La política impulsa la ayuda europea a los palestinos – Por Profesor Hillel Frisch (BESA)

RESUMEN: La Unión Europea pretende entregar su ayuda a las comunidades necesitadas sobre una base de decisiones neutrales, imparciales e independientes. La enormemente desproporcionada ayuda brindada a los palestinos, a expensas directas de poblaciones mucho más asediadas en Yemen y el África subsahariana, expone como una mentira tal afirmación auto-justificada.

La Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea (AUPCCE), el brazo humanitario de la Comisión Europea de la Unión Europea, es una de las mayores fuentes de financiamiento en el mundo. Según datos de la organización, en promedio han sido desembolsados 1 billón de euros desde 1992 en 110 países alrededor del mundo, con más de 110 millones de beneficiarios al año.

La organización declara su mandato en un lenguaje claro e inequívoco: “La neutralidad significa que la ayuda humanitaria no debe favorecer a ningún bando o grupo en ningún conflicto armado u otras disputas. Imparcialidad significa que la ayuda humanitaria debe proveerse únicamente ante una necesidad, sin discriminación. Independencia significa la autonomía de los objetivos humanitarios respecto a objetivos políticos, económicos, militares u otros objetivos”.

Cuando la DG-AUPCCE dispensa su ayuda, transgrede todos estos 3 principios.

Comencemos por el principio de imparcialidad: la provisión de ayuda únicamente sobre la base de necesidad. Un gráfico (véase debajo) que representa el presupuesto de la organización para el año 2019 muestra que el Medio Oriente es el beneficiario abrumador de la ayuda humanitaria proveniente de la Unión Europea – casi 1 billón de algo más de 1.400 millones de euros (174 millones son destinados a reservas y costos burocráticos). La mayor parte de los fondos es destinado a cubrir los costos de asistencia a los refugiados sirios, seguido de pequeñas sumas de dinero a Irak, Yemen, Palestina y África del Norte. El África subsahariana, al contrario, recibe menos de un tercio de esa cantidad.

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El problema con estas asignaciones es que la gran mayoría de aquellos que viven en pobreza extrema residen en el África subsahariana, India y Bangladesh, según un mapa (debajo) elaborado por un grupo de preocupados economistas ​​de la Universidad de Oxford. Estos países poseen el mayor porcentaje de poblaciones con un consumo familiar de menos de $2 diarios. Solo un país en el Medio Oriente se ajusta a este lamentable proyecto de ley: Yemen. De acuerdo al mapa y el principio de la imparcialidad, la mayor parte de la ayuda de la Unión Europea debería ir a estos países, aun así solo reciben un pequeño porcentaje.

Para tener una idea clara de la realidad sobre la “imparcialidad” de la DG-AUPCCE, uno solo tiene que comparar la cantidad que reciben los palestinos con la cantidad recibida por el 20% de aquellos más pobres del mundo. Según el Banco Mundial, 732 millones de personas viven en países de bajos ingresos. Los 4.8 millones de palestinos, al contrario, son clasificados como población de “clase media baja”, es decir, en segmentos iguales de su población por encima de ellos. Aun así, esos 4,8 millones de palestinos recibirán 36 millones de euros, mientras que 490 millones serán desembolsados a beneficio de 680 millones de personas quienes viven en otros 32 países (sin incluir Siria y Yemen, los cuales son financiados por separado). Los palestinos, que son en promedio más opulentos que los que viven en los estados más empobrecidos del mundo, recibirán más de 6 euros per cápita, mientras que las poblaciones de los estados más pobres recibirán alrededor de 0.70 euros per cápita, menos de un octavo de esa cantidad.

Nadie ha explicado el por qué Etiopía, teniendo un PIB per cápita de un tercio del de Gaza y una quinta parte del de Cisjordania, deba recibir una octava parte de la cantidad de ayuda que reciben los palestinos sobre una base per cápita. Esto es particularmente notable, ya que la propia DG-AUPCCE ha reconocido la grave situación de Etiopía, incluyendo un masivo problema de emergencia de refugiados derivado de la crisis somalí de hace ya 37 años.

La discriminación a favor de los palestinos incluso se extiende hacia Yemen, donde existe un verdadero desastre humanitario. Según la Unión Europea, 79 millones de euros han sido gastados anualmente en promedio desde el inicio de la crisis yemenita, en comparación con los 36 millones gastados en beneficio de los palestinos. Eso es algo más del doble. Sin embargo, existen 4.8 millones de palestinos, mientras que la población de Yemen se estima en más de 28 millones (de los cuales 22.5 millones se encuentran en situación desesperante según la Comisión). Los yemeníes reciben de esta manera menos de la mitad de lo que reciben los ya mucho más opulentos palestinos.

Aún menos defendible es la afirmación de la Unión Europea a su neutralidad política. Su favoritismo hacia los palestinos en este aspecto es visible tan pronto como uno ingresa en la función de búsqueda general del portal de la Comisión. Introduzcan “Palestina” y obtendrán 20.737 resultados. Ingresen “Etiopía” y obtendrá casi la misma cifra, a pesar de las grandes diferencias en a) el tamaño de la población (100 millones en comparación con menos de 5 millones), b) la extensión geográfica (Etiopía es 50 veces el tamaño de “Palestina”) y c) el grado de total sufrimiento. La crisis siria, que se dice condujo a la pérdida de medio millón de vidas (aunque esa cifra probablemente sea exagerada), no merece muchos más resultados en la red que Palestina – algo más de 27.000 resultados.

Más condenatorio es el contenido del material disponible sobre el tema de los palestinos. Los meros títulos de los informes son suficientes para revelar su obvia parcialidad. Consideren estos ejemplos: “Palestina: ¿Qué sucede si su escuela es demolida mañana?” Acceso denegado: Recién nacido separado de su madre en Gaza, y “Gaza: Vida entre ruinas”.

Uno de los focos de estos informes es la difícil situación de 35.000 beduinos a quienes la Unión Europea asiste, a menudo en clara violación de la ley, en el Área C – la parte de Cisjordania que se encuentra bajo el control exclusivo de Israel. Sin embargo, los cientos de miles de beduinos en el Sinaí, cuya difícil situación es reconocida incluso por funcionarios egipcios, no reciben mención alguna, a pesar de que Egipto ha recibido ayuda de la Unión Europea. Existen más de 30 informes de blogs sobre Palestina en comparación con dos para Egipto.

El tercer criterio – independencia de las consideraciones económicas, militares y políticas – es contradicho por el hecho de que los refugiados sirios reciben al menos 10 veces más que la ayuda que reciben los yemeníes. Los refugiados sirios en Siria y sus alrededores recibirán 860 billones de euros en el 2019. Yemen, que agobiadamente no posee menos refugiados internos, tendrá que compartir unos escasos 88 millones con los palestinos e iraquíes. Sin embargo, una lectura a su situación relativa, tal como es descrito en las hojas informativas de la Comisión, sugiere que como mínimo, se requiere un trato igual para enfrentar los desafíos de la tragedia yemenita. A diferencia de los refugiados yemeníes, muchos refugiados sirios han encontrado refugio en los estados relativamente desarrollados de Turquía, el Líbano y Jordania.

Claramente, el enfoque de la Comisión a la asignación de ayuda no tiene nada que ver con imparcialidad, verdaderas necesidades de bienestar social o consideraciones humanitarias.

Tiene que ver con consideraciones políticas y económicas.

Sin rodeos, la Unión Europea favorece las asignaciones otorgadas a los refugiados sirios por sobre los refugiados yemeníes debido a una mayor probabilidad que los refugiados sirios encontraran su camino a Europa.

Irónicamente, el mayor peligro que representan los refugiados sirios para Europa se debe en parte al hecho que muchos de los sirios poseen los medios económicos para intentar llegar a Europa, en contraste con los empobrecidos yemeníes. La ruta terrestre también es más fácil y más económica. De hecho, más de un millón de refugiados sirios se han ido a Europa desde el estallido de la crisis siria, razón por la cual a la Unión Europea se le ve tan dispuesta a detener el flujo.

Los destinatarios de la generosidad europea siendo estos los siguientes en la fila, en términos relativos, son los palestinos. Detener la inmigración palestina es sin duda una pequeña parte de la explicación, pero puede atribuírsele principalmente a las hostilidades de la Unión Europea hacia Israel, sus reclamos históricos legítimos y sus necesidades en el área de seguridad.

La Unión Europea no es ni imparcial ni neutral y no logra mantener sus decisiones de ayuda independientemente de sus consideraciones económicas, políticas y militares.

 

 

Hillel Frisch es profesor de estudios políticos y estudios del Medio Oriente en la Universidad Bar-Ilan e investigador asociado en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat.

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