Los árabes y el Holocausto – Por Dr. Edy Cohen (BESA)

RESUMEN: Recientemente líderes de todo el mundo visitaron Israel con el objetivo de conmemorar el 75avo aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz. Simultáneamente con esa visita, tuvo lugar otra visita histórica importante: por primera vez en la historia una delegación de líderes árabes visitó el campo de exterminio nazi.

El presidente de la Sociedad Mundial Musulmana, el Jeque saudita Muhammad Issa visitó Auschwitz el día 23 de enero junto a una delegación de importantes clérigos musulmanes. Uno de los más destacados fue el líder chiita libanés Dr. Muhammad Ali Husseini, presidente del Consejo Supremo Islámico, quien declaró que condenaba el asesinato de judíos en el Holocausto. “La visita a Auschwitz es una expresión de condena islamista a los crímenes nazis perpetrados en el Holocausto”, dijo. “Estos son crímenes de lesa humanidad. Nos negamos a aceptar cualquier tipo de represión e intimidación religiosa, sea esta del pasado o en el futuro”.

Husseini pudiera costarle caro dichas declaraciones. Al día después de pronunciarlas, en el escenario más reconocible al intento nazi de exterminio en masa, un grupo de periodistas libaneses cercanos a Hezbollah presentó una denuncia ante los tribunales libaneses en su contra. Lo acusaron, entre otras cosas, de contactar al enemigo sionista, de desprecio por la religión islámica e incitación a la guerra entre musulmanes.

Todo esto por su visita a Auschwitz.

¿Por qué les tomó 75 años a algunos líderes árabes reconocer el Holocausto, aun cuando la mayor parte del mundo árabe todavía niega el genocidio del pueblo judío? Antes de profundizar sobre este fenómeno, es instructivo examinar la definición de negación del Holocausto.

El concepto de negación del Holocausto no necesariamente negar que el Holocausto ocurrió alguna vez. Más bien, es el difundir mentiras o medias verdades y utilizarlas como medio para dañar y perjudicar al pueblo judío y al Estado de Israel. Estas mentiras incluyen mostrar desprecio por el Holocausto, minimizar el número de víctimas o difundir afirmaciones falsas sobre las circunstancias de sus muertes, en particular la negación de la existencia de las cámaras de gas.

La más severa de las negaciones es acusar a los propios judíos de ser responsables del Holocausto. Adolf Eichmann intentó hacer esto cuando se encontraba fugitivo en Argentina y muchos árabes han adoptado desde ese entonces su pervertida narrativa. Por supuesto que los nazis fueron los primeros en desmentir el Holocausto cuando se negaron a aceptar responsabilizarse por sus crímenes.

Como regla habitual, en la narrativa árabe del siglo XX está totalmente prohibido expresar lástima por el “enemigo judío” o simpatizar con los judíos sobre el tema del Holocausto. Muchos, si no la mayoría de los árabes, solo pueden ver el genocidio en términos de los problemas que este aparentemente esto les causó a los árabes, es decir, para los palestinos la pérdida del “país” que nunca tuvieron cuando los judíos que huían de Europa retornaron a su antigua patria.

Uno de los primeros casos de negación pública árabe del Holocausto fue cuando estos presionaron a Alemania Occidental sobre el tema de las reparaciones por parte de los alemanes a los sobrevivientes del Holocausto y al Estado de Israel. En una rara muestra de unidad, los estados árabes le exigieron a Bonn que no compensara a los judíos individualmente o a Israel, sino que les entregara el dinero a los palestinos.

La Liga Árabe incluso amenazó con cortar lazos y boicotear a Alemania Occidental, alegando que los judíos eran responsables de iniciar la Segunda Guerra Mundial. El canciller de Alemania Occidental Conrad Adenauer no se dejó llevar por las amenazas y firmó el acuerdo de compensación en septiembre del año 1952.

Muchas teorías de conspiración sobre el Holocausto todavía se abren paso en el mundo árabe de hoy día. La primera y más insidiosa es la idea de que las naciones en Europa le pidieron a Adolf Hitler que destruyera a los judíos debido a su traición e influencia maligna sobre la sociedad local, manifestada en tal maldad como la prostitución, el juego y la usura.

Luego está la idea de que los judíos después de terminar la Segunda Guerra Mundial promovieron una cifra elevada de víctimas para ganar favores de la comunidad internacional y chantajear a Alemania financieramente.

Una tercera teoría de conspiración proviene de extremistas musulmanes tales como el antiguo clérigo Yusuf Qaradawi, quien justifica el Holocausto definiéndolo como un “castigo apropiado” impuesto por Alá a los judíos debido a sus malas acciones a lo largo de la historia, entre ellas su negativa a convertirse al Islam durante la época de Mahoma.

La cuarta y más común teoría pertenece a la escuela de Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina. En la década de los años 1980, mientras estudiaba en la Universidad Patrice Lumumba de Moscú, Abbas escribió su tesis doctoral sobre el Holocausto. El resultado fue menos una disertación que un trabajo de propaganda soviética destinado a difamar a Israel.

El título de la grotesca disertación de Abbas es “El otro lado: La relación secreta entre nazismo y el sionismo”. En este, Abbas afirma que el Holocausto fue una conspiración judía que comenzó cuando el primero de los primer ministros de Israel David Ben-Gurion, colaboró ​​con Hitler para asesinar a tantos judíos como pudo para justificar la creación de un estado judío en la tierra de Israel. Abbas luego procede a menospreciar la cifra de muertes judías a menos de un millón y afirma que murieron no como resultado de un Holocausto infligido por los nazis, sino como el resultado normal de la guerra (es decir, por enfermedades, ambruna, etc.)

Tristemente, en ausencia de una educación adecuada, muchos árabes creen al menos una de estas teorías de conspiración. En los países árabes, no solo no enseñan la verdad sobre el Holocausto sino que fomentan la sospecha hacia todos los libros e historias que tratan sobre el tema.

La visita de la delegación musulmana al campo de exterminio es considerada imposible hasta hace solo unos años. No existe ninguna duda de que la nueva apertura en las relaciones de Israel con los Estados del Golfo contribuyó a hacer realidad este histórico evento.

La agresión regional ahora por parte de Irán en cierta medida, está alentando a los líderes árabes a acercarse a Israel y a los Estados Unidos. El mundo árabe también está empezando a perder la paciencia con la intransigencia y corrupción del liderazgo palestino y ya no ve el conflicto israelí-palestino como una razón para evitar las relaciones con el estado judío. Algunos árabes están comenzando a ver a Israel como un ejemplo de éxito occidental dentro de su medio y ya no se ven cegados ante las enormes contribuciones que Israel y los judíos pueden hacer a la región.

Estos desarrollos se combinaron para allanar el camino a la histórica visita a Polonia. En cuanto a las ramificaciones legales que puedan sucederle al Jeque Husseini en su país natal, Líbano, los países occidentales deberían otorgarle inmediatamente a él y a su familia asilo político, ya que corre el riesgo de pagar muy caro por sus intentos de lograr la paz y la convivencia entre árabes y judíos.

 

 

El Dr. Edy Cohen es investigador en el Centro BESA y autor del libro El Holocausto visto por Mahmoud Abbas (en hebreo).

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