Los tres desafíos de Israel: La derecha nacionalista, la extrema izquierda y el centro superficial – Por Ari Shavit (Haaretz 21/1/2016)

La derecha nacionalista: Muchos y buenos argumentan que el Partido Laborista es el culpable de la creación de los asentamientos judíos en Cisjordania. Es inexacto. Yigal Allón se equivocó en Hebrón (Kiryat Arba), e Itzjak Rabin fracasó en Sebastia, pero cuando ocurrió el vuelco electoral de 1977 el número de colonos en los territorios era aún insignificante. Fue el gobierno de derecha de Menajem Beguin y de Ariel Sharón quien levanto 150 asentamientos en toda Cisjordania, y fueron esos gobiernos los que se rindieron ante los ultra-ortodoxos, interrumpieron el patrón de alto crecimiento de la economía israelí y quienes se complicaron en la desastrosa guerra del Líbano.

Con los años el nacionalismo paso a ser el patrioterismo. El nacionalismo se desprendió del Hadar de Jabotinsky, del liberalismo de Beguin, de la ilustración de Meridor y de la imparcialidad de Riblin. Se ha transformado en una fuerza de agitación política, brutal y retrograda, que actúa de forma poco inteligente y sin restricciones. En la presente década, los post-sionistas en la derecha nacionalista están socavando la empresa sionista. Los fanáticos por la tierra juegan el juego de los enemigos de Israel tratando de crear una entidad binacional en la que los judíos serán una minoría nacional. Al hacerlo también destruyen los valores (democracia) y normas de un gobierno correcto, crean una sociedad desgarrada y con miedo contaminada por xenofobia. Día tras día se desmorona la visión de Hertzl.

La extrema izquierda: El profundo fracaso de la derecha israelí debería permitir una gran victoria de la izquierda moderada en Israel, recuperando las riendas del gobierno. Pero la izquierda moderada no puede hacerlo porque está siendo constantemente atacada desde el interior por la extrema izquierda. En contraste total a sus patriarcas y matriarcas del movimiento laborista histórico, para la extrema izquierda todo es noche. Él no construye sino que solamente destruye. No es positiva, sino destructiva.

¿Has leído últimamente una propuesta de ellos proponiendo cómo poner fin a la ocupación a pesar que en las brutales condiciones actuales la paz-estilo-Oslo se ha convertido en imposible? ¿Has oído hablar de un plan general de sus miembros para hacer de Israel un país y una sociedad equitativa, próspera y justa también? De ninguna manera. No hay posibilidad. Nada. El ethos de la extrema izquierda es un ethos negativo de crítica, crítica, solamente crítica.

¿Hay simetría entre los fanáticos de la derecha y de la izquierda? Por supuesto que no. Pero existe una cooperación entre ellos que es invisible. Al no ofrecer una alternativa real, la extrema izquierda contribuye decisivamente a la perpetuación de la dominación de la derecha nacionalista.

El centro superficial: Desde su creación, Israel tiene un viejo partido de centro (el Laboristra), y en los últimos 40 años también tiene otros partidos centristas, energéticos y cambiantes. Todos estos movimientos representan el pasado y el presente, representan el sentimiento sano del pragmatismo israelí azul y blanco. Sin embargo, desde el colapso de la iniciativa de paz de Ehud Barak en 2000, ninguna de estas fuerzas ha formulado un programa político serio, creativo y vinculante, ni redactó un esbozo civil-social que incluya la rehabilitación de la república de Israel. Actualmente, el centro israelí no le ha ofrecido a los ciudadanos israelíes el mismo camino que la Tercera Ruta que ofreció Tony Blair a los británicos o Bill Clinton a los estadounidenses. La superficialidad del centro no le ha permitido unirse y crecer como una fuerza líder capaz de reemplazar a la derecha redefiniiendo el Estado judío democrático.

Como se nos explico en detalle durante la importante conferencia del INSS, Israel se enfrenta a muchas amenazas externas: Irán, Hezbollah, el caos yihadista en el mundo árabe e islámico, el BDS. Pero la amenaza estratégica real del 2016 es la amenaza del espacio conceptual interno, el espacio ideológico, de la identidad y del liderazgo que se ha abierto en el corazón de nuestras vidas. Sólo la renovación, consolidación y la profundización del centro israelí permitirá que el Estado de Israel pueda superar el desafío.

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