El cambio del comité de selección de jueces, de acuerdo con el esquema presentado por los ministros Levin y Sa’ar, que es uno de los pilares de la revolución judicial, llega hoy a su recta final en la Knéset, donde los diputados celebrarán un debate prolongado que podría durar hasta 20 horas.
Hasta 20 horas de debate y votaciones sobre 220 objeciones: la ley para cambiar la composición del comité de selección de jueces llega a su aprobación final, y en el sistema judicial hay una gran preocupación de que sea aprobada hoy (miércoles) en segunda y tercera lectura en la Knéset. Sin embargo, la ley entrará en vigor solo con la formación de la próxima Knéset.
La propuesta de ley, que es uno de los pilares de la revolución judicial, transfiere el foco en la selección de jueces de un comité que otorgaba el poder principal a los jueces hacia una composición más política. La legislación implementa el esquema de los ministros Yariv Levin y Gideon Sa’ar, según el cual el comité de selección de jueces estará compuesto por 9 miembros: el presidente del Tribunal Supremo y dos jueces del mismo tribunal (uno elegido por sus colegas), el ministro de Justicia (quien presidirá el comité) y otro ministro designado por el gobierno, dos diputados elegidos por la coalición y la oposición respectivamente, y dos representantes del público, abogados con calificación equivalente a juez supremo (mínimo 10 años de experiencia como abogados), también elegidos por la coalición y la oposición.
Gabriel Ben-Tasgal agrega: El cambio es que los abogados reemplazarán a dos miembros del Colegio de Abogados de Israel, que siempre votaban en concordancia con los jueces del supremo.
Además, para elegir jueces de todas las instancias se requerirá una mayoría simple de 5 de los 9 miembros del comité. Para los tribunales inferiores se necesitará una mayoría que incluya al menos un miembro designado por la coalición, uno por la oposición y un juez. Para elegir un juez supremo, se requerirá una mayoría que incluya a un miembro elegido por la coalición y uno por la oposición.
También se propone un mecanismo de desempate, según el cual si faltan dos jueces supremos – y uno de ellos está a menos de un año de finalizar su mandato o desde el comienzo de la nueva Knéset (lo que sea posterior) – la coalición y la oposición podrán proponer tres candidatos cada una y el otro lado elegirá de entre ellos.
Asimismo, se propone que solo se pueda nombrar como juez supremo a quien tenga al menos 55 años, salvo decisión unánime del comité. También se plantea que al menos dos tercios de los jueces del Supremo hayan sido previamente jueces de distrito promovidos.
Se sugiere una disposición especial para una coalición amplia (más de 80 diputados), en cuyo caso sus representantes en el comité (dos ministros y un diputado) pertenecerán a tres partidos distintos; los dos representantes del público serán elegidos por toda la Knésset y uno de ellos será una mujer. Además, el diputado de la oposición en el comité no tendrá poder de veto.
También se propone que desde el inicio del periodo electoral o desde la renuncia del gobierno, los nuevos representantes designados en el comité por la nueva Knésset o gobierno no podrán elegir jueces de ninguna instancia, y cualquier otra decisión del comité deberá ser unánime.
Si se forma un nuevo gobierno durante el mandato de la Knésset o si una coalición amplia pasa a ser estrecha (o viceversa), se reelegirán los representantes parlamentarios y del público. También si un diputado cambia de coalición a oposición (o viceversa), se elegirá otro en su lugar.
Si una facción pasa de la coalición a la oposición o viceversa, o si un diputado del comité es declarado desertor, dos tercios de los diputados de la coalición o la oposición podrán reemplazarlo.
Mientras tanto, el comité de la Knésset ha establecido reglas especiales de debate para las propuestas de Ley Básica del Poder Judicial (evitar que el Supremo anule leyes básicas) y la Ley de Tribunales (prohibir a un juez participar en un caso con conflicto de intereses), que se debatirán hoy por la tarde en el pleno. La coalición activó el artículo 98 del reglamento de la Knésset debido al alto número de objeciones de la oposición (71.367), limitando el debate de la ley de cambio del comité de jueces a un máximo de 20 horas y votaciones sobre no más de 220 objeciones a ambas leyes. Solo se permitirán cinco votaciones nominales por parte.
La asesora legal del gobierno se opone a la ley y no la defenderá ante la Corte Suprema
La asesora legal del gobierno, Gali Baharav-Miara, se opone firmemente a la legislación y no la defenderá si es aprobada y llevada ante el Supremo por inconstitucionalidad. En su dictamen escribió que un poder judicial independiente es la principal garantía del sistema para evitar el abuso de poder. Según ella, el esquema de los ministros altera el sistema: la selección de jueces se basará en consideraciones políticas y no profesionales – especialmente en el Supremo.
Teme que la propuesta politice el proceso y dañe la independencia del poder judicial, además de reducir el valor de la profesionalidad. Esta politización cambiará la naturaleza del comité y del sistema judicial, lanzando una sombra política sobre el proceso de selección de jueces y socavando la imparcialidad necesaria en un estado democrático.



