La iniciativa de paz árabe – modificando su dirección – Por Koby Mijael (INSS)

La esencia de la iniciativa árabe, tal como está redactada actualmente, le brinda legitimidad a la existencia de Israel en la región y el establecimiento de relaciones entre los países árabes después de la creación de un estado palestino (de acuerdo a las condiciones definidas en la iniciativa). Sería bueno sopesar modificar la dirección de la iniciativa árabe – el establecimiento de una coalición regional que incluiría a Israel, con el fin de mejorar las posibilidades de un proceso político eficaz entre Israel y los palestinos y, también, para mejorar la probabilidad de una reconstrucción a fondo de Gaza. Una coalición regional de este tipo, basada en intereses estratégicos comunes, también es necesaria para continuar debilitando al Hamás militarmente y para neutralizar el campamento de la Hermandad Musulmana.

La operación “Margen Protector” y el proceso de consolidación de ISIS después del anuncio del “estado islámico” en la zona bajo su control, ha modificado el mapa de los intereses y las alianzas concretas en el Oriente Medio. Hamás representa, ante los ojos de los actores regionales, a excepción de Turquía y de Qatar, una amenaza política y una amenaza para la seguridad que se plantea desde los Hermanos Musulmanes. ISIS, a su vez, estableció el “estado islámico” en la zona bajo su control en el noroeste de Irak y el noreste de Siria, eliminando la frontera entre los dos países, y amenazando con continuar con el proceso de expansión derrocando regímenes y estados en la zona, por medios asesinos y sofisticadas estrategias de comunicación e intimidación, que sirven como mecanismos de reclutamiento de muchos voluntarios de la región y desde el más allá.

La realidad en el Medio Oriente se ha formado a la sombra de estos dos acontecimientos, y ha ampliado una base de intereses estratégicos compartidos en el campo de los “paises pragmáticos” en el Medio Oriente, liderados por Egipto y Arabia Saudita. Estos intereses son compartidos con Israel. Hamás, apoyada por Turquía y Qatar (el apoyo de Doha probablemente será menos expuesto a la luz de las amenazas de los Estados Unidos para actuar en su contra alrededor de la organización de la Copa Mundial en Qatar y frente a las amenazas más clara de Arabia Saudita contra Qatar), se ha convertido en una molestia y una amenaza para Egipto, Arabia Saudita, Jordania y la Autoridad Palestina (AP). Parece que Israel también calcula sus pasos hacia el Hamás, al que había sido visto en el pasado como el gobierno preferido para Gaza – aunque ahora se trate de un grupo disuadido y debilitado militarmente – es quien se encargaba de la población civil y que servía de remitente para Israel.

Los resultados de la “Operación Margen Protector” han provocado que la reconstrucción de la Franja de Gaza por motivos humanitarios sea algo estratégico para Israel y la Autoridad Palestina, tanto como para Egipto, Arabia Saudita y Jordania. Está claro que la estabilidad deseada para Gaza no se logrará sin una reconstrucción completa de la Franja de Gaza y que, dicha rehabilitación, debería mejorar las posibilidades de reanudar el proceso de paz entre Israel y los palestinos. Una acción de reconstrucción balanceada y a gran escala para un estado es posible, pero si el Hamás no es un factor local que liderará el proyecto de restauración con los países de la región y la comunidad internacional, se convertirá en un problema real. Y eso, debido a que no tiene ninguna intención de renunciar a su control en la zona y a desarmarse, que es un componente importante de la base de su poder en la Franja y un activo estratégico en la lucha por el control de la arena palestina en general.

A ojos del Hamás, una operación para la reconstrucción de Gaza sin su cooperación e influencia, podría debilitar su posición y su base de poder. Ante tal realidad, la Autoridad Palestina se vería en dificultades para ser un eje central en una operación de reconstrucción tan compleja. También los representantes de la comunidad internacional tendrán dificultades para llevar a cabo una rehabilitación y ejercer la responsabilidad en ese marco, que se les impondrá en virtud de un mandato u otro tipo de certificación. El resultado de esto sería una acción de una ayuda humanitaria limitada para los habitantes de Gaza y no una restauración minuciosa, lo que podría desarrollar rapidamente las condiciones para futuros brotes violentos. Más alla de todo esto, y en el marco de esta realidad, se seguirá socavando el estatus de la Autoridad Palestina y su líder, Mahmud Abbas, y la base de su apoyo público disminuirá (cabe señalar que desde el inicio de la operación “Margen Protector”, las encuestas de opinión realizadas entre el público palestino mostraron un apoyo creciente para el Hamás y una disminución del apoyo al Fatah y Abbas). Además, la interrupción del proceso de rehabilitación de Gaza sera considerado como un logro para el eje Hamás, Qatar y Turquía. Por consiguiente, vemos la esencia de un interés común entre Egipto, Arabia Saudita, Israel, Jordania y la Autoridad Palestina… el debilitamiento del Hamás y la neutralización del impacto negativo en el proceso de reconstrucción de Gaza.

Al mismo tiempo, el campo pragmático en el Oriente Medio se enfrenta a una amenaza fundamentalista islámica radical en la persona de ISIS. Las características de las actividades de la organización, que declaró el establecimiento del estado y se establece en su existencia de facto, produce una amenaza real para la estabilidad de los regímenes árabes junto a la presencia de una amenaza terrorista asesina en los países de occidente. La probada capacidad de la organización para reclutar voluntarios e incorporarlos en sus países de origen después de una formación militar y terrorista, requiere una mejor respuesta en el área de la inteligencia y operacional. Los múltiples escenarios de acción de la organización, y las acciones en el terreno del “estado islámico”, con sus características de proximidad a las tácticas de guerrilla, requieren una cooperación en inteligencia y operacional para frustrar tales amenazas.

La Iniciativa árabe puede llegar a ser una base conceptual y operativa para concretar dos intereses estratégicos compartidos: el debilitamiento del Hamás y para frustrar el desafío planteado por ISIS. Para que eso ocurra, tienen que ponerse de acuerdo en considerar a la iniciativa como la base para las negociaciones entre Israel y los estados árabes pragmáticos, sin considerarla un dictámen cerrado no negociable. Si, hay que pensar en la posibilidad de invertir el sentido de la iniciativa.

La esencia de la iniciativa, tal como está formulada actualmente, legitma la existencia de Israel en la región y el establecimiento de relaciones entre los países árabes después de la creación de un estado palestino (la Iniciativa define las condiciones). Sin embargo, debido a que el establecimiento del Estado palestino se alcanzará como resultado de negociaciones entre Israel y los palestinos, y teniendo en cuenta que Mahmud Abbas lidera la creación de un Gobierno de Reconciliación y Unidad también en la Franja de Gaza, el establecimiento del Estado palestino debe estar condicionado también al control efectivo de un gobierno en la Franja de Gaza… que será posible sólo en el marco de la reconstrucción exhaustiva e integral de la Franja de Gaza, mientras se continúa debilitando la infraestructura y capacidad militar del Hamás, neutralizando su capacidad para desafiar a la Autoridad Palestina. Para mejorar la probabilidad de una reconstrucción a fondo de Gaza y continuar debilitándo al Hamas militarmente (y para neutralizar al campamento de la Hermandad Musulmana, que es apoyado por Qatar y Turquía), es necesaria una coalición regional, basada en intereses estratégicos comunes.

Una coalición de este tipo podría organizarse sobre la base de la idea de la iniciativa árabe. Su organización alrededor de esta puede permitir la colocación de una infraestructura para un régimen de seguridad regional, basado en la cooperación y la inteligencia militar. El establecimiento y las operaciones a lo largo del tiempo, en una forma que garantice el éxito de la reconstrucción de la Franja de Gaza y mejore la capacidad para hacer frente a las organizaciones yihadistas regionales, fortalecerá la confianza de Israel en las medidas securitarias perimetrales del futuro Estado palestino, y probablemente permitirá espacios más flexibles en relación a los requisitos de seguridad de Israel, algunos de los cuales son vistos por los palestinos como un obstáculo para un avance hacia un acuerdo. Esta coalición regional puede ser relevante para el día después de la creación de un Estado palestino y puede seguir siendo una base para un enfrentamiento concertado hacia otros desafíos comunes.

Sería bueno considerar invertir la dirección de la Iniciativa árabe – el establecimiento de una coalición regional que incluiría a Israel, con el fin de mejorar las posibilidades de un proceso político eficaz entre Israel y los palestinos. Pero esto no significa el abandono del proceso político con los palestinos mientras se forma esta coalición. Hay que intentar dirigirnos hacia un progreso gradual, cuidadosa y responsable para la construcción de un Estado palestino que funcione y que sea responsable, que se integre a la zona emergente y que se convierta en otro pilar del régimen de seguridad regional. El régimen de seguridad regional, que se basaría en la cooperación entre Israel y el campo moderado – incluso sin una relación diplomática plena en las primeras etapas, pero con el reconocimiento de la importancia regional de Israel, su contribución al desarrollo y, especialmente, su derecho a formar parte de un espacio legítimo – podría ser un movimiento diseñador de la realidad, que podría llevar a una zona más segura, que represente una alternativa próspera, sana y adecuada frente al caos regional que se va expandiendo actualmente.

 

 

Kobi Michael es un investigador senior en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), es profesor titular en el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Ariel. Entre los intereses y las investigación se encuentran temas de paz y guerra, estrategia y seguridad nacional. El Dr. Michael se desempeñó como Director General Adjunto Jefe del Ministerio de Asuntos Estratégicos de Israel. Michael ha publicado numerosos artículos y ganó varios premios académicos – http://heb.inss.org.il/index.aspx?id=4354&articleid=7851

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