¿Cuál será la siguiente jugada de Omar para dar rienda suelta a su odio antijudío? ¿Qué hará para favorecer su propósito de minar los vínculos entre EEUU e Israel?
Hace días, tras una serie de declaraciones abiertamente antisemitas por parte de la representante de Minnesota, Ilhan Omar, la Cámara Baja del Congreso de EEUU aprobó una resolución contra “el antisemitismo, la islamofobia, el racismo y otras formas de intolerancia”. En febrero, Omar respondió “todo es sobre los Benjamines” en referencia a los billetes de $ 100 e insinuó que el apoyo a Israel es comprado por organismos judíos.
En un foro, la legisladora dijo: “Quiero hablar sobre la influencia política en este país que dice que está bien que la gente promueva la lealtad a un país extranjero (Israel)”, así manipuló un prejuicio antisemita clásico: la doble lealtad. Y de modo cínico se victimizó: indicó que la acusan por ser musulmana. En realidad, todo se inicia con sus fanáticas calumnias.
La presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, consideró que Omar “no midió el peso de sus palabras” y la excusó afirmando que la congresista no es antisemita. Pero, resulta obvio que Omar está aprovechando el sistema de libertades para difamar y luego maniobrar a fin de no sufrir las consecuencias. Su táctica fue alegar un absurdo desconocimiento. Con el uso de infames prejuicios semejantes a los de Los Protocolos de los Sabios de Sión, exacerbó los ánimos, al punto que se llegó a discutir el aplicarle una sanción. Sin embargo, el sector radical de su partido la respaldó y el resto transigió, por lo que en la resolución no se le menciona pese a que fue causada por su claro antijudaísmo; no se trató de críticas legítimas a Israel. En definitiva, el texto es muy general, rechaza todo tipo de intolerancia, lo cual es propicio para cualquier otro momento, pero en este caso resuena vacío, se disuelve en generalidades y no va al asunto que lo forjó: las frecuentes expresiones antisemitas de una legisladora. La resolución debió ser específica, una condena directa a la judeofobia; la generalización mimetizó el motivo real.
En esta oportunidad, Omar se salió con la suya, pues la Cámara prefirió el apaciguamiento y así no se resuelve el problema, simplemente lo esconde para volver a aparecer. Nos preguntamos ¿Cuál será la siguiente jugada de Omar para dar rienda suelta a su odio antijudío? ¿Qué hará para favorecer su propósito de minar los vínculos entre EEUU e Israel?