No me confundan con hechos. El tema es siempre sobre la “ocupación” – Por Dr. Asaf Romirowsky (BESA)

La Izquierda judía estadounidense ha vuelto a alinearse con las demandas palestinas que el conflicto palestino-israelí siempre es confundido por un problema de “ocupación”, independientemente de los hechos o la historia. En el salto dado para condenar la tácita declaración de hechos verdaderos; realizada por Mike Pompeo; que los “asentamientos” israelíes en Cisjordania no violan las leyes internacionales, los izquierdistas judíos estadounidenses unieron fuerzas con el movimiento BDS, que considera la totalidad del territorio de Israel como “territorio ocupado”.

Imagen de portada: Rabino Rick Jacobs, fotografía vía el Centro de Acción Religiosa del Judaísmo Reformista

Con una regularidad mecánica, la reciente observación pronunciada por el Secretario de Estado Mike Pompeo sobre que “la creación de asentamientos civiles israelíes en Cisjordania no es, per se, incongruente con las leyes internacionales” fue inmediatamente denunciada por la Izquierda judía.

El liderazgo del movimiento Reformista en Norteamérica, el rabino Rick Jacobs, dijo que la nueva postura del gobierno estadounidense sobre los asentamientos israelíes socavará la lucha en contra del BDS y la deslegitimación de Israel en los Estados Unidos, específicamente en las premisas universitarias.

No está del todo claro cuándo estuvo por última vez el rabino Jacobs dentro de unas premisas universitarias, pero el debate en los edificios universitarios de Norteamérica no es sobre la supuestamente llamada “ocupación” sino de si Israel tiene derecho a existir y punto. Los grupos pro-BDS, incluyendo a los “judíos”, están hablando sobre la ilegitimidad de las líneas de armisticio de 1949 y no de aquellas correspondientes a 1967.

Además, una encuesta reciente realizada por Ron Hassner en la Universidad de California, Berkeley, muestra que la mayoría de los estudiantes que se preocupan demasiado por la “ocupación israelí de los territorios palestinos” ni siquiera poseen conocimiento de los hechos básicos en lo referente al tema.

La falta de comprensión de Jacobs habla sobre el léxico divergente que posee el conflicto y, más concretamente, la creciente división entre judíos estadounidenses e israelíes. En muchos círculos “progresistas” existe muy poca o ninguna comprensión sobre qué áreas están en disputa; atestiguan las continuas afirmaciones de que Gaza se encuentra “ocupada” por Israel. Para el movimiento BDS, cualquier cosa israelí, incluyendo Haifa y Tel Aviv, son “asentamientos” y por lo tanto, son “ilegales”.

Mucho más que la política estadounidense, es el lenguaje de la “ocupación” que juega un papel clave en lo que ya se ha convertido la religión del conflicto israelí-palestino. La característica principal de tal religión es la afirmación palestina de que sus (supuestos) territorios están siendo “ocupados” por Israel, independientemente de dónde se encuentren en el mapa, mucho menos en cualquier sentido legal según las leyes internacionales. El mantra de la “ocupación” y la demanda de que se ignore a Israel totalmente hasta que cese la “ocupación”, es decir, el momento en que Israel sea disuelto por la implementación del “derecho a retornar” de los palestinos – es la demanda clave de los palestinos y del Movimiento BDS.

Parte del problema es la deliberada confusión sobre semántica. Históricamente, la palabra yishuv generalmente se define como “la comunidad judía en la Palestina pre-estatal”. Esta se refiere a aquellos judíos que aspiraban al renacimiento nacional del pueblo judío en Palestina bajo el Imperio Otomano y el Mandato Británico o, tal como lo denominaron, la tierra de Israel. Moshav, que proviene de la misma raíz, hace acotación a un lugar de residencia. A lo largo de los años, los israelíes han utilizado la palabra hityashvut (residente) y hitnahlut (asentamiento) indistintamente, todo referido a la edificación de la tierra de Israel en términos del estado nación. Bíblicamente, el término nahala, que proviene de la misma raíz que hitnajalut, se refería a la ubicación geográfica de cada una de las 12 tribus de Israel.

La militarización del término hitnajalut (asentamiento) comenzó luego del año 1967 por la OLP y el mundo árabe. Para el gobierno de Israel bajo la tutela de Levi Eshkol, las recién establecidas comunidades fueron una consecuencia de puestos de avanzada militares que se crearon con el claro entendimiento que eran estas la primera línea de defensa entre Israel y sus enemigos. Pero 52 años después, nadie recuerda que Eshkol encabezó el gobierno laborista o que Israel hizo gestiones hacia una reconciliación inmediatamente después de la Guerra de los Seis Días. El único legado predicado por los rabinos, tales como el rabino Jacobs, son las constantes condenas a la “ocupación”.

Naturalmente, el rabino Jacobs continúa haciéndose eco del mantra de la Izquierda que dice que “Estados Unidos le está dando luz verde a los asentamientos y a la expansión de estos asentamientos”. Esto también pudiera interpretarse como un primer paso para apoyar cualquier esfuerzo de anexión por parte de los israelíes”.

La interpretación de Jacobs caracteriza todo el conflicto árabe-israelí como territorial, ignorando sus fundamentos religiosos y, por ende, toda la gran cantidad de ingredientes necesarios para que la paz realmente ocurra. El relegar el conflicto solo al tema de la tierra es la razón por la cual todas las propuestas de paz del siglo pasado han sido rechazadas por los palestinos. La esencia del ‘placebo de dos estados’ es la creencia que la paz llegará cuando existan dos estados viviendo uno junto al otro. Pero la realidad es que la resistencia de la supervivencia judía-Israelí ha sido eclipsada por la falsa noción árabe-palestina de sentirse “ocupados” y que fueron “despojados” de su verdadero destino por una supremacía ordenada religiosamente.

En consecuencia, Israel es el “opresor”. El concepto palestino exige que la “ocupación” siga siendo la raíz de todos los problemas de la sociedad, auto-impuestos y de otro tipo, desde los problemas sociales y económicos al terrorismo. El hecho de que la administración Trump decidiese reconocer hechos históricos – que los límites de 1949 no eran ni sagrados ni una frontera permanente y siempre estaban sujetos a ajustes – se conoce desde hace ya más de cinco décadas. Esta realidad no cambiará sin importar cuán falsamente se describan los hechos en las premisas universitarias o por el movimiento Reformista.

 

 

Asaf Romirowsky es director ejecutivo de la comunidad internacional de académicos denominada Estudiosos para la Paz en el Medio Oriente (EPMO) además de miembro sénior no-residente del Centro BESA y miembro del Foro del Medio Oriente.

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