Las batallas de Alemania entre lo claroscuro del antisemitismo – Por Dr. Manfred Gerstenfeld (BESA)

RESUMEN: Los informes sobre incidentes antisemitas continúan en aumento en Alemania. Problemas relativos a los judíos, Israel, la percepción del Holocausto y otros temas afines aun atormentan la cultura 75 años después del final de los intentos por destruir a la población judía del mundo. Una forma de analizar este fenómeno es verlo como un enfrentamiento de puntos de vista dentro de la generación de alemanes cuyos abuelos participaron en el Holocausto: aquellos descendientes que ven hacia la luz y aquellos que continúan viviendo en la oscuridad del antisemitismo.

Los informes sobre incidentes antisemitas en Alemania siguen aumentando y han alcanzado una cifra preocupante. Muchos de estos actos permanecen fuera de la vista del público. Setenta y cinco años después del fin al intento de Alemania por destruir al pueblo judío, los problemas relacionados con los judíos, Israel y el Holocausto continúan plagando la cultura alemana.

Estos son temas complejos y muy difíciles. Para poder entenderlos, puede sernos útil utilizar herramientas analíticas especiales a fin de comprender mejor a la Alemania de hoy día, una sociedad que de ninguna manera ha digerido moralmente su pasado genocida.

Una forma de ver la situación es como si esta fuese una batalla entre los nietos de aquellos que perpetraron el genocidio: los descendientes que representan la luz y aquellos que representan el oscurantismo antisemita. Este enfoque puede ayudarnos a entender la manera en que sobrevive la mentalidad criminal de la generación de los abuelos y su continuo impacto sobre el pueblo alemán.

Algunos elementos de esta batalla están a la vista mientras que otros ocurren a escondidas. Aun así, otros elementos se distribuyen en ambas categorías y se encuentran en un rango intermedio que pudiéramos denominar gris entre lo negro o blanco.

La postura política alemana dominante, tal como la expresan muchos en los medios de comunicación, es simplificar las cosas. Es muy fácil decir que los nietos de mentalidad oscura están representados principalmente por la extrema derecha antisemita, muchos de los cuales tomaron algunas de sus creencias y actitudes directamente de los nazis.

Sin embargo, rápidamente este análisis se torna difícil. Todos los demás partidos en el parlamento se niegan a colaborar con la extremista derechista AfD, por ejemplo, pero una evaluación mucho más crítica y detallada revela que el AfD contiene dos corrientes muy distintas. Son incompatibles y debieron haberse dividido en dos partidos (algo que aún puede que ocurra).

Si bien el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) se encuentra ideológicamente cerca de los nietos del oscurantismo, es muy difícil afirmar que la parte moderada del partido AfD sea más problemática para los judíos que, por ejemplo, el grupo juvenil socialista alemán Jusos. En su congreso realizado en noviembre del 2020, Jusos aprobó un texto en el que afirma que su movimiento se identifica con la juventud de Fatah, que no reconoce a Israel. Alemania es el único país europeo que ha recibido mayor atención en la lista del 2020 publicada recientemente por el Centro Simon Wiesenthal de estar entre los 10 principales centros globales de antisemitismo. Allí en la lista se menciona a Jusos; el partido AFD no es mencionado.

En el 2011, la Universidad de Bielefeld llevó a cabo un estudio en siete países europeos en nombre del social-demócrata Friedrich Ebert Stiftung. Partiendo de este informe, que contenía los datos de 1.000 encuestados por país, uno puede extrapolar que al menos 150 millones de ciudadanos de la Unión Europea de 16 años de edad o más poseen puntos de vistas demoníacas sobre Israel.

Una de las preguntas hechas fue si estaban de acuerdo con la afirmación que Israel está llevando a cabo una guerra de exterminio en contra de los palestinos. Los porcentajes más bajos de aquellos que estuvieron de acuerdo fueron en Italia y Holanda, con un 38% y un 39% respectivamente. En Alemania, la cifra fue del 48%. En proyectar falsamente las actitudes criminales alemanas dominantes de la generación de sus abuelos sobre el estado judío, casi la mitad de la población alemana se ubica en la categoría del oscurantismo antisemita. Los medios de comunicación alemanes jugaron aquí el rol de facilitador, promoviendo así esta forma de pensamiento.

Del lado de los nietos de la luz, se encuentran las organizaciones alemanas que combaten contra el antisemitismo, así como también los comisionados del antisemitismo en los estados federales y en diversas instituciones de la sociedad civil. En particular, el comisionado federal de la institución que vigila el antisemitismo Felix Klein se le ha visto muy activo en su lucha contra las diferentes manifestaciones de odio hacia los judíos en Alemania.

El nivel del gobierno es un área intermedia abierta a la interpretación. Es imposible colocar a la canciller demócrata-cristiana Angela Merkel totalmente en la categoría claroscuro. Durante su estadía en la cancillería Merkel realizo grandes esfuerzos para acercar su país a Israel, pero también es cierto que desde el año 2015, ha sido la fuerza impulsora detrás de la afluencia de más de un millón de musulmanes sin comprobar si estos eran antisemitas. Ahora sabemos a través de estudios que la mitad de ellos sí lo son.

El decano asociado al Centro Simon Wiesenthal Rabino Abraham Cooper sostiene que 75 años después de Auschwitz, la ya repetida responsabilidad declarada por parte de Alemania hacia los judíos e Israel es desmentida por políticas y acciones que ponen en peligro al pueblo judío en el país y en Israel. Cooper señala que si bien el canciller socialista del (SPD) Heiko Maas afirma que este ingresó a la política debido a Auschwitz, eso no ha afectado la relación actual de Alemania con el régimen iraní, que si posee intenciones genocidas hacia Israel.

En diciembre del 2020 se produjo un acontecimiento nuevo y muy controvertido. Más de 25 directores de los principales teatros y fundaciones alemanas declararon conjuntamente en contra de la resolución anti-BDS del Bundestag de mayo del 2019. La resolución declaró que el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones posee carácter antisemita y el estado no debe apoyarlo financieramente ni asignarle ningún espacio para proyectos asociados a este.

Según el diario israelí Haaretz, aquellos individuos del sector cultural que emitieron la declaración se reunieron una vez al mes durante más de un año con el fin de prepararlo. Sin embargo, en todas esas reuniones, nadie preguntó el por qué casi la mitad de la población alemana proyecta los males extremos del nazismo histórico sobre el Israel de hoy día. Si alguien del grupo expresara opiniones sobre este tema, ella o él serían silenciados.

A través de su declaración, estos líderes culturales exhibieron la mentalidad oscurantista de los nietos de los criminales genocidas. Muchos líderes culturales y artísticos siguieron tras los pasos de Hitler y al nazismo porque esa era la moda de aquella época. Hoy, muchas figuras culturales importantes pregonan la libertad de expresión mientras permanecen callados sobre lo que está radicalmente errado a las creencias de odio antisemitas en gran parte de la sociedad alemana. Dicha contradicción es moda en nuestra era. Al manifestarse en contra de la declaración anti-BDS del Bundestag mientras permanecían en silencio sobre la extrema demonización de Israel en Alemania, estos líderes culturales se declararon por si mismos moralmente culpables.

Desde su publicación, el número de partidarios en favor de la declaración se ha incrementado considerablemente. Los primeros firmantes incluyeron al Instituto Goethe, la Fundación Cultural Federal, el Deutsches Theater de Berlín, el Intercambio de Artistas Académicos Alemanes y el Berliner Festspiele (un organismo que promueve una variedad de festivales en las artes escénicas), entre otros. Según el diario Haaretz, la influencia de estos organismos en el mundo cultural alemán no puede ser subestimada.

En la declaración, los dirigentes de las instituciones culturales agradecieron a varias personas. Entre ellos se encontraban Stephan Detjen, corresponsal principal de la estación de radio pública Deutschlandfunk; la científica cultural Aleida Assmann; y Andreas Görgen, director del Departamento de Cultura y Comunicaciones de la cancillería de Alemania. Estas tres personas estuvieron todos en favor de invitar a Achille Mbembe, un antisemita africano y extremista anti-israelí quien promueve el odio, para que pronuncie el discurso de apertura en la inauguración del festival alemán de la Trienal Ruhr. (El festival fue cancelado más tarde por motivos de la pandemia). El nombre Görgen fue mencionado en la lista de los 10 principales incidentes antisemitas del año 2020 del Centro Simon Wiesenthal.

Las expresiones alemanas oscurantistas antisemitas a menudo son seguidas por partidarios judíos. En este caso, fue Susan Neiman, directora del Foro Einstein en Potsdam. Rara vez se dice, pero Alemania es la democracia más cómoda en la que los judíos que se desprecian u odian a sí mismos coactuán a aquellos judíos anti-israelíes.

Cuando uno analiza los desarrollos utilizando las herramientas de luz u oscuridad, queda claro que no es casualidad que Berlín se haya convertido en la capital del antisemitismo europeo, muy por encima del rol presentado por Malmö, la tercera mayor ciudad de Suecia. No es coincidencia que el Museo Judío de Berlín, bajo la dirección de sus dos primeros directores, invitase a judíos extremistas anti-israelíes a dar conferencias en el lugar. La judía estadounidense y crítica extrema de sí misma Judith Butler pudo contar con muchos aplausos en una sala repleta en el museo cuando utilizó esa plataforma para llamar al boicot contra Israel.

En Alemania, se ha debatido durante años sobre si se puede poner punto final – un “Schlussstrich” – al Holocausto. Parece ser que durante las próximas décadas, este genocidio y sus muchos motivos que derivan de ellos seguirán apareciendo en múltiples formas y maneras en la sociedad alemana.

 

 

El Dr. Manfred Gerstenfeld es investigador asociado sénior en el Centro BESA, ex-presidente del Comité Directivo del Centro de Asuntos Públicos de Jerusalén y autor del libro The War of a Million Cuts/La guerra de un millón de cortes. Entre los honores recibidos se encuentra el Premio León Internacional de Judá 2019 otorgado por el Instituto Canadiense de Investigación Judía rindiéndole homenaje como la principal autoridad internacional sobre el tema del antisemitismo presente hoy día.

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