¿Por qué el Estado Islámico (ISIS) está en retirada? – Coronel (Ret.) Dr. Jacques Nerías (JCPA, junio de 2016)

Hace dos años se producía un asalto relámpago del Estado Islámico a través de una franja de terreno tan grande como el Reino Unido, provocando el establecimiento del autoproclamado y fragmentada califato en Siria e Irak.

Hoy en día, la coalición encabezada por Estados Unidos y la dirigida por Rusia lograron contener el avance del Estado islámico en Siria e Irak debido a varios factores:

  1. Desgaste: Desde agosto de 2014, cuando la coalición liderada por EE.UU. inició su campaña aérea contra ISIS, dicha coalición ha tenido éxito en eliminar a miles de combatientes islámicos y, lo más importante, han golpeado y sacudido la estructura de mando y control de ISIS.
  2. Mano de obra: Los países donde los voluntarios habían sido reclutados han adoptado nuevas reglas de conducta y han restringido el flujo de voluntarios que llegaban a las filas de ISIS. Conscientes que la mayor parte de los combatientes iban a volver a sus países de origen para convertirse en agentes inactivos de células. Siendo así, estos países siguen de cerca a las organizaciones salafistas.
  3. Inferioridad en la potencia de fuego: Sin estar dispuestos a poner las “botas en el terreno”, los EE.UU. y los rusos eligieron aplastar a ISIS y a las fuerzas rebeldes desde el aire, atacando a sus equipos, logística, sus líderes y a sus formaciones militares.
  4. Disminución del apoyo financiero: Cuando ISIS capturó Mosul saqueó el banco central robándose 500 millones de dólares. En el último año, los aviones de EE.UU. iniciaron una medida militar-financiera nueva y eficaz: la voladura de las arcas del Estado Islámico.

La situación en 2016

Hace dos años, un asalto relámpago del Estado Islámico a través de una franja de terreno tan grande como el Reino Unido llevó al establecimiento del autoproclamado y fragmentado Califato en Siria e Irak. Las últimas derrotas infligidas a los radicales islámicos, sin embargo, han reducido considerablemente las zonas bajo control de ISIS en ambos países.

En efecto, bajo la presión de la coalición Siria-Iraní-Rusa-Hezbollah por un lado, y la coalición Estadounidense-Occidental-Iraquí y árabe moderada por el otro, el Estado Islámico sufrió enormes pérdidas en sus fuerzas armadas (de acuerdo con el ministro francés de defensa, 20.000 combatientes del Estado Islámico han muerto durante el año pasado) y, más significativamente, ISIS ha perdido un 40% de su territorio, conquistado sólo unos meses antes. La pérdida más simbólica fue la de Palmira, retomada por las fuerzas leales a Bashar El-Assad con la asistencia activa de la fuerza aérea de Rusia y el apoyo de la infantería de la Guardia Revolucionaria iraní y otras unidades paramilitares afganas.

Del mismo modo, en Irak, el régimen obtuvo un gran éxito al recuperar las principales ciudades que habían caído bajo el control de ISIS tales como Ramadi y Beiji. En la actualidad, el régimen iraquí está tratando de reconquistar una ciudad sunita clave, Faluya, al norte de Bagdad, sin dejar de preparar el asalto a Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak. Una coalición kurda, según los informes, con la asistencia de las fuerzas especiales de Estados Unidos, se está acercando a las afueras de Raqqa en Siria, la capital no oficial del califato de ISIS.

En base a los últimos avances de las tropas leales y las milicias tanto en Siria como en Irak, surgen algunas preguntas fundamentales: ¿Qué ha cambiado hoy que no existía hace dos años? ¿Cuáles fueron los factores que llevaron al cambio en la suerte, y cuáles son las perspectivas de futuro para el Estado islámico? ¿Estamos ante el “principio del fin” del Estado Islámico, o se trata de un preludio para un resurgimiento en una nueva área geográfica, tales como el estado fallido de Libia o incluso el estado desgarrado de Afganistán?

Teniendo en cuenta la política de la administración Obama de “No poner las botas en el terreno” (enviar soldados), las dos coaliciones estatales anti-islámicas principales (una liderada por EE.UU. y la otra por Rusia) lograron contener el avance del Estado Islámico en Siria e Irak debido a los siguientes factores:

1. Desgaste: Desde agosto de 2014, cuando la coalición liderada por EE.UU. inició su campaña aérea contra ISIS la coalición ha tenido éxito en eliminar a miles de combatientes islámicos y, lo más importante, ha golpeado y sacudido la estructura de mando y control de ISIS. Comandantes notorios en el campo de batalla (tales como el yihadista Juan, “el carnicero” de los rehenes occidentales) y los líderes del estado islámico (como el pelirrojo Izzat Ibrahim) han muerto en el marco de esta campaña aérea. El “Califa” Abu Baker El-Bagdadi podría también haber sido gravemente herido en el curso de un ataque de aviones no tripulados.

Además, el grupo de trabajo liderado por Rusia también ha erosionado la capacidad de ISIS para soportar la creciente potencia de fuego de sus enemigos. Debido a las inmensas capacidades de los EE.UU. y la inteligencia de Rusia, el autoproclamado Califa y los diferentes oficiales al mando de sus tropas están constantemente ocultándose sabiendo, casi con certeza, que en el momento que reaparezcan se convertiran en los blancos preferidos del poder aéreo de la Coalición. Teniendo en cuenta que parte de la pirámide de mando de ISIS (según algunas estimaciones,  hasta el 25% de los oficiales al mando) fueron los ex oficiales del ejército de Saddam Hussein, su desaparición ha provocado un enorme daño en la estructura de control y mando de ISIS. Sus sustitutos sufren por la falta de experiencia en el campo de batalla y la educación militar. Por último, teniendo en cuenta las diferentes valoraciones dadas por los portavoces de la coalición, se cree que al menos 20.000 combatientes de ISIS han muerto en los últimos dos años, una carga muy pesada de soportar.

2. Mano de obra: La ideología del Estado Islámico, sus éxitos territoriales y la oposición a occidente eran ingredientes fundamentales que atrajeron a miles de voluntarios que acudieron de todas partes del mundo para unirse a las filas de ISIS y otras organizaciones radicales. Sin embargo, dos años después del nacimiento del Califato, los países desde los que fueron reclutados los voluntarios han adoptado nuevas reglas de conducta y han restringido el flujo de voluntarios para ISIS. Conscientes que la mayor parte de estos combatientes iban a volver a sus países de origen y se convertirían en agentes latentes de células yihadistas, los países occidentales, así como Marruecos, Argelia, Túnez, Arabia Saudita y el Líbano siguen de cerca las organizaciones salafistas en sus países para prevenir acciones ilegales y la partida de los voluntarios de ISIS. En los últimos tiempos, Turquía también ha endurecido su actitud indulgente que permitía que los voluntarios cruzacen plácidamente sus fronteras hacia Siria e Irak.

Por último, los bestiales y bárbaros vídeos propagados a través de los medios sociales provocaron una reacción diferente. Mientras que algunos reclutas fueron hipnotizados por la crueldad de ISIS, la mayoría optó por no identificarse con sus objetivos para abstenerse de ser reclutados por las redes profesionales de ISIS. Como resultado, el Estado Islámico ha estado reclutando niños y jóvenes a sus filas con la esperanza de llenar el vacío creado por la muerte de miles de sus combatientes y la imposibilidad de reemplazarlos con sustanciales y “frescas” tropas procedentes del extranjero.

3. Inferioridad en la potencia de fuego: Cuando ISIS tomó el control de Mosul, capturó cientos de vehículos iraquíes, equipos militares, tanques, vehículos blindados, artillería autopropulsada, misiles tierra a tierra y municiones. Lo mismo se aplica a las zonas conquistadas por ISIS en Siria, donde muy probablemente también capturó municiones químicas de Siria que no fueron evacuadas de las zonas donde se escondían dichas armas. A pesar que ISIS consiguió varios aviones de guerra, eran obsoletos y no estaban en buen estado para volarlos.

Esta realidad sobre el terreno favorecía a ISIS, siempre y cuando las coaliciones (estadounidenses y rusos) no interviniesen con su poder aéreo. No dispuesta a poner “las botas en el terreno” (soldados en tierra), los EE.UU. y los rusos eligieron aplastar por las fuerzas a los rebeldes desde el aire, apuntando a sus equipos, la logística, los líderes y sus formaciones militares. La opción fue “especificiar” los ataques, a veces mediante el uso de la señalización láser por agentes en el terreno en lugar de utilizar la estrategia de una “alfombra de bombardeo”, haciendo que el proceso de eliminación fuese más lento y, a veces, más ineficaz. Sin embargo, a largo plazo, los esfuerzos de EE.UU. y de Rusia funcionaron. Al no tener rival en los cielos y al no poseer ISIS sistemas capaces de derribar aviones de combate, después de dos años, las coaliciones lograron reducir el poder militar de ISIS para forzarlo a retirarse.

ISIS no poseía ninguna respuesta a la campaña aérea ya que los aivones volaban y bombardeaban desde arriba los techos que funcionaban de bases para sus misiles encendidos hombro tierra-aire. Sin embargo, en tierra, ISIS adoptó una táctica  impresionante de movilización antipersonal y vehícular de guerra urbana en donde un pequeño número de combatientes podría soportar una formación grande y regular de ejército. En lugar de una fuerza aérea viable, ISIS utiliza bombas humanas para penetrar las defensas de sus enemigos, una táctica usada en Kobane, Tikrit, Palmira y en docenas de otros lugares. Estas tácticas no cambiaron el equilibrio de fuerzas en el campo de batalla por lo que ISIS siguió luchando en una posición de inferioridad, que a su vez se tradujo en la pérdida de territorio sufrido en los últimos meses.

4. Disminución del apoyo financiero: Cuando ISIS capturó Mosul, saqueó el banco central. Según varios informes, se fugó con 500 millones de dólares. También ha habido informes de venta ede petroleo a través de Turquía e incluso ventas directas al régimen de Assad. Pero los ataques aéreos contra los convoyes de camiones de petróleo han cortado las ganancias de ISIS. El Estado Islámico ha obtenido beneficios del tráfico de antigüedades robadas, aunque se han hecho esfuerzos para bloquear estas ventas. Parece que en los últimos tiempos su principal ingreso proviene de los fondos recaudados en círculos privados de los Estados del Golfo que son insuficientes para mantener la estructura del Estado. Las tasas impuestas a los ciudadanos, así como las multas impuestas a los no musulmanes, son otra fuente de ingresos, insuficiente, aunque todavía permiten el mantenimiento de la infraestructura básica del Estado Islámico.

En el último año, sin embargo, las aeronaves de EE.UU. desencadenaron una nueva y eficaz medida financiera: la voladura de las arcas del estado islámico. En enero de 2016, la coalición encabezada por Estados Unidos afirmó haber destruido nueve depósitos donde se escondían “decenas de millones de dólares”.

Estos controles sobre el flujo de fondos llevado a cabo por Estados Unidos están forzando a ISIS a encontrar alternativas. Sin ese dinero, ISIS no puede reclutar nuevos combatientes ni pagar los sueldos mensuales a sus combatientes y a la administración. La pregunta sigue siendo: ¿cuánto tiempo puede ISIS sostener una economía tan básica sin presionar a sus ciudadanos y a los combatientes a la desesperación.

Retiro del Estado Islámico

Tras dos años de la proclamación del califato y después de una impresionantes victorias en Irak y Siria, ISIS se está retirando. Aún así, ISIS ha hecho algunos progresos territoriales en el noroeste de Siria (Alepo, Homs) y en el extremo este de Siria (Hasakeh). Sin embargo, esas ciudades principales no han caído en manos de ISIS, mientras que las dos principales ciudades del Estado Islámico – Mosul y Raqqa – se han convertido en los próximos objetivos de las fuerzas de la coalición. Está claro que mientras los líderes de la coalición no participen con fuerzas en tierra, Raqqa y Mosul se mantendrán bajo las fuerzas de ISIS hasta que los bastiones locales (sirios e iraquíes) desalojen a los islamistas de sus fortalezas. Esto no está a punto de suceder en las próximas semanas o meses. Es un proceso que con el tiempo se producirá, lenta y cuidadosamente.

Por lo tanto, el Estado Islámico está buscando alternativas: Libia es una posible elección debido a su desintegración. Sin embargo, su cercanía a Europa pasa a ser  una adquisición poco probable ya que, inevitablemente, encendería una reacción militar. Europa y los Estados Unidos ya están discutiendo sus reacciones. Afganistán y Yemen pueden ser alternativas para ISIS. Recientemente, ISIS ha estado luchando contra los talibanes en Afganistán, que se les oponen ideológicamente, y han tomado el control de áreas remotas en la parte oriental del país. En Yemen, ISIS ha encontrado un terreno fértil en la gobernación de Hadramaut.

Una nota de advertencia: No debe subestimarse la apelación en Arabia Saudita, Egipto, Marruecos y Túnez. Una simbiosis se ha creado entre ISIS y organizaciones musulmanas radicales locales cuyo objetivo es difundir el caos y la instalación de un califato islámico en lugar de los regímenes actuales. Mientras tanto, los estados nación árabes tienen la sartén por el mango a un precio muy alto. Ellos deben estar alerta y ser agresivas en su persecución de las fuerzas desestabilizadoras que amenazan a sus regímenes. Una eventual derrota de ISIS no se traducirá inmediatamente en una eliminación de los movimientos radicales musulmanes. Tal desarrollo puede ocurrir sólo cuando los árabes de los Estados-nación ofrezcan una alternativa viable ideológica y propongan una doctrina socio-económica de bienestar.

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