Los mulás y las armas nucleares – Por Majid Rafizadeh (Gatestone)

Para los mulás que gobiernan Irán, lo sustancial es la supervivencia de su dictadura. A tal fin, pueden servirse de cualquier cosa, religión incluida. Así que, ¿qué podría impedir a los mulás emitir una falsa norma religiosa que les hiciera avanzar su programa nuclear ocultando el hecho de que quieren dotarse de armamento nuclear y asegurar la supervivencia de su teocracia?

En la imagen (fuente: khamenei.ir), el Líder Supremo de Irán, ayatolá Alí Jamenei (izquierda) y el presidente del país, Hasán Ruhaní.

Por primera vez, el régimen iraní ha reconocido que quizá se dedique abiertamente a dotarse de armamento nuclear. Su ministro de Inteligencia, Mahmud Alavi, asesor del Líder Supremo, Alí Jamenei, manifestó recientemente: Si lo arrinconas, un gato se comporta de manera distinta a como lo hace cuando lo dejas a su aire, es algo que debo dejar claro. Si se arrincona a Irán, no será culpa suya [que busque hacerse con armas nucleares], sino de los que [lo arrinconan].

Esta declaración es fundamental. Los jerarcas iraníes llevan mucho tiempo aduciendo que no buscan dotarse de armamento nuclear porque hay un veto de Jamenei al respecto en forma de fetua (opinión legal al amparo de la ley islámica).

En efecto, Jamenei dictó una fetua en la que proscribía ese objetivo, y previamente se le citó diciendo: Consideramos ‘haram’ [prohibido bajo la legislación islámica] el uso de ese tipo de armas y creemos que es deber de todos proteger a la humanidad de semejante calamidad.

Asimismo, Jamenei afirmó que en la producción o el empleo de armamento nuclear rigen los mandatos islámicos que supuestamente lo proscriben. Y en su página oficial añade: “Tanto las fetuas de la sharia [ley islámica] como el aqli [la lógica y la razón] dictan que no debemos hacernos con él”.

La referida fetua ha venido siendo la respuesta rápida del régimen iraní en la arena internacional como prueba de que su programa nuclear tiene objetivos exclusivamente pacíficos. Un ejemplo: en 2019, cuando el ministro de Exteriores iraní, Javad Zarif, se reunió con el senador norteamericano Rand Paul, aquel aseguró que Teherán no quería armas nucleares precisamente por la fetua de Jamenei.

Otros líderes mundiales se han servido de la fetua del Líder Supremo para apuntalar la idea de que Irán no quiere poseer armamento nuclear. Así, en su empeño por llegar a un acuerdo nuclear y apaciguar a los mulás, el presidente Obama dijo en su discurso ante la Asamblea General de la ONU de 2013: “El Líder Supremo ha dictado una fetua contra el desarrollo de armas nucleares”. Por su parte, el que fuera secretario de Estado norteamericano con Obama, John Kerry, reforzó la posición de los mulás destacando que una fetua es “la más alta forma de prohibición islámica”: El Líder Supremo (…) dice que ha emitido una fetua, la más alta forma de prohibición islámica, contra ciertas actividades, y que a Irán le está prohibido pretender hacerse con armas nucleares.

La exsecretaria de Estado Hillary Clinton también secundó la narrativa del régimen iraní: El (…) ayatolá Jamenei (…) ha emitido una fetua contra las armas nucleares, contra las armas de destrucción masiva. El primer ministro Erdogan y yo debatimos al respecto con cierta extensión, cosa que también he hecho con una serie de académicos y eruditos religiosos.

Si los líderes occidentales supieran algo de la casta teocrático de Irán, podrían ser capaces de ver que el régimen ha utilizado el islam chií para justificar su represión sobre la población iraní, así como el patrocinio de grupos terroristas por toda la región. ¿Qué podría impedir a los mulás emitir una falsa norma religiosa que les hiciera avanzar su programa nuclear ocultando el hecho de que quieren dotarse de armamento nuclear y asegurar la supervivencia de su teocracia?

En segundo lugar, si los líderes occidentales supieran algo del islam chií, comprenderían que una fetua puede ser modificada en cualquier momento. En tercer lugar: si los líderes occidentales supieran algo de la República Islámica de Irán, comprenderían que sus jerarcas pergeñaron la Constitución nacional de manera tal que el Gobierno puede aprobar leyes que prevalezcan sobre los edictos y fetuas religiosos. Según el artículo 167, “el juez ha de juzgar cada caso en función de la norma codificada [aprobada por el Parlamento y respaldada por el Consejo de Guardianes]”. Y añade: “En caso de ausencia de dicha norma, ha de emitir su veredicto al amparo de las fetuas y fuentes autorizadas islámicas”.

Por decirlo simple: el Parlamento iraní puede aprobar de inmediato una ley que permita al Gobierno dotarse de armas nucleares. Según la Constitución del país, esa ley prevalecería sobre cualquier fetua que proscribiera un proyecto nuclear.

Incluso el padre fundador de la República Islámica, ayatolá Ruholá Jomeini, resaltó en varias ocasiones que, en caso de ser necesario, se pueden ignorar las leyes islámicas. “El Gobierno está habilitado para revocar unilateralmente cualquier acuerdo de la sharia (…) cuando sea contrario a los intereses del país o del islam”, dijo en su día. En otra ocasión afirmó que “el Gobierno puede impedir con carácter temporal el Haj, uno de los mandatos divinos [más] importantes, cuando sea contrario a los intereses del país”.

Para los mulás que gobiernan Irán, lo sustancial es la supervivencia de su dictadura. A tal fin, pueden servirse de cualquier cosa, religión incluida.

Traducción del texto original: The Mullahs’ Nuclear Weapons Game – Traducido por El Medio

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