La hora de la verdad de Mahmud Abbas – Por Eyal Zisser

Como en una película, Donald Trump le regaló con un apretón de manos (aunque no con un beso) una nueva vida a Abbas y a la Autoridad Palestina. Hace sólo unas semanas ambos, la Autoridad Palestina y Abbas, eran considerados como parte del pasado mientras se ocupaban vigorosamente alrededor de la pregunta quién reemplazará a Abbas si hay alguna expectativa futura para la Autoridad Palestina a la luz de su incapacidad para hacer frente a la creciente popularidad de Hamás, pero principalmente debido a su incapacidad para mantener un gobierno efectivo, eficiente y no corrupto bajo su control.

Pero entonces llegó Trump con un mensaje de paz israelo-palestino, el mismo acuerdo soñado que está decidido a lograr y gracias al cual le entregó a Abbas una nueva vida… y sobre todo le regaló una relevancia renovada que tanto necesita.

Sin embargo, no es seguro que Abu Mazen (Abbas) está muy entusiasmado en ocupar el papel de socio que le asigna Trump por lo que es comprensible entender las causas por la que la Autoridad Palestina no demuestra mucha euforia hacia el honorable huésped, como la que recibió Trump cuando visitó el reino saudita.

A diferencia de su predecesor, Barack Obama, Trump y sus allegados no han caído en la magia de los palestinos, y ellos no demuestran la misma calidez y simpatía por la causa palestina que había caracterizado a la administración anterior. Para Trump las cosas son mucho más sencillas – el terrorismo es terrorismo, la incitación es la incitación, y Hamás pertenece a los malos contra los que se tiene que luchar. De todos modos no existe actualmente un bazar en el medio oriente en donde los palestinos establecen sus condiciones previas para llevar a cabo conversaciones de paz – que de hecho impiden el inicio de dichas conversaciones.

Sin embargo… a pesar de la determinación mostrada por Trump, él no es omnipotente. En su agenda, incluyendo el contexto del Oriente Medio, existen problemas más urgentes y no menos importantes. Él ve a ISIS y al Islam radical como los enemigos contra los que hay que combatir, Irán es agregado también como un tributo entregado a los líderes árabes con quienes se reunió a principios de esta semana.

Por lo tanto, Abbas debe decidir si sigue soñando con la esperanza, que no se concretará nunca, que un día la comunidad internacional, y Washington a su cabeza, obligarán a Israel a aceptar un acuerdo a medida para los palestinos. O, contrariamente a las expectativas y las suposiciones, prefiere asociarse a Trump. Mucho depende, por lo tanto, de Mahmoud Abbas, pero también en un Trump que debe colocar sus cartas sobre la mesa – una asociación real y un compromiso por parte de Abbas o simplemente centrarse en otras cuestiones… mientras que Mahmud Abbas queda librado a su suerte.

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