“Podar el Césped” en Gaza – Por Prof. Efraim Inbar y Dr. Eitan Shamir (Begin Center)

RESUMEN: La ofensiva militar israelí en Gaza refleja el hecho de que Israel, sin lugar a dudas, se encuentra en un conflicto de difícil solución. Es poco probable que Israel logre erradicar al Hamás de la sociedad palestina, tampoco es probable que se llegue a una solución política. En lugar de ello, Israel está actuando de acuerdo a la estrategia de “segar la hierba” (podar el césped). Después de un periodo de resistencia militar, Israel está actuando de manera tal que logrará castigar severamente al Hamás por su comportamiento agresivo, y podrá degradar su capacidad operativa militar con el objetivo de conseguir el mayor tiempo posible de tranquilidad.

El Hamás no ha dejado alternativa al gobierno de Israel. Primero, fueron arrastrados a emprender la movilización actual, ahora no ha podido hacerse otra cosa que ordenarle a las Fuerzas de Defensa de Israel emprender una incursión terrestre dentro de la operación ya en curso. El grupo terrorista Hamás se negó a aceptar la oferta israelí de “silencio será respondido con silencio”, el grupo terrorista rechazó también el cese al fuego propuesto por Egipto y optó por violar el cese al fuego humanitario indicado por la Organización de las Naciones Unidas. Durante más de 10 días, la agrupación terrorista palestina, disparó constantemente cohetes, misiles y obuses sin cesar hacia las ciudades y pueblos de Israel, esperando lograr asesinar tantos civiles como les fuese posible; en éste tiempo la cuenta ascendió más o menos a 1500 disparos, y desde entonces, con el pasar de los días, el aumento continuó. Adicionalmente, existe una red de túneles bajo la franja de Gaza e incluso bajo territorio Israelí con el objetivo de asesinar y/o secuestrar civiles israelíes.

El objetivo de Israel sigue siendo imponer una realidad en la que sus residentes puedan vivir seguros, sin sufrir “terrorismo” constante e indiscriminado y, en el camino, poder golpear de manera significativa la infraestructura terrorista de la organización islamista Hamás. El gobierno israelí, sabiamente ha dejado claros varios objetivos políticos y militares para esta operación de acuerdo a lo que llamamos la estrategia de “segar la hierba”.

La estrategia israelí del siglo XXI contra grupos hostiles armados paramilitares, que no pertenecen a ningún estado, como lo es el caso del terrorista radical islámico Hamás, refleja la realidad de que Israel se encuentra atrapado dentro de un conflicto de difícil solución. El uso medido de la fuerza dentro del mentado conflicto no tiene como objetivo el lograr fines políticos que son imposibles, sino que forma parte de una estrategia de largo plazo para lograr debilitar las posibilidades del enemigo. Después de mostrar tal resistencia manifestada de manera armada, por parte del grupo terrorista Hamás, Israel forzosamente debe destruir la capacidad operativa militar del enemigo, en la medida de lo posible, a través de la ejecución de operaciones militares importantes cada cierto periodo de tiempo para así generar un efecto de silencio prolongado en las fronteras Israelíes.

Mientras progresa la incursión terrestre de Margen Protector, el estado judío debe ser realista acerca de qué puede lograrse. Destruir los túneles que se encuentran a lo largo de la Valla Protectora alrededor de Gaza es un objetivo militar realista. En el proceso, pueden morir terroristas y pueden neutralizarse parte de los medios que los terroristas poseen. El avance terrestre puede crear incomodidad para el grupo terrorista Hamás, causando la movilización de su brazo armado militar inexperto, causando así que se cometan errores que pueden resultar en una recolección de mejor inteligencia, abriendo la puerta también a la oportunidad de extender la lista de blancos legítimos desde el aire.

Expandir la incursión terrestre puede costarle mucho más caro al yihadista Hamás. El continuo acoso al Estado de Israel por parte del Hamás puede inevitablemente llevar a la conquista israelí de la Franja de Gaza, aunque, el cálculo del costo estratégico siempre debe medirse en la variable costo-efectividad.

A pesar de la petición de la derecha israelí para derrocar el régimen del terrorista Hamás en Gaza no es un objetivo militar concebible. El grupo radical Hamás está profundamente arraigado en la sociedad Palestina, particularmente en Gaza. Una encuesta reciente revela que el 35% de los palestinos tienen una visión positiva del grupo terrorista islámico Hamás. Erradicar al Hamás y definir la arquitectura de la sociedad palestina en el futuro es algo que un tercero no puede hacer. Incluso si pudiese terminarse con el régimen autoritario y totalitarista del Hamás, las alternativas son la reconquista israelí, la subida al poder de grupos todavía más radicales o el caos. Ninguna es una opción viable.

Paralelamente… el llamado de la izquierda israelí para llegar a una “solución política” es por completo irreal. El grupo terrorista Hamás, la Yihad Islámica, Al Qaeda Palestino y los grupos Salafistas ven a Israel como una aberración teológica, y a pesar de su aceptación temporal por los ceses al fuego, rechazan deliberadamente cualquier acción que tome el curso de la diplomacia con el objetivo de resolver el conflicto Palestino-Israelí. El compromiso fanático de estas milicias a su ideología radical y a la estrategia de largo plazo de resistencia violenta (muqawama), convierten esta situación en un conflicto casi sin solución viable alguna.

Mientras la violencia con el grupo terrorista Hamás continua, la frustración por la falta de decisión militar o por la ausencia de una solución pacífica es inaguantable. Sin embargo, el uso de la fuerza militar es útil en guerras tan limitadas y pequeñas, sin una decisión clara. Hamás necesita ser castigado por su comportamiento agresivo, y debe recordársele el precio que hay que pagar por continuar la agresividad en contra de Israel. Un periodo de calma puede conseguirse al destruir los medios de la organización terrorista Hamás que son costosos y difíciles de reconstruir. Comprar tiempo es un objetivo legítimo. Adicionalmente, de acuerdo a la estrategia actual el Hamás está aislado, reconstruir su arsenal militar ésta vez será un proceso mucho más largo.

También, otros actores en el vecindario del Medio Oriente que observan lo que sucede, necesitan un recordatorio claro de que agredir a Israel “cuesta caro”. El no actuar sería percibido como debilidad, dañaría la desconfianza de los enemigos de Israel y sería una clara invitación a la agresión. El mayor logro de Israel en este conflicto hasta ahora es su sistema de defensa anti-misiles, que permite al frente interno mantener la normalidad casi por completo. Israel está determinada, por su preparación para llevar a cabo operaciones terrestres, a pesar del potencial número de pérdidas humanas que puede llegar a tener.

Aquellos que formalmente solicitan el fin del conflicto, y usan el cliché del “ciclo de violencia”, tienen dificultades psicológicas digiriendo los hechos del mundo real, y les cuesta trabajo entender que no hay solución viable a la vista. El conflicto violento en contra del grupo terrorista Hamás no terminará pronto, no mientras la motivación ideológica del enemigo se mantenga intacta. De igual manera, es importante tener de vez en cuando éste tipo de operaciones militares para prolongar los momentos de silencio, eso explica la ofensiva israelí en curso.

El acercamiento israelí descrito aquí substancialmente difiere con el pensamiento occidental estratégico en cuánto a luchar contra grupos paramilitares se refiere. El pensamiento occidental está orientado a las soluciones. Esto explica también, en parte, la falta de comprensión por las acciones del Estado de Israel.

En contra de un implacable, bien atrincherado y paramilitar enemigo como el grupo radical islamista yihadista terrorista Hamás, el Estado Judío simplemente necesita “segar la hierba” una vez cada tanto para poder degradar la capacidad militar operativa del enemigo y mantener el silencio. Una guerra de degradar gradualmente al Hamás es un probable camino que Israel se verá forzado a tomar a largo plazo. Mantener al enemigo fuera de balance y reducir sus capacidades requiere preparación militar israelí y disposición a usar la fuerza, casi interminablemente; mientras esto sucede se debe mantener un frente interno saludable y estable a pesar del conflicto.

 

Traducido por Ilan Eichner – http://besacenter.org/perspectives-papers/mowing-grass-gaza/

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