La Guerra de los Seis Días fue un evento único – Por Mayor General (Retirado) Gershon Hacohen

RESUMEN: La abrumadora victoria en la Guerra de los Seis Días de 1967 es utilizada, a veces, por los defensores de una retirada israelí de Cisjordania como prueba que Israel puede defenderse desde detrás de la así llamada “línea verde”. Ellos argumentan que Israel obtuvo la victoria del conflicto de 1967 desde detrás de las líneas fronterizas pre-1967 y, por lo tanto, tiene la capacidad de hacerlo de nuevo y desde las mismas líneas, si fuese necesario. Esto, afirman, despeja el camino hacia una retirada. Sin embargo, este argumento ignora todos los cambios estratégicos y militares que han azotado la región en los 50 años transcurridos desde ese conflicto. Estos no toman en cuenta que la Guerra de los Seis Días fue un acontecimiento único, con circunstancias únicas que no volverán a observarse de nuevo.

De muchas maneras, la guerra de 1967 fue como un “temblor secundario” del terremoto tectónico de la Segunda Guerra Mundial. Este utilizó muchas de las mismas tácticas y doctrinas y las mismas o similares plataformas militares (siendo la mayor excepción los aviones de combate que reemplazaron a los aviones hélice de la fuerza aérea).

Muchas de las plataformas terrestres fueron iguales en ambas guerras, incluyendo tanques Sherman manufacturados en los Estados Unidos utilizados por Israel y los tanques soviéticos T-34 utilizados por Siria y Egipto. Las armas de artillería fueron también bastante similares en ambas guerras, al igual que lo fueron las técnicas de combate.

En 1964, tres años antes del estallido de las hostilidades, los sistemas de armas militares junto a las doctrinas soviéticas estaban siendo importados hacia Egipto y Siria en grandes cantidades.

Los principales generales israelíes como el jefe del Departamento Doctrinal de la FDI, General de División Zvi Zamir (quien se convertiría en el próximo jefe del Mossad) y el Mayor General Yisrael Tal, comandante del Cuerpo Armado del ejército, volaron a Alemania con el propósito de aprender acerca de las doctrinas de la Segunda Guerra Mundial. También hablaron con comandantes alemanes para aprender cómo atacar las líneas defensivas soviéticas.

Estos reciclaron las doctrinas, tal como la doctrina Blitzkrieg de la Segunda Guerra Mundial en Alemania y las adoptaron a las necesidades de la Fuerza de Defensa de Israel (FDI) de la mejor manera posible.

En la década de los 60, las guerras en el Medio Oriente ocurrieron principalmente en lugares abiertos, con máquinas militares que se movían a través de tales zonas de batalla. Las FDI utilizaron la dinámica del ataque sorpresa y las tácticas de moverse y disparar al mismo tiempo, adoptando la doctrina Blitzkrieg.

Los ataques sorpresa de la Fuerza Aérea de Israel (FAI) contra las fuerzas aéreas de Egipto, Jordania, Siria y, luego Irak, fueron el resultado de una planificación profunda y exhaustiva que comenzó poco después del final de la Campaña de Suez de 1956. De alguna manera, esta se inspiró en las ideas del Luftwaffe. Las FAI utilizaron esta doctrina de una manera óptima en la Guerra de los Seis Días.

Esta hazaña no fue repetida nunca porque en los años subsecuentes, los estados circundantes ocultaron sus bien protegidos aviones de combate y hangares subterráneos. Aquellos hangares, que crearon una defensa pasiva fueron reforzados por sistemas activos de misiles tierra-aire y armas antiaéreas.

Del lado árabe durante la Guerra de los Seis Días, los sirios y egipcios modelaron sus fuerzas sobre los frentes de las doctrinas defensivas soviéticas, siguiéndolas muy de cerca, mientras que los jordanos las operaron de acuerdo a la doctrina británica.

La exitosa campaña aérea israelí preparó el escenario para los eventos que ocurrirían en tierra. En el frente sur con Egipto, las FDI entraron en el Sinaí en la mañana del 5 de junio, primer día de la guerra. Egipto rápidamente comenzó a retirarse en la mañana del 6 de junio, ya que carecía de cobertura aérea, siendo esta su principal defensa a las fuerzas terrestres. La orden del Cairo era retirarse lo más rápidamente posible. A partir del segundo día, la FDI pasaron del modo de ataque a operaciones de avance y persecución.

En el frente norte, Siria también carecía de poderío aéreo luego que la campaña aérea israelí pusiese fuera de combate a su fuerza aérea. Siria se dio cuenta, luego de cuatro días, que estaba sola, mientras Egipto y Jordania perdían sus capacidades de combate. Siria colocó sus posiciones defensivas demasiado lejos y no colocó suficientes unidades blindadas de respaldo para llevar a cabo la doctrina de contraataque soviética.

Si Siria hubiese colocado más unidades blindadas en la segunda línea del escalafón, como una fuerza preparada para ser utilizada en el momento adecuado al servicio de los contraataques, las FDI no hubiesen podido sostener la zona de las Alturas del Golán.

El colapso de las líneas defensivas sirias en el Golán norte obligó a los sirios en el Golán del sur a retirarse. Este éxito fue inmediatamente aprovechado por las tropas transportadas por aire de las FDI, que capturaron la parte sur del Golán.

Sobre el frente oriental, la batalla por Jerusalén tuvo una duración de 27 horas. Cuando finalizó, los paracaidistas de la FDI y las unidades blindadas se hallaban en total control de la ciudad.

El sistema defensivo jordano fue creado precipitadamente, apoyándose sobre la Brigada de Infantería 3, la cual defendía Jerusalén. Esa brigada fue derrotada en tierra por la Brigada de Paracaidistas de las FDI y un asalto de la Brigada Blindada 10. La Brigada 2 de Jordania, que defendía el norte de Jerusalén, también fue derrotada por el avance de las fuerzas de asalto de las FDI.

La Brigada blindada 60 de Jordania salió de Jericó hacia Jerusalén, pero fue atacada desde el aire por Israel sobre el camino entre el Mar Muerto y Jerusalén.

Al norte de Cisjordania, el Rey Hussein de Jordania, cuando se dio cuenta de la situación, ordenó a su unidad Brigada 40 “joyas de la corona”, su retirada, con el fin de permanecer con una fuerza militar para defender Jordania.

Ninguno de estos eventos puede ser repetido. La guerra se ha desplazado de las áreas abiertas a las áreas urbanas. Incluso en Jerusalén, en 1967, las posiciones militares jordanas se situaban principalmente en campo abierto como por ejemplo, la compañía jordana estacionada en la zona de la Colina Munición (Guivat Ha-Tajmoshet), separada de las zonas civiles.

En la guerra post-moderna, las unidades militares deben llevar a cabo la lucha calle a calle, a menudo sin saber dónde se encuentra el enemigo. Esto se refiere a la idea de rodear una zona y sitiarla mientras se atacan los centros gravitacionales del enemigo, tácticas que tuvieron tanto éxito en 1967, ya no son relevantes en la actualidad.

En el 2017, los sistemas del enemigo están descentralizados. Uno no necesita mirar más allá de Hezbollah en el Líbano para ver esto. Hezbollah posee una profunda comprensión de las ventajas que presentan las FDI y busca anularlas. Este carece de aviones F-35, submarinos y tanques, pero busca igualar el campo de acción con Israel con sus propios y singulares conceptos.

Hezbollah hace esto acumulando cohetes con una variedad de rangos. La cantidad es lo que cuenta en este tipo de enfoque. Hezbollah posee más de 100.000 proyectiles. Incluso si el 80% no da en el blanco o son destruidos, 20.000 ataques de cohetes enemigos siguen siendo una amenaza sustancial.

Hezbollah ha establecido también bases de operaciones en áreas montañosas libanesas, denominadas “reservas naturales”. Estas tácticas anulan la capacidad de Israel para realizar un asalto rápido fugaz. En la guerra bajo estas circunstancias, una nueva batalla se desarrolla a cada momento. Todo pueblo bajo control enemigo representa un nuevo campo de batalla.

La última táctica utilizada por Hezbollah y Hamás es establecer fuerzas de élite diseñadas para llevar la lucha hacia el territorio israelí. Hamás posee las fuerzas Nuhba para este fin y la unidad Redwan de Hezbollah fue establecida para cumplir con este objetivo.

Este tipo de amenazas significa que Israel tiene que asignarle muchos más recursos a la defensa. La supremacía aérea de Israel sigue siendo altamente exitosa, pero no puede describirse como decisiva en estas guerras modernas.

Los enemigos del siglo XXI operan bajo tierra, en túneles y bunkers. Sus zonas están interrelacionadas con la de los civiles, queriendo significar que incluso si Israel realiza un excelente servicio de inteligencia, no siempre puede actuar sobre estas, por temor a crear enormes daños colaterales. Asesinar a miles de civiles en unos cuantos ataques conducirá inmediatamente a la deslegitimación de Israel.

En 1967, los enemigos de Israel cometieron todos los errores posibles. Los enemigos modernos de Israel no lo harán de nuevo.

La guerra contemporánea tiene como base a los combatientes locales. Algunos de ellos son civiles, tal como se les ve en los campos de batalla sirios y ucranianos.

Hamás ha edificado divisiones y brigadas restringidas cuyos comandantes viven en las áreas en que operan.

En la Guerra de los Seis Días, los soldados egipcios movilizados hacia Gaza y el Sinaí fueron fuerzas expedicionarias. Cuando finalizaron las batallas, se fueron a casa a las ciudades egipcias lejos de las zonas de conflicto. En Gaza, cuando las batallas finalizan, los comandantes ocultan sus armas en casa y actúan como residentes civiles locales. Estos viven entre el pueblo.

Cuando uno combate contra los residentes, la dinámica de las situaciones post-conflicto cambia. El ocupar territorio y el izar una bandera significan cosas muy diferentes en 1967 y en el 2017.

En la Guerra de los Seis Días, Israel tuvo la capacidad de llegar a Nablus (Shjem) y permanecer allí. Hoy día, si Israel abandona las regiones centrales del Área C de Cisjordania y los terroristas palestinos comienzan a disparar cohetes contra Israel desde esas áreas, las FDI regresarán, pero tardaran años en restablecer el acceso efectivo a los centros urbanos palestinos, no lo harán en seis días. Este acceso es lo que le permite a Israel hoy mantener un control sobre el terrorismo.

A partir de ahora, cuando las FDI desean apuntar a un laboratorio de fabricación de bombas en Nablus, estas pueden lanzar una incursión desde una ubicación cercana sin necesidad de recibir apoyo aéreo o unidades blindadas. Esto puede lograrse con fuerzas ligeras que viajan en unos cuantos jeeps blindados. En el caso de una retirada israelí del Área C, se necesitaría una operación mucho más amplia de toda la división para lograr el mismo objetivo.

Uno no necesita ver más allá de Gaza, del cual Israel se marchó en el 2005, para ver que hoy, sólo el gran poderío de fuego y toda una operación le permiten a las FDI volver a entrar en el territorio del cual se ha retirado.

Si Israel se marcha de Cisjordania, esta se convertirá en Gaza. Las posibilidades de ataques nocturnos, esenciales para la defensa y seguridad de Israel, desaparecerán.

Estos cambios fundamentales significan que la defensa de Israel desde las fronteras anteriores a 1967 ya no es posible.

Además, el carácter del enemigo y su motivación han sido transformados. Israel ha depositado su fe en las nuevas tecnologías de avanzada. Sus enemigos se han vuelto religiosos.

Debido a estos cambios, las lecciones de la guerra de 1967 no son aplicables al 2017. No deberían ser vistas como tales.

 

 

El General (ret.) Gershon Hacohen es investigador principal en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat. Sirvió en las FDI durante cuarenta y dos años. Comandó tropas en batallas con Egipto y Siria. Anteriormente fue comandante de Subdivisión y comandante de las Escuelas Militares de las FDI.

 

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