Obama e Israel: El Último Año – Por Prof. Eytan Gilboa

Israel necesita una estrategia diplomática más activa y agresiva con el fin de frustrar lo que parece ser una creciente campaña de presión desde la comunidad internacional sobre el tema palestino; una campaña que se espere impulse el Presidente Obama en sus últimos meses en el cargo.

El Presidente Barack Obama desocupara la Casa Blanca el 20 de enero, 2017, pero es improbable que lo haga de una manera tradicional. En su octavo y último año de servicio, los presidentes estadounidenses generalmente se comportan como “debiluchos”. Estos no inician nuevas políticas o programas, particularmente aquellas que pudieran crear controversias o tener un efecto adverso sobre las posibilidades de los candidatos posteriores de su partido al cargo. En los ocho años, los presidentes estadounidenses tienden a estar preocupados principalmente con sus legados.

El enfoque del Presidente Obama en asegurar un legado parece ser significativamente más agresivo del que suele ser demostrado por presidentes debiluchos y esto pudiera tener graves consecuencias para Israel.

Desde el comienzo de su mandato en la Casa Blanca, las relaciones Obama-Israel se han visto afectadas por frecuentes desacuerdos y enfrentamientos, principalmente sobre el programa de las armas nucleares de Irán y las negociaciones con los palestinos. En noviembre, 2015, luego de haber finalizado el acuerdo nuclear con Irán, Obama se reunió en la Casa Blanca con el Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu. La reunión fue descrita como positiva, alentando a muchos en Israel a esperar un capítulo final de mayor cooperación y menor confrontación entre los dos líderes. Desde esa reunión, sin embargo, muchas señales indican un duro giro para el futuro de Israel durante el último año de Obama.

Un patrón reciente de declaraciones y acciones unilaterales, principalmente por los Estados Unidos y la UE, revela un nuevo ataque centrado y en colaboración contra Israel, particularmente alrededor de los asentamientos y hacia la política de Cisjordania. En noviembre, 2015 la UE pidió el etiquetado de los bienes producidos en los asentamientos y luego excluyó los asentamientos de sus acuerdos con Israel. Estas acciones, sin precedentes en su hostilidad hacia Israel, no podían haber sido llevadas a cabo sin algún grado de aprobación de los Estados Unidos.

Los Estados Unidos tomaron dos medidas que demuestran esa aprobación: defendieron la acción de etiquetar de la UE caracterizándolo como “sólo una medida técnica”; y en enero, 2016 la Aduana de Estados Unidos emitió un recordatorio sobre un requisito por veinte años de etiquetar productos de Cisjordania y Gaza. Los Estados Unidos y la UE también criticaron una propuesta ley israelí que requeriría a las ONG israelíes que reciben fondos sustanciales de los países y organizaciones extranjeras de revelar esos recursos. De acuerdo a los americanos y europeos, la ley socavara la democracia en Israel.

En un discurso de enero en una conferencia de seguridad en Tel Aviv, el embajador estadounidense en Israel Dan Shapiro criticó severamente la política de asentamientos de Israel. “Demasiados ataques contra los palestinos carecen de una investigación a fondo o de una respuesta de las autoridades israelíes”, dijo. “El exceso de vigilantismo pasa desapercibido y a veces parece haber dos niveles de adhesión al estado de derecho: Una para los israelíes y otra para los palestinos” Shapiro, que ha tenido la difícil tarea de navegar por la animosidad personal entre Obama y Netanyahu, ha sido un embajador excepcional y un muy buen defensor de los mutuos intereses estadounidenses e israelíes. El tono duro de su discurso no era propio de su estilo, sugiriendo o bien que le fue dictado a él por la Casa Blanca o el Departamento de Estado, o que pensó que esto era lo que ellos querían que dijera.

Estas declaraciones y acciones combinadas revelan un ataque coordinado a amplia escala contra los asentamientos y la política de Israel. Este ataque es hipócrita, discriminatorio y contraproducente. El etiquetado de bienes por la Unión Europea-Estados Unidos de mercaderías procedentes de Cisjordania no ha sido aplicado a ningún otro país que retenga u ocupe territorios en disputa, tales como Marruecos en el Sahara Occidental, Turquía en el norte de Chipre, China en el Tíbet, o Rusia en la península de Crimea. La falta de una acción similar por la UE en el caso del Norte de Chipre es particularmente notable, ya que Chipre es un estado miembro de la UE. Singularizar a Israel para aplicarle un tratamiento especial en esta (o de cualquier otra manera) se acerca al antisemitismo.

A Washington debe recordársele que, a menudo, pareciera como si los Estados Unidos mantienen dos sistemas legales de facto: uno para blancos y otro para negros (tal como ha sido puesto de relieve por una serie de investigaciones sobre asesinatos a individuos de color por policías blancos). Sin embargo nadie llama a los Estados Unidos un estado apartheid, una acusación que es persistentemente lanzada sobre Israel.

Tampoco existe otro país del mundo sometido a las implacables críticas hacia sus políticas desde numerosas ONG financiadas por países extranjeros. Estas ONG claman únicamente el estar protegiendo los derechos humanos en Cisjordania e Israel, pero de hecho, están en la búsqueda de una retirada total de Israel a las fronteras anteriores a 1967 y el establecimiento de un estado palestino. Varios de ellos niegan el derecho de Israel a existir y demonizan y deslegitiman a Israel en el extranjero. La UE y varios países europeos vierten decenas de millones de euros al año en estas ONG hostiles. Israel está considerando una ley que requerirá que las ONG revelen el financiamiento que reciben desde países extranjeros; legislación que ha enfrentado severas críticas tanto en la UE como en los Estados Unidos.

Es la UE y los Estados Unidos que, al financiar a las ONG hostiles en Israel, están cometiendo una flagrante intervención en la democracia israelí y al proyecto de ley que pretende defenderla.

La Casa Blanca y el Departamento de Estado pudieran echar un vistazo más de cerca a su propia Ley de Registro de Agentes Extranjeros (LRAE), que – teniendo en cuenta las connotaciones negativas con las que se asocia el término “agente extranjero” – es más injurioso que la propuesta ley israelí. El lenguaje de la Ley es muy similar a la de la propuesta israelí, tal como lo es la lógica tras de ella.

LRAE requiere que agentes que representan los intereses de las potencias extranjeras en una “capacidad política o cuasi-política” dan a conocer su relación con el gobierno extranjero y la información sobre las relacionadas actividades y finanzas. LRAE explica que su propósito es facilitar la “evaluación por parte del gobierno y el pueblo estadounidense a las declaraciones y actividades de tales personas”. Esta ley nunca ha sido utilizada para cuestionar la democracia estadounidense, pero cuando Israel intenta tomar una postura similar, un estándar diferente es aplicado.

Este doble estándar también se evidencia aparentemente en el enfoque de la UE – y recientemente, tambien desde los Estados Unidos – cuando se entrometen en la disputa israelí-palestina. En lugar de negociar un acuerdo de paz con Israel, la Autoridad Palestina está llevando a cabo una campaña mundial de deslegitimación y demonización en contra de Israel y los planes para avanzar sobre una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que prohíbe los asentamientos y para exigir un itinerario para la retirada israelí a las líneas anteriores a 1967. Francia se ha comprometido a apoyar este plan, e incluso pudiera presentar una resolución similar. Francia ha propuesto una conferencia regional sobre el tema palestino-israelí y amenazó con reconocer a Palestina si la conferencia no se concreta.

En el pasado, estos movimientos habrían sido fuertemente criticados y combatidos por los Estados Unidos, que siempre han abogado por un acuerdo alcanzado a través de negociaciones directas. Hasta hace poco, los Estados Unidos podían asegurar un veto a cualquier resolución de la ONU que pedía por una solución impuesta. Sin embargo, en vista de sus recientes declaraciones y acciones, ya no está claro que los Estados Unidos sigan adhiriéndose a esta política. El apoyo estadounidense a una solución impuesta añadiría otra capa de hostilidad hacia las malas relaciones existentes entre Obama y Netanyahu.

Las anteriores declaraciones y acciones – todas las cuales ocurrieron, debería tenerse en cuenta, durante una larga ola terrorista palestina contra ciudadanos israelíes – son particularmente preocupantes ya que parecen representar una campaña coordinada de la Unión Europea-Estados Unidos. Ellos pudieran también servir para endurecer el rechazo palestino a las negociaciones y acuerdos, debido a que los palestinos podrían concluir razonablemente que la presión internacional será ejercida contra Israel para obligarla a aceptar sus demandas sin concesiones recíprocas.

La política del Presidente Obama hacia Israel durante el último año de su presidencia podría ser impulsada por varias consideraciones. Durante su mandato, las negociaciones entre israelíes y palestinos han sido las más cortas y las menos productivas en años. En vista de ese pésimo historial, Obama pudiera querer demostrar que hizo todo lo posible para lograr la paz entre israelíes y palestinos. Este pudiera creer que sólo una agresiva presión de los Estados Unidos y la UE sobre Israel llevarán a los palestinos a la mesa de negociaciones. Este pueda ser que desee atarle las manos al próximo presidente, dejando un legado fundamentalmente modificado de relaciones Estados Unidos-Israel, o simplemente pudiera desear castigar a Netanyahu por la batalla al acuerdo en materia nuclear de Irán y las fallidas negociaciones con los palestinos.

También es muy posible que Obama sea una nueva variedad de ex presidente. En lugar de asumir el papel del tradicional “ex presidente” que se ocupa por sí mismo de la planificación de su biblioteca presidencial y la defensa de sus causas, pudiera buscar una nueva posición importante, tal como Secretario General de la ONU o líder de una organización global. Sus políticas y la política durante su último año de gobierno podrían estar destinadas a mejorar sus posibilidades de ganar una posición mundial de prestigio.

Los signos de una nueva confrontación con Obama son claramente visibles y el gobierno israelí tiene que encontrar formas creativas y más eficaces para hacerle frente a esta. Una iniciativa israelí pudiera mermar los planes de Obama y frustrar la estrategia palestina de embasurar la presión internacional sobre Israel. Sin embargo, todas las opciones sobre Israel son problemáticas y varias de estas son poco probable sean adoptadas por el actual gobierno de coalición israelí. Además, la ola de terrorismo palestino contra Israel sigue e Israel no puede ser visto sucumbiendo al terrorismo.

Cualquiera que sean las motivaciones e intenciones de Obama, sería un error suponer que este pasara su último año en la Casa Blanca a comportándose como un presidente típicamente blandengue, restringido por las elecciones presidenciales. Entonces, ¿qué debería hacer Israel? Este puede atrincherarse, esperar a que el periodo de Obama expire y esquivar el ataque, pero esa es una mala opción. Las alternativas restantes incluyen un congelamiento temporal y limitado de la construcción en los asentamientos, medidas unilaterales en Cisjordania, la participación en una conferencia de paz regional y la formación de un gobierno de unidad nacional. Sea cual sea la estrategia que se adopte, esta debe ir acompañada de una necesaria y urgente campaña de diplomacia pública.

Los asentamientos son el objetivo de la campaña actual Unión Europea-Estados Unidos – pero no son el principal obstáculo para la paz; el rechazo palestino si lo es. El congelamiento limitado y temporal en la construcción de los asentamientos no ha producido ningún movimiento del lado palestino en el pasado y el presente gobierno de coalición es poco probable que dé ese paso. La retirada unilateral de Gaza fracasó, pero ciertos pasos condicionales unilaterales en Cisjordania pudieran contemplarse, tales como la transferencia de ciertas tierras en la Zona C al control de la Autoridad Palestina.

Los palestinos han rechazado toda propuesta de paz ofrecida por Israel y los Estados Unidos: Las propuestas de Ehud Barak y Bill Clinton en el año 2000; la propuesta de Ehud Olmert en el 2008; y la propuesta de John Kerry en el 2014. Los Estados Unidos, la Unión Europea y la ONU sin embargo, colocan la mayor parte de la culpa al estancamiento sobre Israel. La solución es una campaña de diplomacia pública agresiva, diseñada para ilustrar la primacía del rechazo palestino como el principal obstáculo para la paz. La participación en una conferencia regional es arriesgada, pero en lugar de rechazarlo rotundamente, Israel pudiera estar de acuerdo con participar bajo ciertas condiciones.

La respuesta más eficaz por parte de Israel a la presión de la UE y los Estados Unidos probablemente será el establecimiento de un gobierno de unidad nacional.

El 22 de enero, durante una reunión en París con el Presidente francés Francois Hollande y Laurent Fabius, el líder de la oposición, Itzjak Hertzog criticó el impulso de movimientos internacionales contrarios a Israel. “Las decisiones de esta naturaleza sirven como una recompensa para el terrorismo y para el BDS. Estas paralizan las posibilidades de acciones regionales”, dijo Herzog, agregando que “el intento de tratar de alcanzar un estado palestino es ahora algo poco realista”. Estos puntos de vista no están muy lejos de los de Netanyahu. A Herzog le gustaría unirse a la coalición y Netanyahu tiene interés en expandir su escasa mayoría en el Knesset.

Los críticos desafíos requieren de una respuesta inusual y la política de contención limitada que vemos actualmente debe ser reemplazada por una estrategia diplomática israelí más activa y agresiva.

 

 

 

El Prof. Eytan Gilboa es investigador asociado en el Centro Begin-Sadat de Estudios Estratégicos y es director del Centro Internacional de Comunicaciones en la Universidad Bar-Ilan. Perspectivas del Centro BESA Articulo No. 330, 17 de Febrero, 2016

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