Las bases legales para la aplicación de la ley israelí sobre Judea, Samaria y el Valle del Jordán – Por Maurice Hirsch (PMW)

Israel ha anunciado que aplicará la ley civil israelí a las áreas de Judea, Samaria y el Valle del Jordán (el área que Jordania renombró “Cisjordania” después del año de 1948), o después del 1 de julio, 2020. Mientras estas acciones son vistas por algunos como una decisión política apresurada, la pregunta fundamental principal a hacerse es, ¿Tiene derecho Israel a realizar dicho procedimiento amparado ante las leyes internacionales?

La respuesta a esta pregunta es muy clara – Sí.

  1. La Liga de Naciones asignó todo el territorio de Israel, incluyendo estas áreas, con el propósito de establecer el Hogar Nacional Judío en 1922. Ningún otro instrumento internacionalmente reconocido ha reemplazado tal decisión;
  2. Los países árabes y la mayoría de los ciudadanos árabes que residen en la Palestina controlada por el Mandato Británico, rechazaron el plan de partición de la ONU de 1947, por lo que hoy no posee relevancia bajo las leyes internacionales.
  3. Ningún otro país posee un reclamo legal sobre dicho territorio;
  4. Ninguna frontera estatal ha separado a Judea, Samaria y el Valle del Jordán del resto de Israel;
  5. La aplicación de la ley israelí sobre Judea, Samaria y el Valle del Jordán no debe ser denominado como “anexión”, ya que una anexión es la toma de territorio efectuada por un Estado “a expensas de otro Estado”.

Consecuentemente, Israel posee el derecho, ante las leyes internacionales de aplicar su derecho civil a dichas áreas.

Imagen: Estatus histórico-legal de Judea, Samaria y el Valle del Jordán 1517-2020

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Estado histórico-legal de Judea, Samaria y el Valle del Jordán 1517-2020

Desde el año 1517 hasta 1917, la totalidad del área de Israel, incluyendo Judea, Samaria y el Valle del Jordán, fue parte del Imperio Otomano. Durante este período, ningún estado soberano independiente existió en dicha área.

En 1916, anticipando el fin de la Primera Guerra Mundial, los representantes de los imperios británico y francés alcanzaron un acuerdo, con la aprobación del Imperio ruso, en dividirse entre ellos el control sobre el Medio Oriente. El acuerdo, conocido como el “Acuerdo Sykes-Picot” dividió las esferas de influencia y control en gran parte de Medio Oriente entre los dos imperios según el siguiente mapa:

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En 1917, el gobierno británico emitió la Declaración Balfour: “El Gobierno de Su Majestad ve con favor el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará todo lo posible para facilitar el logro de este objetivo, entendiéndose claramente que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no-judías existentes en Palestina o los derechos y el estado político que disfrutan los judíos en cualquiera de los otros países”.

Reunidos en abril del año 1920, en San Remo, Italia, para discutir el futuro de los antiguos territorios del Imperio Otomano, los principales aliados que derrotaron a los alemanes y a los otomanos resolvieron que algunas áreas se convertirían en estados. Respecto a “Palestina”, los aliados resolvieron lo siguiente: “El ente Mandatorio será responsable de poner en práctica la declaración hecha originalmente el segundo día de noviembre de 1917 por el Gobierno británico y adoptada por las otras Potencias Aliadas, en favor del establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío”.

En ese momento, “Palestina” estaba compuesta por Israel (incluyendo las áreas de Judea, Samaria y el Valle del Jordán) además del territorio que hoy día es Jordania.

El preámbulo del Mandato reafirmó la Declaración Balfour y una vez más confirmó la conexión histórica del pueblo judío con la Tierra de Israel al afirmar lo siguiente: “Mientras las principales potencias aliadas acordaron también que el ente Mandatorio debería ser responsable de poner en práctica la declaración hecha originalmente el 2 de noviembre de 1917 por el Gobierno de Su Majestad Británica y adoptada por dichas Potencias, en favor del establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío, entendiéndose claramente que no debe hacerse nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no-judías existentes en Palestina, o los derechos y el estatus político que disfrutan los judíos en cualquier otro país;

Considerando que ha sido reconocida la conexión histórica del pueblo judío con Palestina y los motivos para reconstituir su hogar nacional en ese país”. [Énfasis agregado]

En 1923, de conformidad con el Artículo 25 del Mandato, fue tomada la decisión de dividir el ente Palestina Mandatorio en dos entidades: “Palestina” ubicada al oeste del río Jordán y “Transjordania”, que a su debido tiempo (1946) sería reconocida como el Reino Hachemita de Jordania. Las disposiciones del Mandato para establecer el Hogar Nacional Judío, incluso a través de los asentamientos de judíos en la tierra, continuaron aplicándose en toda el área al oeste del río Jordán. El siguiente mapa ilustra tal división:

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Mientras el Artículo 80 de la recién convocada Carta de las Naciones Unidas (que reemplazó a la Liga de Naciones) preservó los derechos del pueblo judío concedido en el Mandato, luego de la Segunda Guerra Mundial, las Naciones Unidas abordaron de nuevo el tema de Palestina. Tras considerar las diferentes recomendaciones presentadas, el 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución 181, conocida como el “Plan de Partición de Palestina”. Esta resolución buscó dividir el territorio restante de Palestina en dos estados nuevos – un estado judío y un estado árabe – estableciendo los nuevos límites de los estados nacientes, tal como puede verse en la siguiente ilustración:

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En el Plan de Partición de las Naciones Unidas no aparece ninguna referencia al término “Cisjordania”. De hecho, al delinear los límites del “Estado árabe”, la resolución se refiere específicamente al “límite de la región montañosa de Samaria y el territorio de Judea comienza con el río Jordán”.

Mientras los representantes del pueblo judío si aceptaron el Plan de Partición, los representantes de la parte árabe y los países árabes circundantes rechazaron el plan en su totalidad y comenzaron los preparativos activos para apoderarse de toda el área utilizando el poderío militar. La respuesta de los representantes y países árabes hizo imposible la implementación de la Resolución 181 de la Asamblea General de las Naciones Unidas AGNU y nunca fue confirmada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El 14 de mayo de 1948, Israel declaró su independencia sin especificar sus fronteras. El nuevo Estado fue atacado inmediatamente por una coalición de 5 estados árabes, así como también por fuerzas árabes en el antiguo territorio del Mandato, que colectivamente se esmeraron en eliminarlo. Las fuerzas egipcias atacaron desde el sur, las fuerzas libanesas y sirias atacaron desde el norte y las fuerzas jordanas, acompañadas por las fuerzas iraquíes atacaron desde el este.

Las fuerzas jordanas atacaron y ocuparon Judea, Samaria y el Valle del Jordán, llamándolos por primera vez “Cisjordania”. Las fuerzas jordanas que ocuparon el área destruyeron las comunidades judías que existían, asesinando o expulsando a sus residentes.

En 1949, Israel concluyó acuerdos de “armisticio” con los países árabes vecinos. El acuerdo de armisticio con Jordania, siempre y cuando las líneas de demarcación trazadas no fuesen consideradas en ningún caso como “fronteras”.

Por ende, el Artículo II.2 del acuerdo de armisticio declaró lo siguiente: “También se reconoce que ninguna disposición de este Acuerdo perjudicará de ninguna manera los derechos, reclamos y posturas de cualquiera de las Partes en la solución pacífica final del tema de Palestina, dictando las disposiciones de este Acuerdo exclusivamente a través de consideraciones militares”

El artículo VI.9 del mismo acuerdo disponía de esta manera: “Las Partes acuerdan las Líneas de demarcación del armisticio definidas en los artículos V y VI de este Acuerdo sin ningún tipo de perjuicio por futuros asentamientos territoriales o líneas fronterizas o de reclamos de cualquiera de las Partes relacionadas a ello”.

Las líneas de armisticio se conocerían para ese entonces como la “Línea Verde”.

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La comunidad internacional rechazó un intento por parte de los jordanos de anexarse Judea, Samaria y el Valle del Jordán.

El Artículo 24 de la Carta Magna original de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de 1965 disponía que “Esta Organización [La OLP] no ejerce ninguna soberanía territorial sobre Cisjordania en el Reino Hachemita de Jordania, en la Franja de Gaza o en el Área de Himmah”.

En junio de 1967, Jordania atacó nuevamente a Israel. Defendiéndose por sí mismo del ataque, Israel expulsó a los ocupantes jordanos y tomó el control de Judea, Samaria y el Valle del Jordán.

Varios meses después del final de la Guerra de los Seis días, el 22 de noviembre de 1967, las Naciones Unidas adoptaron la Resolución 242. Esta resolución, citada a menudo erróneamente, exigía que Israel se retirase a las fronteras anteriores de 1967, de hecho leía lo siguiente: “El Consejo de Seguridad, Expresando su continua preocupación por la grave situación en el Medio Oriente, Destacando la inadmisibilidad a la toma de territorio a través de la guerra y la necesidad de trabajar por una paz justa y duradera en la que todos los Estados de la zona puedan vivir con seguridad, Destacando además que todos los Estados miembros en su aceptación a la Carta de las Naciones Unidas se han comprometido a actuar de conformidad con el artículo 2 de la Carta, Afirma que el cumplimiento de los principios de la Carta requiere del establecimiento de una paz justa y duradera en el Medio Oriente que debe incluir la aplicación de los dos principios señalados a continuación:

1) La retirada de las fuerzas armadas israelíes de los territorios ocupados en el reciente conflicto;

2) La terminación de todos los reclamos o estados de beligerancia y respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de cada Estado en el área y su derecho a vivir en paz dentro de límites seguros y reconocidos libres de amenazas o acciones de fuerza;

Afirma aún más la necesidad

1) De garantizar la libertad de navegación a lo largo de vías fluviales internacionales en el área;

2) Lograr una solución justa al problema de los refugiados;

3) Garantizar la inviolabilidad territorial y la independencia política de cada Estado en el área, a través de medidas que incluyen el establecimiento de zonas desmilitarizadas;

Se pedirá al Secretario Gener que designe a un Representante Especial para que proceda a dirigirse al Medio Oriente con el fin de establecer y mantener contactos con los Estados interesados ​​con el objetivo de promover un acuerdo y asistir junto a los esfuerzos para lograr un acuerdo pacífico y aceptado de conformidad con las disposiciones y principios de esta resolución;

Pedirle al Secretario General que informe al Consejo de Seguridad sobre el progreso de los esfuerzos del Representante Especial lo antes posible”. [Énfasis añadido]

La resolución 242 no exige que Israel se retire de todos los “territorios ocupados”, sino que más bien pide una paz justa y duradera que debe incluir tanto la retirada de Israel de los “territorios ocupados” como el “respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de cada Estado en el área y su derecho a vivir en paz dentro de límites seguros y reconocidos libres de amenazas o acciones de fuerza”.

Si bien los anteriores borradores propusieron la retirada de Israel de “los territorios ocupados”, la palabra “los” fue eliminada de la resolución final adoptada por el Consejo de Seguridad para indicar que una retirada total de Israel hacia las líneas de armisticio establecidas en 1949 no sería requerido.

Desde el año de 1967, Israel administró Judea, Samaria y el Valle del Jordán a través de un Comandante Militar. En contraste, poco después de la Guerra de los Seis Días, Israel aplicó sus leyes civiles a extensas áreas de Jerusalén.

La aplicación de la ley civil israelí a Judea, Samaria y el valle del Jordán no debería ser definida como “anexión”, ya que esta acción no es llevada a cabo a expensas de otro estado. Según Rainer Hofmann en la Enciclopedia de Derecho Internacional Max Plank, “anexión significa la toma forzosa de territorio por un Estado a expensas de otro Estado… La anexión contrasta con la toma a) de terra nullius [en latín” tierra de nadie”]…”

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