue otra acción en la competencia que ejerce Turquía contra Arabia Saudita por la hegemonía sobre el mundo musulmán sunita.

 

El Dr. Edy Cohen (Ph.D. de la Universidad Bar-Ilan) habla árabe con fluidez y se especializa en las relaciones internas árabes, el conflicto árabe-israelí, el tema del terrorismo y las comunidades judías en el mundo árabe. El Dr. Cohen es investigador del Centro BESA y autor del libro El Holocausto visto por Mahmoud Abbas (en hebreo).

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