Los palestinos han mentido durante años. ¿Pueden aún salirse con la suya? – Por Prof. Hillel Frisch (BESA)

RESUMEN: Los palestinos han mentido por doquier demasiado tiempo. Una población crédula liberal pudiera creerse las mentiras por un tiempo, pero no siempre. Los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin ya no se tragan todas las mentiras palestinas y otros estados árabes pudieran muy bien unírseles.

El ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels lamentablemente, le demostró al mundo que es posible mentir de manera contradictoria a la vez: por ejemplo, uno puede afirmar que los judíos son ambos capitalistas y comunistas por naturaleza, dos difamaciones en conflicto que facilitaron el advenimiento del Holocausto. Por supuesto, algunos judíos eran capitalistas y algunos eran comunistas, pero esto también fue muy cierto y aplicaba a casi todos los demás.

A uno le gustaría creer que ciudadanos educados y decentes del mundo rechazarían la autenticidad de las mentiras que se contradicen entre sí.

¿Pero lo hacen realmente? Las afirmaciones hechas por la Autoridad Palestina, Hamás y los muchos portales de medios de comunicación que estos apoyan y generan, principalmente con la ayuda de la Unión Europea (que ya deberían saberlo mejor), ponen muy a prueba a estos ciudadanos decentes.

Funcionarios de la Autoridad Palestina y aquellos miembros del movimiento BDS acusan frecuentemente a Israel de limpieza étnica. Al mismo tiempo, en árabe, se alardean del poder que posee el seno palestino para vencer a Israel a largo plazo. La segunda afirmación contradice irrefutablemente a la primera.

En realidad, ninguna de estas es correcta. Los palestinos poseen una alta tasa de crecimiento poblacional que expone la mentira ante la afirmación de utilizar la frase limpieza étnica, pero su fertilidad – tal como ocurre en otras partes del mundo árabe, decrece rápidamente, especialmente en Cisjordania.

En los Balcanes, incluyendo el área de la Bosnia musulmana y Kosovo, se viene produciendo una despoblación (en lugar de una limpieza étnica), gracias en parte a las políticas de la Unión Europea que alientan a los jóvenes a emigrar a Alemania y hacia los países escandinavos. Allí, son absorbidos con entusiasmo por los mercados laborales locales, dejando desoladas gran parte de los Balcanes y las zonas de desastre de Europa oriental.

El patrón de mentiras contradictorias por parte de los palestinos queda ilustrado cuando invocan el término mayormente universal utilizado para describir la relación de Israel con su patria histórica: “ocupación”. La mera mención de la Franja de Gaza provocará casi de inmediato referencias a la “ocupación” de Israel, a pesar del incontrovertible hecho que Israel renunció al control de la población palestina en la Franja de Gaza y retiró de esta hasta el último hombre, mujer y chico judío en el año 2005.

Sin embargo, incluso cuando Israel continúa misteriosamente su virtual “ocupación” de Gaza, Hamás, la organización Yihad Islámica y sus respectivas alas militares celebran anualmente en esta época del año la conmemoración de la liberación de Gaza del yugo israelí, que estos clasifican como un primer paso hacia la total “liberación” de Palestina “desde el río hasta el mar”, es decir, la destrucción de Israel. Así las cosas, Gaza se encuentra simultáneamente ocupada y liberada, una hazaña bastante notable.

La Autoridad Palestina y Hamás sienten orgullo por el carácter innato de tolerancia del Islam, de la sociedad islámica y de las muchas y variadas entidades islámicas del pasado. A medida que vilipendian a Israel por su supuesto trato hacia los musulmanes respecto al Monte del Templo, estos enfatizan que cientos de miles de fieles musulmanes han venido a proteger el lugar en los últimos años – un hecho documentado a través de los diferentes portales mediáticos apoyados por los palestinos. Pero si Israel es tan intolerante y severo hacia el culto musulmán, ¿cómo es que se las arreglan cientos de miles de ellos para reunirse en el lugar?

Y mientras vilipendian a Israel por su intolerancia religiosa, la Autoridad Palestina, Hamás y la mayoría de las otras facciones no pueden soportar ver a judíos religiosos visitar el Monte del Templo o rezar y compartir dicho espacio con los feligreses musulmanes. En las tumbas de los Patriarcas en Hebrón, los palestinos a menudo describen las visitas de judíos al lugar como foco de “contaminación” (tadnis) por “manadas de colonos”.

Israel es acusado de colocarle un cerco a Gaza con el propósito de destruir sus bases económicas y demográficas. Al mismo tiempo, Hamás amenaza a Israel con lanzarle cohetes y misiles si no extiende aun más sus líneas eléctricas hacia la Franja para satisfacer sus crecientes demandas de energía. Si Israel está intentando empobrecer a Gaza, ¿cómo es que existe tanta demanda de energía? Y si Hamás ha liberado a Gaza del yugo israelí, ¿por qué desea aumentar la dependencia de un estado (para controlar el coronavirus, obtener tratamiento hospitalario para los familiares de los funcionarios de Hamas, etc.) cuya destrucción este busca al punto de amenazar con utilizar el terrorismo si este rechaza tal dependencia?

Los palestinos se han salido con la suya durante mucho tiempo difundiendo mentiras contradictorias entre una población que ya debería estar más consciente de ello: liberales y progresistas. Pero ellos no son los únicos que escuchan y existen indicios en otros sectores de que la paciencia está comenzando a mermar.

La firma de los Acuerdo de Paz Abraham entre los Emiratos Árabes Unidos e Israel y la Declaración de Paz firmada entre Israel y Bahréin en el patio de la Casa Blanca tienen que ver principalmente con los factores geoestratégicos típicos que dictan el comportamiento estratégico de los estados – una amenaza común (Irán), un poderoso aliado común (los Estados Unidos), la promesa de beneficios económicos y tecnológicos por el logro de la paz, pero no puede subestimarse la importancia del creciente disgusto de los estados árabes por un movimiento palestino que ha mentido durante demasiado tiempo.

La Autoridad Palestina fue creada en 1994 como resultado de un proceso de negociaciones entre la OLP e Israel denominado (el “proceso de Oslo”). Entonces, ¿cómo puede esta negarle el derecho que poseen los estados árabes a negociar con el propio Estado de Israel? Hamas desea que los estados árabes estén en un constante estado de guerra perpetua con Israel, mientras que al mismo tiempo desea negociar periódicamente con Israel a fin de llenar sus arcas y traer beneficios para aplacar a una creciente y hostil población en Gaza.

Los palestinos deberían aprender del maestro de esta técnica. La maldad de Goebbels, triunfante tal como parecía en la década de los años 1930 y comienzos de 1940, duró muy poco. De alguna manera, la verdad es que lo que al final prevalece.

 

Hillel Frisch es profesor de estudios políticos y de estudios del Medio Oriente en la Universidad Bar-Ilan e investigador asociado sénior en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat.

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