La Solución de Dos Estados: Una amenaza mayor para los palestinos que para Israel – Por Prof. Hillel Frisch (BESA)

RESUMEN: La mayoría de los observadores, cuando tienen que debatir los pros y contras de una solución de dos estados, estos se centran exclusivamente en su impacto potencial sobre Israel y sus ciudadanos judíos. Se le presta muy poca atención al impacto potencial de la solución sobre los palestinos. Los izquierdistas, derechistas, conservadores y liberales tienden a asumir que dos estados sería naturalmente un interés de los palestinos. Piénsenlo de nuevo.

Tal como fue evidente en la reciente conferencia de París, el mundo se niega a reconocer que la solución de dos estados ya ha fracasado para los palestinos. La Autoridad Palestina (AP), establecida en 1994, llegó a gobernar toda la Franja de Gaza en el verano del 2005 después de la total retirada israelí y la destrucción de los asentamientos israelíes. La Autoridad Palestina también tuvo el control exclusivo sobre las principales ciudades de Judea y Samaria/Cisjordania y sus alrededores, que comprendían alrededor del 95% de la población de estos territorios.

Sin embargo, esa entidad palestina unificada, que se suponía era el lado palestino de la ecuación de dos estados, resultó ser extremadamente efímera. A los dos años de la retirada de Israel de Gaza, Hamás tomó Gaza completamente. En el verano del 2007, después de varias rondas de combates que comenzaron poco después de la victoria electoral de Hamás en el 2006, el grupo islamista estableció su propio gobierno exclusivo en Gaza.

Así, los palestinos se dividieron en dos organismos: una entidad autocrática encabezada por Mahmoud Abbas en Cisjordania y una teocracia a cargo de Hamás en Gaza. Casi desapercibido, la solución de dos estados había dado paso a una solución de tres estados.

Los estados europeos – tales como Francia, por ejemplo, que convocaron la conferencia de París – sin lugar a dudas afirmarán que todo esto es tiempo pasado y el pasado siempre puede ser corregido.

Ciertamente… los palestinos siempre estarán autorizados por la comunidad internacional a tener otra oportunidad. Pero una solución de dos estados simplemente ya no es viable.

Una guerra civil relativamente no tan cruenta ha estallado entre las dos entidades día tras día desde su sangrienta confrontación del 2007, ofreciendo una ilustración constante del por qué no puede existir un solo estado palestino. Si las dos partes intentaran reunirse, esa guerra se volvería de hecho muy sangriento. Los propios palestinos se dan cuenta de esto, lo que explica la sucesión de intentos fallidos de unir a las partes.

Como entidades separadas, las dos partes se conforman subordinando totalmente al grupo opositor. El costo de esta supresión ha sido relativamente bajo hasta la fecha: varias muertes de presos políticos torturados en prisiones de Hamás y de la AP, algunas ejecuciones extrajudiciales y el cierre ocasional de organizaciones profesionales o caritativas vinculadas al oponente. La AP, cuyo peso económico es financiado por la comunidad internacional, ha bloqueado proyectos tales como la creación de una nueva línea eléctrica israelí en Gaza y la creación de un puerto moderno que mejorará considerablemente el nivel de vida de los habitantes en Gaza.

Irónicamente, Hamás apoya la nueva línea de redes israelí, incluso si significa una mayor dependencia del enemigo israelí que este ha prometido destruir. Para Hamás, emprender una guerra civil con la AP por el tema de la electricidad (además de muchas otras áreas) es más importante que aumentar su propia dependencia del enemigo.

Para la AP de Abbas, la solución de tres estados o más precisamente, el status quo actual, es aún más esencial para su seguridad. La red de simpatizantes, activistas y terroristas de Hamás en la AP es enorme, mucho mayor que la amenaza que la organización Fatah de Abbas representa para el gobierno de Hamás en Gaza. La presencia de Hamás en la Autoridad Palestina es tan sustancial que la Autoridad Palestina sólo puede contenerla con la ayuda significativa de las FDI. Para la AP, la guerra civil pudiera conducir al mismo resultado en Ramallah que este experimentó en Gaza en el 2007.

Peor aún, Hamás como organización ha demostrado ser experta en mantener la unidad. Esto no es cierto para la AP de Abbas y Fatah, su partido gobernante y milicias, las cuales han sobresalido en su división. Este problema se hace sólo más grave por la negativa de Abbas en nombrar a un delegado y sucesor potencial. En este estado de cosas, la guerra civil pudiera dar paso a varias particiones más sangrientas y sin resolución alguna por parte de los palestinos.

Existe un ángulo israelí a la partición palestina y la guerra civil. El claro derecho histórico de Israel a la Tierra de Israel ha sido flagrantemente cuestionado, en parte por el hecho de que socavaría la solución de dos estados. El argumento es que convertiría al futuro estado palestino en un estado discontinuo geográficamente – una configuración estilo queso suizo que se supone es inherentemente disfuncional. La comunidad internacional olvida que fueron los propios palestinos quienes iniciaron el proceso de discontinuidad y es muy probable que lo empeoren a medida que se intensifica la lucha por el sucesor de Abbas.

Al final del día, sólo quedan dos opciones disponibles: 1) Una configuración estilo queso suizo que permanece sin derramamiento de sangre debido a la expansión del estado israelí a través de los asentamientos, manteniendo de esta manera a los bandos palestinos opuestos en la raya; o 2) una prolongada y sangrienta guerra civil palestina entre dos o más entidades palestinas.

El movimiento sionista y luego el Estado de Israel, han esperado cien años para que los palestinos sean lo suficientemente flexibles en cohabitar junto al estado judío y lo suficientemente unificados como para mantenerse intactos como estado. Ante el fracaso palestino para realizar ambas, Israel tiene todo el derecho de persistir en sus derechos legítimos en una solución para Judea y Samaria. Esto debería incluir la anexión del área C, los bloques alrededor de Jerusalén y en Samaria donde casi no viven palestinos, o en cualquier otro lugar que Israel considere apropiado.

 

Hillel Frisch, investigador principal del Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat, es profesor de estudios políticos y estudios del Medio Oriente en la Universidad Bar-Ilan.

Comentarios

Recientes

spot_img

Artículos Relacionados

Donaciones

 

En “Hatzad Hasheni” seguimos produciendo contenidos verdaderos y confiables para que te sigas sintiendo orgulloso de lo que eres…

¡Ayúdanos ahora con tu donación!

¡Súmate al proyecto que modifica percepciones!

CLICK AQUI PARA DONAR

Gracias por donar en este importante proyecto de diplomacia publica.