Los límites de la superioridad tecnológica de Israel – Por Mayor General (Retirado) Gershon Hacohen

RESUMEN: No existe una solución tecnológica al problema del terrorismo de los cometas/globos/papagayos. Sin embargo, por más decisivo que esto sea, la tecnología en sí misma no garantiza la victoria.

Imagen: Cometa con material incinerado adherido a la cola enviado por los palestinos de Gaza a los campos agrícolas israelíes, 6 de mayo, 2018, fotografía de Nizzan Cohen vía Wikimedia Commons

Incluso contra una amenaza tan simple y creativa como lo es el terrorismo de los cometas/globos, el sistema de defensa israelí está diseñado para ser propenso a lo tecnológico. Para estar seguros, la superioridad tecnológica en el campo de batalla debe ser aprovechada siempre dentro de lo posible (por ejemplo, el sistema israelí Iron Dome (Cúpula de Hierro), que provee soluciones efectivas a la amenaza de los misiles). Pero el fenómeno de la guerra, al igual que los juegos de fútbol en la Copa Mundial, muestra que los factores físicos dependen en última instancia del espíritu humano. Tal como dijo Yigal Alón, uno de los arquitectos de la victoria de Israel en 1948: “Sin restarle importancia al valor de las armas, el Palmaj (fuerzas élite de combate de la Haganá) aprendieron a ver el espíritu humano como la principal fuente de fortaleza en la guerra”.

La victoria griega en la Guerra de Troya, tras 10 años de lucha, fue lograda a través del famoso ardid del caballo de Troya. Las modernas tecnologías de detección pudieron haber expuesto el tal ardid. Sin embargo, según la historia, el problema no radica en la falta de tecnología adecuada sino en un juicio desastrosamente defectuoso. La hija del rey Cassandra, advirtió repetidamente contra el peligro que representaba el caballo de madera, pero dentro de la euforia general que acompañaba el final de la guerra, sus advertencias cayeron en oídos sordos.

La tecnología posee un efecto de calma ya que elimina ostensiblemente la necesidad de una vigilancia personal, la inventiva y la responsabilidad. Pareciera que nos permite superar la aleatoriedad incontrolable del espíritu humano, que siempre ha sido difícil de medir en tiempos de crisis y de guerra. Los soldados, al igual que los atletas y artistas, siempre han estado conscientes de la dependencia crítica a la inspiración y a “un poder oculto” que les lleva a la cima de los logros en momentos críticos. Aquellos que han experimentado la bendición del proceso de inspiración están más conscientes que otros de la penosa privación que acompaña su desaparición. En palabras del lamento del Rey David en los Salmos, “Dios mío, ¿por qué me has dejado abandonado?”

El apoyo tecnológico, por otra parte, no es caprichoso. Es estable en su forma operativa y está sujeto a control. Cuando algo sale mal, no es más que una falla técnica que puede ser investigada y luego corregida. La tecnología mitiga así nuestra dependencia a los muchos giros que da el espíritu humano. La máquina no tiene dudas ni experimenta ataques de pánico, ni la necesidad del poder de la fe. Como resultado, la dependencia en las soluciones tecnológicas se ha incrementado a lo largo de los años y se ha ganado el control de las formas operativas militares y civiles más básicas y fundamentales. Pero esto se produjo a un alto costo ya que la menor dependencia de la fe y del espíritu humano en tiempos de crisis ha aminorado al individuo y lo ha reducido solo a un engranaje en una máquina.

Tal como nos muestran las palabras de Alón, un aminoramiento del espíritu humano no caracterizó el espíritu de las FDI durante las primeras décadas de su existencia, algo que sus enemigos árabes reconocieron al explicar su derrota en la Guerra de 1967. En palabras de Yusuf Al-Qardawi uno de los líderes espirituales de la Hermandad Musulmana: “Retornar a la fe e izar la bandera del yihad son particularmente vitales en la lucha contra el sionismo mundial, porque los sionistas le inculcan a sus soldados la fe religiosa junto a sueños religiosos. “Uno puede, por supuesto, discutir sobre esta predicción, pero sus palabras expresan una amplia percepción árabe/musulmana de la fuente espiritual del poderío de las FDI.

Hacia finales del siglo XX, con el advenimiento de la Revolución en los Asuntos Militares (RAM), los planificadores militares se encontraron junto a una nueva coyuntura. La institución de defensa israelí optó por enfocarse en maximizar las ventajas tecnológicas de Israel. Hezbollah y Hamas, en contraste, optaron por fortalecer la fe de sus combatientes y su disposición al auto-sacrificio. Mientras el líder de Hezbollah Hassan Nasrallah se jactó en los últimos días de la Guerra del Líbano del 2006: “La confrontación que tiene lugar en estos momentos sorprendió a los israelíes en términos de factor humano… Estos descubrieron que están combatiendo a individuos con fe, voluntad, heroísmo, perseverancia y disposición de sacrificarse a sí mismos”.

Por lo tanto, las FDI y el sistema de defensa israelí deben clarificar para sí mismos si no se han desviado hacia una excesiva dependencia cultural y mental sobre la dotación de un apoyo tecnológico. No es que uno no deba aprovechar al máximo el potencial tecnológico, pero la tecnología en sí misma no puede garantizar la victoria.

 

 

El Mayor General (ret.) Gershon Hacohen es antiguo investigador en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat. Sirvió en el ejército israelí durante 42 años. Comandó tropas en batallas con Egipto y Siria. Anteriormente fue comandante de cuerpo y comandante de las Fuerzas Armadas de las FDI.

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