La Línea Roja Palestina – Por Prof. Efraim Inbar

El líder de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas considera que el reconocimiento de Israel como estado judío es una línea roja. Es hora de que los palestinos reconozcan el derecho del pueblo judío a su antigua patria, al igual que Israel ya reconoció los derechos palestinos en la tierra hace 35 años.

Los medios de comunicación informaron que Mahmoud Abbas, encabezado de la Autoridad Palestina (AP), rechazó las propuestas de paz presentadas por el Secretario de Estado estadounidense John Kerry. Los palestinos filtraron que Abbas le envió una carta a Kerry reiterando su total oposición a la demanda de reconocer a Israel como un estado judío. Esto fue declarado una “línea roja” que los palestinos no cruzarán.

Esta “línea roja” no es sólo sobre semánticas, sino más bien sobre la esencia del conflicto. La postura palestina equivale a negarles a los judíos el derecho a establecer su estado en su patria. También indica sin lugar a dudas que los palestinos, a pesar de la sabiduría convencional, no están dispuestos a llegar a un compromiso histórico con el sionismo, el movimiento de renacimiento nacional judío. Por lo tanto, una paz estable basada en el reconocimiento mutuo y el poner fin a todas las demandas no está en las cartas. La débil AP parece aceptar la partición del Mandato de Palestina en dos estados – tal vez de acuerdo al enfoque de etapas de la OLP – pero todavía se abstiene de aceptar la legitimidad de la empresa sionista.

Esto en un marcado contraste con Israel, que reconoció los “derechos legítimos de los palestinos” en los Acuerdos de Camp David en septiembre, 1978 y está listo para hacer concesiones territoriales generosas con el fin de implementar una partición de la tierra de Israel/Palestina. La amarga verdad es que la asimetría en el conflicto palestino-israelí no ha cambiado desde hace más de un siglo. En esencia, este conflicto étnico-religioso no es sobre territorio – a pesar de que, obviamente, tiene una dimensión territorial – sino asegurar el reconocimiento del otro lado a los derechos nacionales en un determinado territorio.

A pesar de la imagen de falta de credibilidad en mantener los acuerdos escritos, los palestinos realmente le dan gran importancia al idioma utilizado en los documentos a los que se les pide firmar. Yasser Arafat, generalmente visto por la mayoría de los israelíes como un mentiroso consumado, se negó en el 2000 a firmar un acuerdo que incluía una cláusula que ponía fin a todas las demandas. Para él, el conflicto podría terminar sólo con la eventual desaparición de Israel. Similarmente, Abbas no se atreve a poner su firma en un documento que dice que los judíos han regresado a su patria. Sabemos que la percepción de los judíos en ser invasores extranjeros de Palestina es una actitud generalizada fundamental palestina, que es inculcada a las generaciones más jóvenes en las escuelas dirigidas por la AP.

El afianzamiento de estas actitudes es evidente también por la falta de un debate entre los palestinos de si reconocer a Israel como un estado judío. Discutir los derechos judíos a la Tierra de Israel no es concebible en las actuales deliberaciones entre las facciones palestinas. Ni siquiera los así llamados moderados palestinos piden un debate entre los palestinos sobre la posibilidad de reconocer el derecho de autodeterminación de los judíos en su patria histórica. Las encuestas palestinas no preguntan si Israel debe ser reconocido como un estado judío. Los derechos del lenguaje normativo y las normas internacionales en el discurso palestino están reservados solamente a las demandas palestinas, y nunca se aplican para entender lo que desean los israelíes.

Los esfuerzos de los medios de comunicación palestinos para negar el pasado judío y los vínculos históricos con el Monte del Templo, e incluso con el Muro de los Lamentos occidental, indican un compromiso ideológico con el reescribir la historia. La arqueología palestina se utiliza de manera similar para borrar todo rastro de la presencia judía en la tierra. Incluso las fuentes del Corán que mencionan los vínculos de los judíos a la Tierra de Israel son ignoradas. Tal comportamiento palestino sólo sirve para prolongar el conflicto ya que no les enseña a los palestinos que los judíos son parte de la historia de esta tierra. Todos estos actos son intolerables y deben detenerse antes de que Israel considere firmar un acuerdo comprensivo de paz.

Fue un error no insistir en el reconocimiento de Israel como estado judío en las negociaciones con los palestinos en la década de 1990. El Primer Ministro Binyamin Netanyahu entiende muy bien la necesidad de tal reconocimiento por los palestinos para asegurar un acuerdo de paz histórico, y su insistencia en colocarlo dentro del marco de un acuerdo global es justamente dar en lo correcto.

Por otra parte, los palestinos son diferentes a los egipcios o los jordanos, que no tenían la obligación de aceptar a Israel como un estado judío. Estos no tienen reclamos a Palestina, mientras que son los palestinos y los israelíes que luchan por el mismo pedazo de tierra.

Los israelíes reconocieron los derechos legítimos palestinos hace 35 años. Es hora de que los palestinos aprendan sobre quién es el “otro” con el que tenemos un conflicto, y recíprocamente si son serios en hacer la paz.

 

 

 

El Prof. Efraim Inbar es director del Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat, es profesor de estudios políticos de la Universidad Bar-Ilan y compañero en el Foro del Medio Oriente.

 

 

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