La prueba de la Marcha del Retorno: Violencia en Cisjordania – Por Prof. Hillel Frisch (BESA)

RESUMEN: La verdadera prueba de la campaña de Hamás y la ‘Marcha del Retorno’ en Gaza yace en su capacidad para movilizar una violencia masiva en Jerusalén, Ramallah, Belén, Hebrón y otras partes de Cisjordania. Hasta ahora, la mayoría de los habitantes árabes de esas áreas se contentan con observar los acontecimientos en sus pantallas de televisión en lugar de salir a las calles.

La campaña de Hamás, la ‘Marcha del Retorno’ en Gaza será todo un éxito para sus organizadores solo en la medida en que movilice una violencia masiva en ciudades como Jerusalén, Ramallah, Belén, Hebrón y otros lugares de Cisjordania. Esta es la razón por la cual los diputados árabes israelíes de la Knesset Ahmad Tibi y Hanan Zouabi, entre muchos otros, les ruegan a los habitantes de esas áreas para que salgan a protestar violentamente contra las fuerzas israelíes en solidaridad con sus hermanos en Gaza. Les alientan a arriesgar sus propias vidas mientras continúan recibiendo sueldos sustanciales del tesoro israelí y gozan de su inmunidad parlamentaria. El hecho de enviar a otros a las trincheras es, después de todo, una tradición histórica de larga data.

Cualquier cosa que sea menos que la violencia masiva sostenida en estas áreas equivaldrá a una derrota más para el Hamás, en su cadena de derrotas. Estas incluyen su incapacidad de resolver los problemas sociales y económicos de Gaza; su incapacidad para enfrentar la pérdida de su socio potencial estratégico Muhammad Mursi, el miembro de la Hermandad Musulmana y derrocado presidente egipcio y su incapacidad de poder manipular su reemplazo por el actual Presidente Al-Sisi, que comparte una enemistad con la organización totalmente respaldada por potencias financieras tales como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

Las apuestas del fracaso son muy altas. Tanto Hamás como su némesis, la Autoridad Palestina bajo tutela de Mahmoud Abbas, quien participa en la campaña para condenar a Israel, reconocen que desde la toma de Gaza por Hamás hace casi 12 años, los palestinos en los territorios ya no cooperan en detrimento a Israel.

Hasta ese momento, los habitantes de Cisjordania unieron fuerzas con los ciudadanos de Gaza en una intifada de cuatro años de duración que comenzó en diciembre de1987. Los atentados suicidas de la década de 1990 surgieron desde ambas áreas.

En la ola de violencia que estalló en septiembre del año 2000, erróneamente bautizada como la segunda intifada, las facciones palestinas en Cisjordania y las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina participaron en actos de terrorismo masivo, incluyendo ataques suicidas mortales. En Gaza, la violencia se convirtió en una campaña de guerrillas contra las fuerzas israelíes, así como también en ataques terroristas contra los colonos israelíes.

El denominador común fue el itinerario de la violencia. Ambas áreas se incineraron simultáneamente.

Este ya no es el caso.

Desde el 2007, cuando Hamás y la Yihad Islámica lucharon contra Israel, los habitantes y las fuerzas políticas en Jerusalén, Belén, Hebrón y Nablus han sido transeúntes relativamente tranquilos. También lo han sido otras organizaciones que uno pudiera haber esperado se unieran a la contienda, como el caso de Hezbollah.

Durante los tres principales enfrentamientos entre Israel y Hamás en el 2008-9, 2012 y 2014 (el compromiso militar más prolongado en la historia de Israel salvo la Guerra de la Independencia en 1948), Cisjordania estuvo tranquila, en su mayor parte.

Lo opuesto también aplicó. En la gran ola de acuchillamientos y otras formas de terrorismo que tuvieron lugar en Jerusalén, Hebrón y en las principales ciudades israelíes en el invierno del 2015-16, casi todos los ataques fueron cometidos por habitantes de Jerusalén y Cisjordania. Gaza, bajo la mano de hierro de Hamás, se le vio notablemente callada.

Para Israel, por supuesto, este es un gran éxito estratégico del cual solo es parcialmente responsable. La razón principal de este modo de acción bifurcado proviene de la división de la comunidad política palestina entre aquellos dos amargos rivales.

Desafortunadamente para Hamás y la Autoridad Palestina, la presente campaña ha hecho poco para cambiar la situación. A medida que la situación en Gaza recrudece (las cifras de Hamás son decepcionantes en sí mismas), los habitantes árabes de Jerusalén y Cisjordania en su mayoría tratan de desligarse de ello.

La mejor prueba es el número de lectores del portal Al-Quds, el portal de comunicación palestino más influyente y ampliamente seguido. No solo han escaseado los informes sobre enfrentamientos en Cisjordania, sino que los lectores no muestran mucho interés. El enfrentamiento más leído en las últimas dos semanas mereció menos de 900 visitas. Al contrario, el rumor que la cantante y actriz egipcia Shireen Abd Al-Wahhab pudiera casarse con su pretendiente registró más de 3000 visitas.

Esto sugiere que la mayoría de los habitantes árabes de Jerusalén y Cisjordania se sienten satisfechos con observar los eventos en sus pantallas de televisión en lugar de salir a las calles para enfrentarse a las tropas israelíes.

 

 

Hillel Frisch es profesor de estudios políticos y estudios del Medio Oriente en la Universidad Bar-Ilan e investigador asociado principal en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat.

 

 

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