La desintegración de Siria y su impacto sobre Israel – Por Brigadier General. (Res.) Yossi Kuperwasser

El régimen de Assad y Hezbollah, al igual que la oposición, han estado sufriendo grandes bajas. En un discurso poco común, el 26 de julio de 2015, el presidente Bashar Assad explicó que en vista de la escasez de mano de obra, el ejército del régimen se veía incapaz de reconquistar todos los territorios que la oposición había incautado.

El acuerdo nuclear entre Irán y las potencias mundiales ha mejorado la capacidad de Irán para apoyar al régimen de Assad. El levantamiento anticipado de las sanciones contra Irán ha preparado el terreno para que Irán pueda canalizar recursos adicionales para este fin, un tema en el que Irán demuestra una prioridad muy alta.

Irán y los intentos de Hezbollah de utilizar la dependencia de Assad hacia ellos para crear una base de actividades terroristas contra Israel desde el norte de los Altos del Golán, aparentemente continuará, basándose en personajes como el terrorista liberado Samir Kuntar y otros elementos drusos, así como en los grupos terroristas palestinos.

En el contexto del acuerdo nuclear, podríamos suponer un aumento de las posibilidades de cooperación entre los Estados Unidos, Irán, y Assad, y posiblemente también entre Turquía y Arabia Saudita, para una campaña en contra del Estado islámico.

La desintegración de Siria y su impacto sobre Israel

La compleja guerra civil en Siria se siguen desarrollando y reforzando las tendenciass que han sido evidentes desde hace algún tiempo. A pesar de los informes sobre una serie de propuestas para poner fin al conflicto, las posibilidades de fomentar un avance siguen sin estar claras. En el último periodo de tiempo hemos visto los siguientes desarrollos:

El régimen de Assad, con la ayuda de Hezbollah, sigue afianzando su control sobre las áreas que consideran vitales, a saber, el eje costero Damasco-Homs-Hama y la cercanía con la frontera libanesa. Para asegurar su control sobre estos territorios, Siria sigue empleando todas las herramientas a su disposición, incluyendo el uso de barriles de gas-cloro y el bombardeo de población civil como observamos en el caso reciente de Douma. Tras la toma de posesión de Qusayr y con la conclusión de las batallas en las montañas Qalamoun (con el tiunfo de Hezbollah aunque en una victoria no muy clara), comenzó la batalla por Zabadani. Aunque el régimen y las fuerzas de Hezbollah han logrado avances en este teatro de operaciones, donde disfrutan de una ventaja clara, aún no han sido capaces de derrotar a la oposición, que en esta zona comprende a fuerzas locales, relativamente menos extremizadas. En cualquier caso, el régimen y Hezbollah, como la oposición, han sufrido enormes bajas. En un discurso poco común el 26 de julio de 2015, el presidente Bashar Assad explicó que en vista de la escasez de mano de obra, el ejército del régimen se veía incapaz de reconquistar todos los territorios que la oposición ha aprovechado y, por lo tanto, se tenía que priorizar qué territorios disputar en base a la superioridad militar, demográfica, y la economía.

La participación de Turquía está creciendo. Tras el ataque terrorista del Estado Islámico en el barrio turco de Suruc, en la frontera siria, y tras la ola de ataques terroristas de los clandestinos kurdos dentro de Turquía, los turcos decidieron atacar objetivos del Estado islámico y de la clandestinidad kurda en Irak y le han permitido a los Estados Unidos que ataquen objetivos del Estado islámico en Siria e Irak desde la base aérea de Incirlik, en el sur de Turquía. Los Estados Unidos y Turquía también han acordado establecer una zona de seguridad a lo largo de 95 kilómetros de la frontera con Siria, lo que permite que los refugiados sirios en Turquía puedan regresar a Siria. Mientras tanto, Turquía se concentra en atacar objetivos kurdos, acciones que, algunos creen, fueron aprobadas por los estadounidenses. Frente a las críticas kurdas, la Administración de los Estados Unidos se vio obligada a negar que las acciones habían recibido la aprobación de Washington.

Turquía y los Kurdos

En este contexto, la tensión va en aumento en la parte kurda de Siria. La zona ha sido tomada por el PYD – el movimiento hermano sirio del PKK turco, que coopera con el régimen de Assad y que está luchando con éxito frente al Estado Islámico en las áreas de Kobani y Tall Abyad. Su fuerza militar, el PYG, está siendo ayudado por fuerzas Peshmerga enviadas desde el Kurdistán iraquí. A la luz de las acciones de Turquía contra el PKK, se ven signos de unidad más fuertes entre las diferentes facciones kurdas en Siria. Teniendo en cuenta, sin embargo, que todas estas facciones tienden a desconfiar unas de las otras, esto puede ser un fenómeno temporal.

El impacto del acuerdo nuclear iraní

El acuerdo nuclear entre Irán y las potencias mundiales ha ampliado la capacidad de Irán para apoyar al régimen de Assad. El levantamiento anticipado de las sanciones contra Irán ha configurado una realidad en donde Irán puede canalizar recursos adicionales para este fin, objetivo que Irán le asigna una prioridad muy alta. Además, algunos creen que los Estados Unidos ahora ven a Irán como un subcontratista que luchará contra el Estado islámico (el enemigo de Assad). No es de extrañar, entonces, que el régimen sirio se sienta fortalecido y expectante. Cabe destacar, en este contexto, los contactos cada vez mayores entre los partidarios del régimen de Assad, incluyendo la reciente visita a Teherán de el canciller sirio Walid Muallem y el vicecanciller ruso Mikhail Bogdanov, que ocupa la cartera de Siria, al parecer para discutir la influencia del acuerdo nuclear sobre Siria y las diversas propuestas para una salida exitosa de la guerra.

­¿La derrota de Assad es inevitable?

Mientras tanto, el régimen de Assad sigue perdiendo activos en áreas que no considera estratégicamente cruciales. Esto sucede especialmente en las zonas sur y este de Damasco, incluida Tadmor (Palmira), las regiones de Daraa, Sweida así como en el norte, en particular las regiones de Idlib y Alepo. Recientemente la importante ciudad de Qaryatayn, al este de Homs (donde viven muchos cristianos) cayó en manos del Estado islámico mientras que los combates están en su apogeo alrededor de Hama, en donde el control territorial se desplaza hacia adelante y atrás. Muchos analistas se han apresurado a concluir que la desaparición del régimen de Assad era un hecho inevitable y que le quedaban solamente pocos días. Es dudoso, sin embargo, que esta percepción sea correcta y aún más dudoso creer que esa percepción se haya filtrado dentro de las filas del régimen. No parece haber ningún aumento en la tasa de deserción entre los altos cargos de las filas de Assad.

En cuanto a la oposición, las fuerzas islámicas siguen ganando fuerza. El golpe asestado por el Frente Al-Nusra a las tropas rebeldes de la División 30, algunos de cuyos combatientes fueron entrenados por los estadounidenses, es una prueba más de este hecho. Aunque los estadounidenses, perplejos, afirman que a partir de ahora también protegerán a las fuerzas que han entrenado en contra de sus enemigos, incluso dentro de la oposición, es dudoso suponer que serán capaces de hacerlo. Mientras tanto, la importancia del cambio de nombre de la agrupación de facciones islamistas que son menos extremas que el Frente Al-Nusra y que el Estado Islámico, todavía no queda del todo claro. Al principio, esta agrupación se llamó Jaish al-Fatah (el Ejército de la Conquista / Victoria), y disfrutó de ciertas victorias en la región de Idlib. Más tarde cambió su nombre por el de Jaish al-Umawayn (los descendientes de la casa de Umaya que gobernó desde Siria durante el primer califato islámico o el Ejército de los Hijos de la Nación), haciendo hincapié en la identidad siria de sus miembros. Las fuerzas pertenecientes a esta agrupación han estado jugando un papel central en la lucha por la zona de Zabadani.

Los contactos entre Arabia Saudita y Rusia, en particular la visita a Moscú del ministro de Defensa, Mohamed bin Salman (el hijo del rey Salman), también son vistos como que potencialmente pueden afectar el curso del embrollo sirio. Algunos ven el comienzo de entendimiento Arabia Saudita-Rusia, en donde a cambio de un acuerdo con Rusia que involucraría compras militares y la construcción de una central nuclear, Rusia podría llegar a aflojar su apoyo a Assad y se mostraría de acuerdo a que fuera reemplazado. Otros ven indicios, por el contrario, que los saudíes han perdido la esperanza. No está claro en qué medida dicha evaluación se estaría basando en información real. En cualquier caso, la mayoría de los informes afirman que Arabia Saudita estaría ofreciendo dejar de apoyar a la oposición a cambio de ciertas concesiones por parte de Assad y sus partidarios.

Irán, Hezbollah y los drusos

Irán y los intentos de Hezbollah por utilizar la dependencia total de Bashar Assad hacia ellos, fomentaron la búsqueda de bases para sus actividades terroristas contra Israel desde el norte de los Altos del Golán. Esos intentos aparentemente continuarán, basándose, entre otras cosas, en el apoyo que goza el terrorista liberado Samir Kuntar entre los elementos drusos de la ciudad fronteriza de Al-Khader, o en su capacidad para utilizar a las organizaciones terroristas palestinas aliadas a ellos bajo el supuesto de que el régimen de Assad verá con buenos ojos este tipo de acciones, incluso si no son ellos las que las inician. El ataque atribuido a las fuerzas de Israel contra un vehículo que llevaba a agentes iraníes y a drusos del Hezbollah que, según los informes, fueron abatidos, y el siguiente lanzamiento de cohetes contra Israel que desencadenó los dos ataques israelíes en Siria (que provocó la muerte de los terroristas que atacaron a Israel), refleja este fenómeno. Israel está trabajando para evitar que sus enemigos exploten el caos sirio para atacarla o tratando de evitar que mejoren sus capacidades para hacerlo en el futuro.

La ansiedad alrededor de todos estos acontecimientos parece estar creciendo dentro de la comunidad drusa. Tradicionalmente, los drusos se han comprometido con su nacionalidad siria y a la alianza con los alawita, en conjunto con las minorías que constituyen alrededor del 40% de la población del país. Sin embargo, cuanto menos control tiene el régimen de Assad sobre la periferia, centrándose en mantener el control de la “pequeña Siria”, más aumentan los temores de los drusos. En el lugar en donde se concentran la población drusa – la montaña drusa, centrada en la ciudad de Suwaida – existe una considerable preocupación por la posible caída de la cercana Brigada del Ejército sirio 52 en manos de la oposición. Los intentos del régimen para mantener el control de la zona a través de la milicia alawita, la Shabiha, reclutando drusos a sus filas se han topado con la oposición de los líderes locales, que han tomado el asunto en sus propias manos y están considerando la cooperación con las fuerzas relativamente moderadas de la oposición que también actúan en la región sur, contrarrestando así la amenaza más importante planteada por el Estado Islámico después de su conquista de Tadmor (Palmira). Como se ha señalado, la situación en la ciudad de Al-Khader, situada en la frontera israelí en el norte de los Altos del Golán, es diferente. Allí el régimen actúa para mantener su control y retiene la lealtad de la ciudad, al menos superficialmente.

Teniendo en cuenta que los drusos se ven a sí mismos como mutuamente responsables los unos de los otros dondequiera que se encuentren, estos desarrollos tienen implicaciones directas para la comunidad drusa en el Líbano y en Israel. Los ataques de los drusos contra ambulancias israelíes que llevaban heridos sirios, que se produjo en el Golán de Israel y cerca de Horfish en la Galilea, han provocado la creciente tensión entre los drusos, en particular en Al-Khader, y la oposición relativamente moderada, a la que se percibe está siendo ayudada por Israel. Israel se vio obligada a intervenir en este problema, reforzando su política de evitar una participación directa en la guerra mientras, a la vez, garantiza la seguridad de los drusos, teniendo en cuenta el pacto de sangre entre ellos y el pueblo judío.

Las principales consecuencias que se desprenden de estos desarrollos son:

1) La fragmentación de Siria en enclaves, que luchan por separado, se está intensificando. Los dos enclaves principales son “el centro de Siria”, controlado por el régimen de Assad, y el Estado islámico. Otros enclaves son controlados por las comunidades que los habitan (la región kurda en el norte y la montaña drusa en el sur) o mediante elementos de la oposición sunita (parte de Alepo, Idlib, al sur de Golán y numerosas zonas rurales alrededor de las principales ciudades, incluyendo Damasco). Todas las facciones están luchando para ampliar sus esferas de controlar o prevenir las ganancias por parte de sus enemigos; y si bien cada una de estas facciones está persiguiendo que sus ofensivas locales lleguen a buen puerto, el Estado Islámico está expandiendo su control de una manera que podría tener ramificaciones estratégicas.

2) El temor hacia el Estado Islámico probablemente conducirá que actores externos aumenten su participación en los combates, disminuyendo así la centralidad de la lucha del régimen contra los otros grupos insurgentes. En el contexto del acuerdo nuclear, ha aumentando las posibilidades de cooperación entre los Estados Unidos, Irán, y Assad, y posiblemente también de Turquía y Arabia Saudita, en la campaña contra el Estado islámico. Esta situación, al parecer, constituye el fondo para las iniciativas que lleven a la guerra a su fin, que podríamos ver en nuevas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

3) Los triunfos del régimen de Assad, Irán y Hezbollah en el área crucial de la frontera sirio-libanesa pueden provocar una intensificación de los esfuerzos por parte de Irán y Hezbollah, para crear un teatro secundario y así construir capacidades para atacar a Israel desde el norte del Golán.

A la luz de todos estos factores, y dada la angustia permanente, Israel podría verse obligada a no tener más remedio que reconsiderar su política hacia los acontecimientos en Siria.

 

Ver más en: http://jcpa.org/article/the-disintegration-of-syria-and-its-impact-on-israel/#sthash.KA1gv19Z.dpuf

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