Las maniobras de Hamás son defensivas – por ahora – Por Profesor Hillel Frisch (BESA)

RESUMEN: Hamás, junto a otras 11 organizaciones terroristas que trabajan bajo lo que denominamos una “Sede de Operaciones Conjuntas”, realizó recientemente ensayos y maniobras que involucran prolongados lanzamientos coordinados de cohetes y drones. Hamás comentó que el ejercicio fue un procedimiento defensivo, pero enfatizó que continua comprometido con “liberar” a “Palestina”. La política de pacificación económica iniciada por Israel sirve para mejorar las capacidades de Hamás que a la larga serán en detrimento de Israel.

El reciente ejercicio militar realizado en Gaza por un comando conjunto compuesto por 12 organizaciones terroristas, dirigidas y autorizadas por Hamás, pone al descubierto la falacia de que Gaza puede ser pacificada a largo plazo a través de compromisos económicos y recompensas, principalmente la distribución de dinero qatarí, pero también por otras formas de ayuda internacional.

Una estrategia basada en beneficios y apaciguamientos no aborda el problema de las capacidades mejoradas. Todo el dinero y los recursos que ingresan son mutuamente canjeables: la ayuda destinada a socorrer a Hamás en su batalla contra el COVID-19, por ejemplo, en última instancia lo que hace es ayudar al grupo a concentrar sus recursos en atacar a Israel. Una estrategia similar también permite que más importaciones entren a Gaza, que luego Hamás grava, proveyendo más recursos con los cuales continuar expandiendo y fortaleciendo a su ejército.

La política de apaciguamiento y de “paz económica” es ocasionalmente racionalizada por la necesidad de “ganarse los corazones y mentes de la población en Gaza”. El argumento es el siguiente: Cuanto más esté dispuesto Israel en acceder a las demandas de Hamás, que implican el subsidio directo al enemigo en términos de electricidad y atención médica gratuitas, incluso a miembros de la familia de Hamás, menos dispuestos estarán los habitantes de Gaza a participar en actividades hostiles en contra de Israel.

Este es un argumento totalmente ridículo. Tanto el ala civil como el ala militar de Hamás están formados por profesionales dedicados a tiempo completo cuyo objetivo final es la destrucción total de Israel. Esto es aún más cierto en el caso del grupo Yihad Islámico, cuya ala civil se encuentra totalmente subordinada al ala militar.

Esta gente no será apaciguada endulzándolos y solo tomarán ligeramente en cuenta las necesidades de la población en Gaza, cuyo afecto las organizaciones perdieron hace ya mucho tiempo.

No existe mejor prueba del desprecio de Hamás hacia la opinión pública local que la programación hecha al ejercicio conjunto. El itinerario, dictado por Irán, fue en un momento en que la población sufría un incremento considerable de muertes, restricciones y dificultades económicas debido a la pandemia del coronavirus, una crisis que requería que los recursos fuesen utilizados en compensar el bienestar social y no en misiles.

Con mucha suerte, la curva de aprendizaje de las FDI es mayor que el avance en las capacidades que puedan presentar Hamás y el grupo Yihad Islámico. Seguramente, uno de los objetivos de ambas organizaciones (y de otras) es mejorar sus capacidades en la utilización de los drones, una tecnología que jugó un papel importante en la reciente victoria de Azerbaiyán sobre las fuerzas armenias, tal como señaló el académico de BESA Dr. Uzi Rubin en un análisis realizado recientemente a tal guerra.

Lo que sí está claro, a juzgar por el contenido del bombardeo mediático orquestado por Hamás en torno al ejercicio es que, por ahora, el grupo desea mantener la calma ante Israel mientras mejora todas sus capacidades.

Esto de por si manifestó tal intención, sin precisarlo, haciendo hincapié en repetidas ocasiones en que las maniobras y las capacidades mejoradas mostradas eran puramente defensivas y con intención de disuadir a Israel. Hamás no proyecta ningún deseo de apresurarse en confrontar directamente a las FDI.

La naturaleza defensiva del ejercicio fue detallado en el titular del informe de noticias publicado en el portal de medios de comunicación de Al-Quds: “Comienzan las maniobras… la resistencia a la ocupación: Cualquier aventura militar será enfrentada con toda su fuerza y estará acompañada de muchas sorpresas”. Según ese titular, que sin duda fue escrito en consulta con Hamás, la “resistencia” responderá a una acción militar israelí en lugar de iniciar un enfrentamiento directo con Israel. Hamás no promete victoria, sino más bien una respuesta disuasoria muy contundente.

El contenido del comunicado posterior emitido por el portavoz de la “Sede de Operaciones Conjuntas” confirmó la intención de mantener la paz: “… El liderazgo en la resistencia está preparado para emprender cualquier campaña con el propósito de defender a nuestro pueblo y nuestra tierra… Estamos unidos en nuestra determinación de responder a cualquier enfrentamiento que se nos imponga en cualquier lugar o momento”.

Aunque el itinerario de las maniobras parece indicar la influencia iraní, los mensajes que difundieron los medios de comunicación de Hamás se limitaron a defender a “nuestro pueblo y a nuestra tierra”. Cabe destacar por su ausencia alguna referencia a la posibilidad de que Hamás o el grupo Yihad Islámico actúen si la administración Trump decidiese atacar a Irán.

Para disipar temores entre las filas de Hamás de que esta postura defensiva desplazará los objetivos a largo plazo, el mismo comunicado se aseguró de repetir el objetivo final de la organización, siendo este la “liberación de Palestina”.

El premio Nobel Daniel Khaneman y su colaborador de años Amos Tversky, así como también muchos otros psicólogos sociales y economistas conductuales, han demostrado una y otra vez que los seres humanos están sujetos a la falacia de un optimismo excesivo, irracional e inexplicable.

Tal falacia fue ante la falla de los servicios de inteligencia en los primeros días de la guerra de Yom Kippur. Las señales se encontraban todas allí para leer correctamente la hoja de ruta. El problema se presentó en la interpretación de dichas señales y en la falacia del excesivo optimismo, que suponía que los líderes de Israel lo harían de la mejor manera posible.

El ejército israelí repite este error al pensar que los beneficios económicos en Gaza pacificarán a Hamás. Estos hacen caso omiso a las señales de que Hamás y el grupo Yihad Islámico lo que están haciendo es ganar tiempo para desarrollar sus capacidades.

La pacificación económica es mera ilusión, si no un espejismo. La base de esta creencia es el Plan Marshall, pero este plan solo funcionó después que la Alemania nazi cayera totalmente derrotada y cuando todos los estados de Europa occidental, en especial Alemania Occidental, confrontaron a la amenaza soviética.

Tarde o temprano Hamás, el grupo Yihad Islámico y las demás organizaciones tendrán que ser derrotadas militarmente. Ninguna suma de ilusiones disipará la amenaza que estos grupos representan para la seguridad de Israel.

Hillel Frisch es profesor de estudios políticos y de estudios del Medio Oriente en la Universidad Bar-Ilan e investigador asociado sénior en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat.

Comentarios

Recientes

Artículos Relacionados

Donaciones

 

En “Hatzad Hasheni” seguimos produciendo contenidos verdaderos y confiables para que te sigas sintiendo orgulloso de lo que eres…

¡Ayúdanos ahora con tu donación!

¡Súmate al proyecto que modifica percepciones!

CLICK AQUI PARA DONAR

Gracias por donar en este importante proyecto de diplomacia publica.