Los años que cambiaron al medio oriente – Por Prof. Eyal Sizar (Israel Hayom 15/12/2015)

Esta semana se cumplen cinco años desde que estalló la “primavera árabe”, la cual modificó de plano la faz de Oriente Medio enviando al mundo árabe hacia atrás, siglos antes, a una época de caos y anarquía y, especialmente, de extremismo y radicalismo.

El comienzo de la Primavera árabe en las protestas callejeras que estallaron en Túnez a mediados de diciembre de 2010, y que llevó a los pocos días a la caída del régimen del presidente Ben Ali, después de dos décadas de gobierno autoritario en ese país. Después de Túnez llegó el turno de Egipto, Hosni Mubarak, un gobernante experimentado que gobernó el país durante casi tres décadas y, tras él, también fue el turno de Libia, Yemen y Siria.

Los levantamientos en el Medio Oriente fueron consecuencia, en gran medida, de la continua crisis que ha experimentado el mundo árabe en las últimas décadas. Esta reorganización fue liderada por la generación más joven, como resultado de un rápido crecimiento de la población durante la segunda mitad del siglo XX. A principios de la década del 60 el mundo árabe tenía unas 100 millones de personas. 50 años más tarde, en la víspera de la primavera árabe, en la primavera de 2011, ya llegaban a 400 millones de personas, y en 2050 se cree lllegarán a unas 700 millones de personas. Aquellas almas no han recibido los recursos necesarios para garantizar un nivel de vida que les permita una vida digna.

A lo largo del mundo se recibió esta agitación árabe con una alegría indisimulada, bajo la esperanza de que los jóvenes de la “Plaza Tahrir” (Egipto) y sus similares consigan que las sociedades árabes puedan tender un puente e incluso saltear la inmensa brecha entre ellos y las sociedades occidentales, promocionándose hacia la prosperidad económica y, especialmente, hacia la democracia. A esa alegría se unieron muchos israelíes, que afirmaron que Israel debía “fluir” junto al curso de la historia de Oriente Medio sin oponerse; de lo contrario, advirtieron, Israel sería identificada como perteneciente al lado equivocado del mapa cambiante de Oriente Medio, el que albergaba a los regímenes dictatoriales árabes que reprimían con mano dura a su gente y que simplemente debían ser arrojados al basurero de la historia.

Sin embargo, pronto se hizo evidente que esto no era una “primavera árabe” sino más bien un “invierno islámico”. En muchos países árabes llegaron al poder los Hermanos Musulmanes tratando de pintar el mundo árabe de verde (el color asociado con el Islam y que se utiliza como color de las banderas entre los movimientos islámicos). En algunos países, como Egipto o Túnez, la estabilidad fue restaurada, al menos parcialmente. Pero esto no ocurrió en otros países árabes. En algunos las instituciones estatales colapsaron que seguramente ya estaban basadas inestablemente y quizás hasta eran artificiales, aplastando a las sociedad que representaban. Así, crisis en el mundo árabe sumo a Siria, Libia y Yemen, una creciente lista de estados fallidos como Irak, Líbano y Somalia. En el verano de 2014 ya se había sustituido desde la “primavera árabe”, pasando por el “invierno islámico” llegando al “verano de ISIS”, luego que sus combatientes lograsen el control del norte y este de Siria en Irak, regiones pintadas ahora de negro (el color de la bandera de la organización). ISIS y sus parecidos en Siria, Irak, Libia y Yemen fueron, por tanto, construcciones producidas por la crisis regional y tuvieron la inteligencia de aprovecharse del fracaso de la juventud árabe para dirigir y controlar la protesta y revolución que provocaron.

Israel fue, tal vez, la única en expresar reservas hacia el desarrollo de los acontecimientos a su alrededor, por temor a que bajo esos regímenes moderados a los que se había acostumbrado tomarían el poder, como ocurrió al principio, los movimientos islámicos como los Hermanos Musulmanes. Sin embargo, Israel no se imaginaba que la primavera árabe llevaría al caos y la anarquía junto a la aparición de movimientos yihadistas radicales estacionados en sus fronteras… como ISIS. Frente a esos grupos Israel se encontró carente de una disuasión que le permita mantener un equilibrio del miedo para garantizar el silencio durante tiempo, tanto en el norte como a lo largo de la frontera del Sinaí.

De una forma u otra, el Medio Oriente ha cambiado de aspecto. El orden estatal conocido se derrumbó o peor aún… el lugar del mundo árabe, el mundo de los estados árabes y el nacionalismo árabe, fue modificado por un mundo de étnias, clanes y movimientos islámicos radicales que amenazan a todos los árabes a regresar siglos atrás.

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