Peligrosa y falsa “Unidad Palestina” – Prof. Efraim Inbar

Mientras que la rama militar del Hamás permanezca independiente, no existirá una unidad palestina. Bajo el actual acuerdo, en lugar de que la Autoridad Palestina reconquiste la perdida Gaza, el Hamás es quien ha logrado un mejor acceso a la Ribera Occidental. La actual postura occidental, que apoya la continuación de un sistema de gobierno palestino fragmentado, provoca que el establecimiento de un Estado palestino estable sea más improbable que nunca. Por otra parte, la aceptación del creciente papel del Hamás es negativo para la convivencia pacífica entre israelíes y palestinos.

El nuevo gobierno de “unidad” Palestina no determina el restablecimiento de una entidad política palestina que podría convertirse en un Estado palestino funcional. Ya al comienzo de la década del 2000, la Autoridad Palestina (AP) degeneró en un estado fallido, ya que perdió el monopolio del uso de la fuerza en el territorio bajo su jurisdicción, con el advenimiento de varias milicias rivales. De hecho, en junio del 2007 el Hamás orquestó un golpe de estado militar que puso a la Franja de Gaza bajo el control de esta organización terrorista.

A pesar del actual discurso de “unidad”, los palestinos siguen tan divididos como antes. La única prueba verdadera de esa “unidad” sería el establecimiento de una entidad política con un monopolio del uso de la fuerza. Mientras la rama militar de Hamas siga siendo independiente, no habrá tal unidad; se trata de una evidencia de la “somalización” de la política palestina. La Yihad Islámica también permanece “ferozmente” independiente en Gaza, así como lo son otras organizaciones yihadistas. De hecho, bajo el acuerdo actual, en lugar de reconquistar la AP la perdida Gaza, el Hamás es quien ha logrado un mejor acceso a la Ribera Occidental.

Por desgracia, lo que está sucediendo en los territorios palestinos es parte de un fenómeno mayor muy característico en gran parte del mundo árabe, antes y después de la llamada “primavera árabe”. En Líbano, Somalia, Irak, Siria, Libia, Yemen, e incluso Egipto, se ven afectadas por una plétora de milicias que van erosionando el control exclusivo de las autoridades centrales. No está claro hasta qué punto los palestinos son capaces de ir más allá de este malestar político general en el mundo árabe.

De hecho, es difícil creer que el Hamás entregará su control sobre la Franja de Gaza. La condición de “Estado de facto” que goza el Hamás es un buen negocio ya que le permite el cobro de tasas e impuestos. Además, es acorde a su ideología extremista que sostiene la construcción de estructuras políticas islamistas, manteniendo viva la lucha militar y teológica contra el inaceptable estado judío. El Hamás ha dejado claro que no se ha suavizado ni un poco en este tema. También espera obtener un mejor punto de apoyo en la Ribera Occidental (Cisjordania) para fortalecer su papel en la sociedad palestina. El Hamás busca emular el camino tomado por el Hizballah con la obtención de una hegemonía política en el Líbano, quien también ha logrado mantener una fuerza militar independiente del gobierno central.

La reacción de los EE.UU. y la UE frente al nuevo gobierno, “los negocios siguen como si nada”, es contraproducente y moralmente incorrecta. Este enfoque ayuda a que los palestinos se puedan evadir del dilema fundamental para la construcción de su Estado: “no hay ninguna posibilidad de alcanzar la condición de Estado sin lograr un monopolio sobre el uso de la fuerza”. Así, la actual postura occidental, que permite la continuación de un sistema de gobierno palestino fragmentado, hace que el establecimiento de un verdadero Estado palestino estable sea más improbable que nunca. El continuo apoyo económico hacia este fracasado orden Palestino ayudar a preservar sus características disfuncionales y no anima a los palestinos a tomar las necesarios y dificiles decisiones.

Más aún, las recientes reacciones occidentales frente a la “unidad” de Palestina son destructivas para la paz. La aceptación del papel creciente del Hamás es un golpe para la convivencia pacífica entre israelíes y palestinos. El radical Hamás se opone totalmente al escenario de la convivencia y se muestra poco probable a renunciar a la violencia contra Israel. Después de todo, los islamistas se sienten alentados por las tendencias en el mundo árabe, tendencias por las cuales el Islam político parece estar ganando más poder que nunca, y donde los EE.UU. parecen estar en constante retirada.

No es la primera vez que los europeos y los estadounidenses adoptan políticas equivocadas hacia el Medio Oriente, mostrando ingenuidad, falta de comprensión de las realidades de Oriente Medio, y demostrando un fracaso moral. Si Occidente se toma en serio el paradigma de dos estados y se opone al terrorismo islamista, se debe insistir en que Mahmud Abbas rechace la cooperación con entidades terroristas como el Hamás.

Esta cooperación puede traer solamente nuevos desastres para la sociedad palestina. Hamás no es una fuerza democrática o modernizadora como lo hemos visto en su corto dominio sobre Gaza. Una creciente entrada del Hamás sobre la sociedad palestina significa nuevos recortes en materia de derechos humanos, en crecimiento económico y educativo. También aumentará el fomento del odio hacia los judíos y alimentará la violencia adicional que podría provocar una dura respuesta israelí. Esto no es lo que los palestinos necesitan si ellos están interesados ​​en vivir en libertad, prosperidad y paz.

Desde el punto de vista israelí, las masivas manifestaciones a favor de la “unidad” y las muy pocas voces palestinas que se oponen al acuerdo con el Hamás son cosas “deprimentes”. El acuerdo palestino refuerza la imagen negativa que los israelíes tienen sobre sus vecinos cercanos: reafirma la imágen que la sociedad palestina es adicta a la violencia, en donde el shayd (mártir) que intenta matar a tantos judíos como sea posible es el modelo a imitar.

La sociedad palestina, bajo el hechizo de un ethos nacionalista e islámico, es simplemente incapaz de apoyar un compromiso histórico con el movimiento sionista que pondría fin al conflicto.

Desafortunadamente, el rechazo palestino se ha hecho el gran día cuando un plan de partición concreto se mantenía hasta el momento en la agenda. El ascenso del Hamás en la política palestina, a través de este falso gobierno de “unidad”, socava aún más la búsqueda de la paz.

 

Prof. Efraim Inbar – director del Centro Begin-Sadat de Estudios Estratégicos, es profesor de ciencias políticas en la Universidad de Bar-Ilan y es miembro del Foro de Medio Oriente. BESA Center Perspectivas se publica gracias a la generosidad de la familia Greg Rosshandler.

http://besacenter.org/wp-content/uploads/2014/06/Efraim-Inbar-Dangerous-and-False-Palestinian-Unity-PP250-.pdf

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