El Estado Mayor Nacional para la Lucha Económica contra el Terrorismo y las FDI presentaron al ministro de Defensa un informe según el cual la Autoridad Palestina transfirió a presos de seguridad y a sus familias pagos salariales por un monto total de 488 millones de dólares.
Datos dramáticos presentados esta semana al ministro de Defensa, Israel Katz, revelan que en el año 2025 la Autoridad Palestina transfirió a terroristas y a sus familiares pagos salariales por un monto total de 488 millones de dólares. Según los datos, preparados por las FDI y el Estado Mayor Nacional para la Lucha Económica contra el Terrorismo, 395 millones de dólares fueron pagados a presos de seguridad y a activistas involucrados en terrorismo, y 92 millones de dólares fueron transferidos a las familias de terroristas muertos o heridos durante atentados.
Los datos serán presentados en los próximos días ante los ministros del gabinete político-de seguridad, y en el nivel político los definen como “especialmente graves”, no solo por su magnitud, sino principalmente por el momento en que se dan a conocer.
Una fuente política dijo a Maariv que: “Los datos revelados quitan toda máscara: la Autoridad Palestina continúa financiando el terrorismo de manera sistemática y deliberada. Casi medio billón de dólares fueron transferidos a terroristas, presos de seguridad y a las familias de terroristas — dinero que incentiva el asesinato de judíos y perpetúa el ciclo del terrorismo. Mientras la Autoridad recompense a terroristas en lugar de combatirlos, es un socio pleno del terrorismo y no puede ser considerada un actor moderado o responsable”.
La revelación llega en un momento político extremadamente sensible. En las últimas semanas se ejerce una fuerte presión sobre Israel por parte de Estados Unidos y de actores regionales para que acepte avanzar hacia la fase B del plan estadounidense para Gaza — una etapa que incluye el paso de arreglos temporales de combate y administración a un mecanismo de reconstrucción, estabilización y gestión civil.
En ese marco, surge reiteradamente la exigencia de integrar a un actor palestino “responsable” en la administración de la Franja en el “día después”, con la Autoridad Palestina a la cabeza.
En el sistema de defensa y en el liderazgo político israelí ven en estos nuevos datos un golpe directo a esa afirmación. Según fuentes políticas, la continuidad de los pagos salariales a terroristas, en volúmenes tan elevados y de manera institucionalizada, contradice cualquier intento de presentar a la AP como un organismo reformado o como alguien que combate el terrorismo.
“No se trata de una falla puntual ni de un error burocrático”, afirma una fuente política. Es un mecanismo continuo, presupuestado y aprobado, que transmite un mensaje claro: quien daña a Israel — es recompensado”.
En el trasfondo también se encuentra la declaración del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, sobre su intención de introducir cambios en el mecanismo de pagos, una declaración destinada a aliviar la crítica internacional. Sin embargo, según los datos presentados a Israel, el dinero no dejó de fluir — aun cuando parte de los pagos pasó por canales alternativos o bajo títulos diferentes.
En el sistema de defensa concluyen que se trata de un cambio meramente cosmético, no de una reforma sustancial. La implicancia política es clara: cuanto más avanza el debate sobre “el día después en Gaza”, mayor es la brecha entre las exigencias estadounidenses y regionales y la realidad sobre el terreno.
Se espera que Israel argumente que no es posible confiar la administración de la Franja a un organismo que, según los hallazgos, continúa recompensando terroristas y fortaleciendo la motivación para atentados.
Fuentes en Jerusalén advierten que estos datos podrían convertirse en un obstáculo central en las conversaciones sobre la fase B del plan estadounidense. “No se puede construir un mecanismo de reconstrucción, estabilidad y seguridad en Gaza y, al mismo tiempo, ignorar un sistema económico que recompensa el asesinato”, afirma una fuente política. “Quien financia el terrorismo — no puede ser parte de la solución”.



