La paz Egipto-Israel: Cuarenta años después – Por Teniente Coronel (Retirado) Dr. Shaul Bartal (BESA)

En marcado contraste con la extraordinaria visión y el coraje demostrado por el Primer Ministro Menajem Beguin y el Presidente egipcio Anwar Sadat en la firma del tratado de paz hace 40 años, el liderazgo palestino se presenta como un firme rechazador y despilfarrador de una serie de oportunidades para lograr la paz. Uno solo puede esperar que los regímenes árabes, que parecen cada vez más reacios a permanecer siendo rehenes del rechazo palestino, sean lo suficientemente valientes como para seguir en los pasos visionarios de Sadat.

Esta semana se celebrará el 40º aniversario del tratado de paz Egipto-Israel. El tratado estuvo acompañado por un esquema de acuerdos que se firmaron en Camp David en septiembre de 1978 con la mediación del entonces presidente de los Estados Unidos Jimmy Carter. El Primer Ministro israelí para ese entonces, Menajem Beguin, y el Presidente egipcio Anwar Sadat sin lugar a dudas mostraron una visión diplomática junto a una valentía política poco comunes en su enfoque para resolver el conflicto. Sobre el espectro árabe, Egipto se destacó como un estado pionero en comparación al liderazgo palestino, que desde entonces ha desperdiciado oportunidades para el logro de la paz, una y otra vez.

En sus memorias, Carter relata que envió emisarios a Yasser Arafat y a la OLP en un esfuerzo por persuadirlos a unirse a la iniciativa de Sadat y a la cumbre de paz en Camp David. Sadat también intentó convencer a Arafat para que se uniera a la iniciativa de paz antes y después de su histórica visita a Jerusalén. Los palestinos se negaron. En una entrevista al diario Al-Hawadat el 30 de diciembre, 1977 solo un mes después de su visita a Jerusalén, Sadat señaló el rechazo de los palestinos y dijo que su insistencia en obtener “todo o nada” les llevo, desde los días del Mandato británico, a desperdiciar toda oportunidad de un compromiso. Sadat también citó al Rey iraquí Faisal, quien comentó que “los palestinos en lo absoluto no desean solución alguna”. El canciller egipcio Boutros Ghali, luego Secretario General de la ONU, también dijo en ese momento que “la exagerada preocupación por el tema palestino debe ser detenida de una vez por todas”.

Sadat no ignoró el problema palestino. Al contrario, lo abordó con mucha valentía, tal como se desprende de sus discursos y del Acuerdo Marco para la Paz que firmó con Israel en septiembre de 1978. Ese acuerdo buscó promover el interés de los palestinos al ofrecerles un plan de autonomía de 5 años para Cisjordania y Gaza, después de lo cual se formularía un acuerdo permanente (aunque las partes no acordaron que el acuerdo permanente necesariamente conduciría a un estado palestino).

Sin embargo, se demostró una y otra vez que la frase máxima de Abba Eban, según la cual “los palestinos nunca pierden la oportunidad de perder una oportunidad”, es una descripción objetiva de la realidad. Los libros de texto palestinos casi no mencionan los Acuerdos de Camp David y los medios de comunicación palestinos representan a Sadat como un traidor a la causa árabe. En su cuarta conferencia nacional, celebrada en el Líbano el 28 de abril de 1981 luego de la implementación del tratado de paz entre Israel y Egipto, el Frente Popular para la Liberación de Palestina – la segunda organización más importante en la OLP – aprobó una resolución oponiéndose a la iniciativa de paz de Camp David (es decir, el plan de autonomía de Begin) ya que aceptarlo hubiese significado el fin del tema palestino. Resoluciones similares fueron aprobadas por Fatah y siguen aún vigentes hoy día. Desde que rechazaron la paz Egipto-Israel y pese a ingresar dentro del proceso de “paz” en el contexto de los Acuerdos de Oslo, el liderazgo palestino ha logrado rechazar las propuestas de 5 primeros ministros israelíes – incluyendo a Benjamin Netanyahu en su famoso discurso de Bar-Ilan – en establecer un estado palestino en Gaza y en la mayor parte de Cisjordania.

Recientemente, a los jefes de estado árabes se les ha visto cada vez menos dispuestos a permanecer rehenes a la actitud rechacista palestina. Uno solo puede esperar que muchos de ellos sigan en el audaz y visionario camino que el Presidente Sadat trazó hace 40 años.

 

Shaul Bartal es compañero investigador asociado del Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat.

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