Los judíos han vivido en Bahréin por 140 años: El acuerdo con Israel cambia sus vidas – Por Josefin Dolsten (JTA)

El líder de la diminuta comunidad, Ebrahim Nonoo, dice que ahora puede hablar con sus familiares y se siente libre de venir a Israel; espera que los judíos se establezcan en las naciones del Golfo.

Ebrahim Dahood Nonoo, el líder de la diminuta comunidad judía de Bahréin estaba entre los aproximadamente 50 judíos del país del Golfo que pensaban que la paz con Israel nunca llegaría “durante nuestra vida”.

Foto de portada – La representante judía Nancy Khedouri, segunda desde la izquierda, y otros funcionarios de Bahréin se reúnen con representantes extranjeros, incluidos el embajador de Estados Unidos, Justin Siberell, extrema izquierda.

“Simplemente no parecía posible”, le dijo Nonoo a la Jewish Telegraphic Agency desde Manama, la ciudad capital donde vive con su esposa.

La firma de los acuerdos del martes, llamados los Acuerdos de Abraham, se espera que abran las rutas para la colaboración, el comercio y los viajes entre Bahréin e Israel, todo lo cual había estado restringido. Tendrá un importante impacto en los judíos de Bahréin muchos de los cuales tienen familiares en Israel a los que no han podido visitar.

Los judíos de Bahréin no fueron los únicos sorprendidos cuando el presidente de Estados Unidos Donald Trump anunció que había negociado acuerdos de normalización entre Israel y dos estados árabes, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, con un mes de diferencia entre ellos.

Israel sólo tiene relaciones con otras dos naciones árabes en la región, y la mayoría de sus vecinos han aislado por largo tiempo al estado judío y, a veces, incluso han entrado en guerra con él.

“Podemos hablar con nuestros familiares y podemos sentirnos cómodos ahora sobre ir y venir. En realidad, cambia mucho”, dijo Nonoo, un empresario que en el 2001 se convirtió en el primer judío en servir en el Consejo Shura del país, la cámara superior de su Asamblea Nacional.

La comunidad judía en Bahréin, una nación insular de aproximadamente 1.5 millones de personas, se remonta a unos 140 años a fines de los 1800, cuando un grupo de judíos iraquíes llegaron en busca de oportunidades económicas. Muchos eran pobres y carecían de educación, pero encontraron trabajos, y eventualmente, el éxito en la industria textil. El abuelo de Nonoo vino de 12 años junto con su tío y encontró un trabajo recogiendo hilos de plata de los vestidos desechados y vendiéndolos.

“Eran una especie de desadaptados que salieron de Irak”, dijo Nonoo de los primeros llegados. “En otras palabras, no iban a ningún lado en Irak, así que decidieron probar suerte en Bahréin”.

Un número más pequeño de judíos también se estableció en Bahréin desde Irak aproximadamente al mismo tiempo. En su apogeo en las décadas de 1920 y 1930, la comunidad tenía alrededor de 800 miembros, según Nonoo, aunque otros han dicho que el número llegaba a 1,500. Aunque los miembros de la comunidad se mezclaban socialmente con los musulmanes de Bahréin, se casaban principalmente dentro de la comunidad y vivían cerca unos de otros en Manama. Los miembros continuaron hablando un dialecto judío de árabe iraquí y todavía lo hacen.

En 1935, un miembro de la familia Cartier, el clan judío que fundó la empresa de joyería del mismo nombre, pasó en un viaje de negocios y terminó donando dinero para construir una sinagoga y traer un rabino, según Nonoo. Durante los siguientes 10 años, la comunidad continuó floreciendo económicamente y se reunía en la sinagoga para los servicios.

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El cementerio judío de Manama todavía en funcionamiento

“[Esa] fue una época fantástica para todos ellos”, dijo Nonoo.

Pero las cosas dieron un giro para peor a continuación de la votación de la ONU para la Partición en 1947, que recomendó la creación de un estado judío en el entonces Mandato Británico de Palestina junto a uno árabe. La medida provocó disturbios antisemitas en todo el mundo árabe, incluido Bahréin.

Un grupo de alborotadores -Nonoo dijo que eran inmigrantes de otros países árabes -quemó la sinagoga hasta sus cimientos y robaron el único rollo de Torah del país. La mayor parte de la comunidad se fue después del ataque o en la década y media siguiente, asentándose en Israel.

Los pocos que se quedaron o sus descendientes constituyen los aproximadamente 50 judíos que viven en el país. Hay un cementerio judío activo, pero la sinagoga -reconstruida por el padre de Nonoo en la década de 1980 -nunca se reabrió oficialmente y la mayor parte de la comunidad continúa rezando en casa. Nonoo está renovando el edificio y espera reabrirlo el próximo año como una casa de oración y museo.

Y a principios de este mes, Jared Kushner, el yerno judío de Trump que sirve como su principal asesor, le regaló al rey Hamad bin Isa Al Khalifa de Bahrein un rollo de Torah para la sinagoga.

El asesor principal de la Casa Blanca, Jared Kushner (izquierda) entrega un rollo de Torah al rey de Bahréin, Hamad bin Al Khalifa, mientras visitaba el estado del Golfo a principios de septiembre del 2020.

La mayoría de los miembros de la comunidad hoy tienen éxito financiero y continúan siendo representados en el Consejo Shura, el cual ha designado un asiento para los representantes de las poblaciones judías y cristianas del país. La sucesora de Nonoo fue Houda Nonoo, quien luego se convirtió en embajadora de Bahréin para Estados Unidos. Ella fue sucedida por Nancy Khedouri, una pariente de la poderosa familia Kadoorie, una familia judía de origen iraquí establecida en Hong Kong que se convirtió en una de las familias más ricas de Asia (y trascribió el apellido de manera diferente). Houda Nonoo y Khedouri son las primas de Ebrahim Nonoo.

“Realmente es un privilegio ser parte del proceso de elaboración de leyes con mis colegas de varias religiones, donde todos disfrutamos de Igualdad y Libertad de Expresión y donde seguimos esforzándonos por redactar leyes que sean implementadas, que serán justas, sirviendo en el mejor interés de nuestro País y a todos nuestros Ciudadanos, independientemente de las diferencias Religiosas”, le dijo Khedouri a JTA en un email.

Sin embargo, la comunidad judía local está envejeciendo, ya que mucha gente joven se va para estudiar en el extranjero y a menudo eligen quedarse en otros países después de sus estudios -incluidos los hijos de Nonoo, que viven ambos en Reino Unido. “Esperemos que vuelvan pronto”, dijo.

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La familia de Ebrahim Nonoo en una foto tomada en la década de 1950 en Bahréin

Nonoo espera que el nuevo acuerdo con Israel revertirá la tendencia y que los planes para construir la Casa Familiar Abrahámica, un lugar que albergará una iglesia, una mezquita y una sinagoga en el cercano Emiratos Árabes Unidos, pueda atraer a judíos para asentarse en el Golfo.

“Estamos muy, muy felices de ver que ese va a ser un lugar en que muchos judíos pueden quedarse en los Emiratos Árabes Unidos y formar familias ahí, así que esperamos que con eso los judíos vengan a Bahréin”, dijo.

Por su parte, Nonoo no se ve a sí mismo asentado en ningún otro lugar.

“Nuestra religión es judía, pero realmente nuestra cultura es muy árabe, y nos sentimos muy en casa”, dijo. “Honestamente no podría verme viviendo en ningún otro lugar”.

 

(Traducción por la Comunidad Judía de Guayaquil)

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