La normalización de relaciones con los estados del Golfo presagia un reordenamiento fundamental de alianzas en el Medio Oriente – Por Jackson Richman (Israel Hayom)

“Los nuevos acuerdos de paz entre los Emiratos Árabes Unidos-Israel y Bahréin-Israel son el producto de un profundo cambio geopolítico que se han venido sucedido en la región durante estos últimos años”, dice un alto funcionario del Consejo de Política Exterior estadounidense.

Imagen de Portada: El Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu junto al Presidente de los Estados Unidos Donald Trump, el canciller de Bahréin Khalid bin Ahmed Al Khalifa y el canciller de los Emiratos Árabes Unidos Abdullah bin Zayed al-Nahyan tras la firma de los Acuerdos Abraham en la Casa Blanca, el 15 de septiembre, 2020 Fotografía: Associate Press/Alex Brandon

La firma de los acuerdos de normalización de relaciones ocurrido el martes entre los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin junto a Israel ha generado una oleada de discusiones sobre la manera en que impactarán a futuro dichas medidas en el Medio Oriente.

Richard Goldberg, el ex-director para el contrarrestar las armas de destrucción masiva iraníes en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, destacó que los acuerdos señalan un cambio en medio de amenazas comunes, incluso del propio Irán.

“Todos fuimos testigos de ver suceder un hecho histórico hoy – un primer paso, pero gigante, hacia un nuevo y unificado Medio Oriente donde árabes e israelíes se integran juntos como socios regionales en lugar de enemigos”, dijo Goldberg. “Ya es hora de que otros países clamen por su lugar en los libros de historia”.

Estos fueron los primeros acuerdos entre Israel y otros países del Medio Oriente desde el año 1994, cuando Israel hizo las paces con Jordania, tras haberlo hecho con Egipto en 1979. Los Emiratos Árabes Unidos junto a Bahréin son los primeros países del Golfo en normalizar lazos con el estado judío.

Ilan Berman, vicepresidente sénior del Consejo Estadounidense en Política Exterior, declaró que el evento celebrado el 15 de septiembre fue “sin lugar a dudas un verdadero hito histórico, pero también es parte de un acontecimiento mucho mayor y que aún se encuentra en pleno desarrollo”.

“Los nuevos acuerdos de paz entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos, e Israel y Bahréin son producto de un profundo cambio geopolítico que se ha venido sucediendo en la región durante estos últimos años”, dijo Berman. “El gobierno israelí merece enorme crédito por convertir sus silenciosos contactos de seguridad con el mundo árabe, que originalmente fueron impulsados ​​por las preocupaciones compartidas sobre el tema Irán, en un acercamiento regional mucho más amplio en todas las áreas, desde lo político hasta el área de comercio”.

De hecho, desde que asumió el cargo en el año 2009, el Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu ha trabajado constantemente para aislar a Irán y fortalecer lazos israelíes con el mundo árabe, específicamente con los estados del Golfo Pérsico que durante mucho tiempo se han visto preocupados por las ambiciones regionales de Irán.

La analista del Medio Oriente, la abogada y defensora de los derechos humanos Irina Tsukerman comentó que los acuerdos “reunieron a delegaciones estadounidenses, israelíes, emiratíes y bahreiníes las cuales trabajaron arduamente para ese momento durante muchísimos años”, aunque los contactos y cierto nivel de cooperación entre los estados del Golfo e Israel se remontan a décadas anteriores”.

No obstante, “este momento en particular ha estado lejos de ser inevitable y no se trata simplemente de enfrentar las amenazas regionales”, dijo Tsukerman.

Tsukerman dijo que los acuerdos de normalización de relaciones se dan en respuesta a algo más que la amenaza iraní y que sugerir lo contrario sería algo “superficial” y “disminuye el valor de aquello que fue logrado. Este ignora los obstáculos que tuvieron que superarse para llegar a la ceremonia” incluyendo, particularmente, “una viciosa campaña mediática en contra de los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin por los canales de medios de comunicación de Qatar y de Turquía, con el mero objetivo de socavar sus economías y su posición en la región por su decisión de hacer las paces con Israel”.

‘El mundo árabe está cansado de rechazos e intransigencias’

El director ejecutivo de la Fundación para la Defensa de las Democracias Mark Dubowitz, analizó que los últimos acuerdos de normalización de relaciones con Israel son parte de una continua tendencia.

“Existe una ola de normalización de relaciones que recorre el Medio Oriente mientras israelíes y árabes se unen en contra de la amenaza propuesta por el régimen iraní, anticipándose a los temores de una retirada estadounidense de la región y en favor de una mayor prosperidad y estabilidad”, dijo Dubowitz.

“Los grandes perdedores son el Ayatolá de Irán Jamenei, el islamista Presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan, la Hermandad Musulmana y los grupos terroristas tales como Hezbollah, Hamas y el grupo Yihad Islámico Palestino”, continuó comentando Dubowitz.

Will Todman, miembro asociado al programa del Medio Oriente en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington DC, le dijo a JNS que si bien los acuerdos entre los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin son “un avance histórico sumamente importante para Israel y un logro diplomático para la administración Trump”, estos afectan negativamente el conflicto palestino-israelí, al que la administración Trump “le ha dedicado energías considerables”.

Todman dijo que “estos representan un evento histórico clave en la transformación de décadas a la manera en que los estados árabes ven a Israel, mientras señalan también la finalización total de la iniciativa de paz árabe. Sin embargo, los acuerdos de normalización de relaciones no acercan en lo absoluto al Medio Oriente hacia la paz, ya que los signatarios no se encontraban involucrados en ningún conflicto y los temas fundamentales del conflicto palestino-israelí siguen aun sin resolverse”.

Dubowitz no estuvo de acuerdo con Todman y dijo que los líderes palestinos están “perdiendo apoyo del mundo árabe mientras estos ya están cansados de sus rechazos e intransigencias y se niegan a ser rehenes de una causa que ha pasado a un segundo plano en sus prioridades estratégicas más importantes”.

Al igual que Dubowitz, algunos expertos en el tema del Medio Oriente señalaron que los acuerdos de normalización de relaciones crean una oportunidad que algunos países pueden aprovechar y otros no.

“El muro rechacista árabe anti-Israel se ha ido derrumbando durante años. En la década de los años 1970, el presidente egipcio Anwar Sadat estaba solo entre sus vecinos y pagó muy caro por concretar una paz fría con Israel”, dijo la directora sénior del Centro de Política Judía Shoshana Bryen. (Este fue asesinado en El Cairo el 6 de octubre, 1981 dos años después del tratado de paz logrado entre Egipto e Israel en el año 1979). “Ahora, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin reconocen a Israel como parte legítima y permanente de la región y se encuentran a sí mismos en medio de un amplio consenso árabe/musulmán”.

“Todos se preguntan, ‘¿Quién será el próximo en hacer las paces?”, continuó ella. “Y todos saben que existen otros países en proceso, dejando a la Autoridad Palestina, Irán y Turquía fuera de los cambios económicos, sociales y políticos que beneficiarán a la población de la región”.

Michael Makovsky, presidente y director ejecutivo del Instituto Judío para la Seguridad Nacional de Estados Unidos (JINSA – siglas en inglés), dijo que aunque “existen muchos problemas inmediatos en juego ante la importante firma histórica de acuerdos de paz entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos, e Israel y Bahréin, incluyendo la obtención de los aviones de combate F-35 para los Emiratos Árabes Unidos”, el asegurar que Israel no extienda su soberanía en Cisjordania durante unos cuantos años, etc., quizás entre los no tan importantes se encuentra el papel ejercido por la administración Trump en la creación de un entorno propicio para estos”.

“Al estar más de cerca a Israel, la administración comunicó que los estados árabes que adopten lazos más estrechos con Israel también lograrán relaciones más estrechas con los Estados Unidos”, afirmó Makovsky. “La administración también le dio prioridad a los lazos más cercanos entre Israel y los países árabes y dejó en claro que no necesita esperar por un acuerdo entre palestinos e israelíes”.

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