La visita del Comandante de las Fuerzas Quds a Irak – Por Dr. Doron Itzchakov (BESA)

RESUMEN: La reciente visita a Irak del nuevo comandante de las Fuerzas Quds Esmail Qaani, tuvo varios propósitos: una, mostrar la continuidad de la participación de Teherán en el país, reunir a las facciones chiitas contra la formación de un gobierno pro-estadounidense liderado por Adnan Zurfi y permitir que Qaani se afirme como digno sucesor de Qassem Soleimani. Sin embargo, la dimisión de Zurfi y su reemplazo por Mustafa Kadhimi no constituyen necesariamente un logro de la parte iraní debido a las diversas asociaciones y vínculos políticos de Kadhimi a lo largo y ancho del Medio Oriente y en el ruedo internacional.

Imagen: Esmail Qaani, fotografía vía Wikipedia

A principios de abril, el comandante de las Fuerzas Quds Esmail Qaani, quien reemplazó a Qassem Soleimani hace ya tres meses, visitó Irak para unificar a las facciones chiitas en oposición a la formación de un gobierno liderado por Adnan Zurfi, percibido por el régimen revolucionario en Teherán como inclinado más a los Estados Unidos.. La visita de Qaani también fue prueba de su capacidad para ponerse en el lugar de su formidable predecesor.

Es difícil medir hasta qué punto la visita abortó el intento de Zurfi de formar un gobierno, ya que este fracaso se debió a una combinación de factores internos y externos. Sin embargo, está muy claro que Teherán se siente muy a gusto con este desarrollo, ya que considera que el nombramiento de Zurfi es perjudicial para su afianzamiento en Irak. Luego de haber servido como gobernador en Najaf bajo la Autoridad Provisional de la Coalición (APC) de Paul Bremer a raíz de la desaparición de Saddam Hussein, Zurfi, aunque siendo chiita y haber obtenido su educación religiosa en Najaf, no exigió la retirada de las fuerzas estadounidenses de Irak y estaba dispuesto a cooperar con las fuerzas de la coalición internacional. Esto hizo que su persona junto a la de su familia fuesen blanco de repetidos ataques.

En cuanto a Mustafa Kadhimi, a quien se le asignó la tarea de formar un gobierno tras la dimisión de Zurfi, su política futura es prácticamente imposible de predecir. En su calidad de jefe del servicio de inteligencia nacional, trabajó en estrecha colaboración con actores clave en las áreas regionales e internacionales, desde Arabia Saudita hasta los Estados Unidos y Gran Bretaña, especialmente en la lucha contra ISIS. Sin embargo, también posee una estrecha relación con la institución de seguridad iraní y recientemente ha expresado y actualizado más posturas pro-iraníes.

Kadhimi fue uno de los principales opositores a Saddam Hussein y pasó mucho tiempo exiliado en Londres documentando la represión del tirano contra su pueblo. Su falta de una afiliación política explícita pudiera ayudarle a eludir las controversias políticas que impidieron que su predecesor llegara a formar un gobierno, así como también abordar el profundo cisma interno dentro de la sociedad iraquí junto a la agravada crisis económica ocasionada por la pandemia del coronavirus.

Si bien la visita de Qaani fue presentada en los medios de comunicación como un esfuerzo para achicar las diferentes brechas entre las facciones chiitas mediante la formación de un gobierno en Irak, esta tenía de hecho la intención de reunirlas detrás de un candidato al cargo de primer ministro alterno que actuaría de acuerdo al interés iraní. Con ese fin, la delegación sostuvo conversaciones con altos miembros del partido Sa’irun liderados por Muqtada Sadr; la coalición Fatah dirigida por Hadi Ameri; el partido Hikmat Watani liderado por Amar Hakim; y la coalición Dawlat Al-Qanun de Nuri al-Maliki.

Sin embargo, la formación de un nuevo gobierno iraquí fue algo de menor importancia para Qaani que la retirada de las fuerzas estadounidenses de Irak. Incluso una retirada parcial de tales fuerzas sería un logro importante que le permitiría a él salirse de la larga sombra de su predecesor y ganarse un lugar de honor ante el Líder Supremo. De hecho, la cobertura de los medios locales a las reuniones de Qaani con el presidente iraquí, funcionarios y políticos iraquíes desviaron la atención de las instrucciones que este le dio a las milicias chiitas locales para intensificar su resistencia ante la presencia estadounidense en Irak. En palabras a una declaración de varias milicias publicada el 4 de abril: “Dado que Estados Unidos respeta solo el idioma de la fuerza, será respondido por igual de esta manera”. Por lo tanto ocurrieron los ataques con cohetes dos días después dirigidos a la plataforma petrolera Halliburton y al campamento Taji al norte de Bagdad. El ataque a la instalación militar Taji resultó en la muerte de dos soldados estadounidenses y de un soldado británico.

Parece ser, por lo tanto, que las extensas infraestructuras militares establecidas por Soleimani permitirán a Qaani avanzar aún más los intereses de Irán en Irak mientras ignora las voces dentro del país que exigen que Teherán deje de entrometerse en los asuntos internos de Irak. Mientras la constitución de la República Islámica excluye explícitamente cualquier interferencia, el régimen en Teherán nunca ha dejado de actuar totalmente contrario a la constitución.

 

El Dr. Doron Itzchakov es investigador asociado sénior en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat y autor del libro Irán-Israel 1948-1963: Relaciones bilaterales en la encrucijada dentro de un cambiante entorno geopolítico.

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