La deliberada anexión aleja a Israel de Europa – Por Oded Eran y Shimon Stein (INSS)

La aplicación de soberanía por parte de Israel en Cisjordania será enfrentada con condenas – y quizás también con medidas muy severas – que propondrán los estados miembros de la Unión Europea. Si bien estas medidas no perjudicaran gravemente a Israel, la postura europea debería ser considerada con delicadeza, en especial porque un demócrata puede que llegue a la Casa Blanca en las próximas elecciones norteamericanas y trabaje junto a Bruselas con el propósito de oponerse al plan de la administración Trump.

Desde que Israel ocupó Cisjordania, el futuro político de este territorio ha arrojado sombras sobre todos los demás temas en las relaciones de Israel con Europa. La discordia con la Unión Europea se intensifica particularmente cuando el proceso político palestino-israelí se interrumpe, incluso cuando Israel no es necesariamente el de culpar y cuando los asentamientos israelíes en la región se incrementan. La anexión de territorio por parte de Israel en mayor o menor escala en Cisjordania provocará respuestas negativas por parte de los europeos, profundizando así la división entre los niveles políticos más altos de Israel y de los estados miembros de la Unión Europea. Puede esperarse que aquellos procesos internos dentro del continente europeo que socavan la unidad política de la Unión Europea dificulten imponer fuertes sanciones a Israel en respuesta a las decisiones israelíes respecto a la posible anexión de territorio. Aún así, no existen dudas que posibles severas críticas a la intención de Israel de anexarse territorio definen el estado de ánimo en la mayoría de los países europeos. Además, una decisión israelí de proceder con la anexión enfrentaría fuerte oposición al bloque de estados que tiende a votar como la Unión Europea en las organizaciones internacionales.

Dados sus intereses históricos, políticos, económicos y de seguridad en la región cercana a sus fronteras, la Unión Europea se ha fijado el objetivo de configurar su entorno geográfico inmediato, incluyendo la cuenca del Mediterráneo. El Acuerdo de Asociación Unión Europea-Israel creado en 1995, el cual constituye el marco formal de las relaciones, habla de un diálogo palestino-israelí con el objetivo de “incrementar la convergencia de posturas sobre los temas internacionales y en particular sobre aquellos temas que probablemente tengan efectos sustanciales en uno o el otro Bando”. El acuerdo también refleja el deseo de la Unión Europea de desempeñar un papel en la resolución del conflicto. Tal como en el caso de otros temas políticos internacionales, el enfoque pautado por la Unión Europea al conflicto tiene como guía principios universales tales como el estado de derecho, incluyendo las leyes del derecho internacional; los derechos humanos; y los derechos de las minorías.

Este enfoque, que no ha sido modificado durante décadas, se ha centrado en promover una solución de dos estados para dos pueblos, a través de negociaciones entre las partes. La Unión Europea se adhiere a la postura que las fronteras de 1967 sentarían las bases para demarcar las fronteras, se opone a los asentamientos israelíes en Cisjordania y niega su legalidad. Ante la oposición de los cuerpos civiles que se oponen a los asentamientos, se decidió que los productos israelíes producidos en los territorios ocupados no serían elegibles a estar exentos del pago de impuestos y que las instituciones israelíes que operan en estos territorios no podrán cooperar con los organismos europeos financiados por la Unión Europea.

Durante la última década, la Unión Europea ha cesado su diálogo político con Israel ante el detenido proceso político palestino-israelí y la continua expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania. La importancia significativa de esta fisura también debe ser evaluada ante los cambios que ocurrieron en el Medio Oriente en el transcurso de la última década: la “Primavera Árabe” y especialmente el colapso de varios países árabes y la aparición del problema de los refugiados sirios, siendo este un desafío a las puertas de Europa; la retirada de los Estados Unidos del acuerdo PIDAC y el incumplimiento por parte de Irán a todas sus obligaciones ante el acuerdo nuclear; el aumento de la agresión turca en la cuenca del Mediterráneo oriental; y el “Acuerdo del Siglo”, el plan del Presidente Trump para resolver el conflicto palestino-israelí. Todos estos desarrollos regionales y sus diversas implicaciones deberían discutirse en el marco de un diálogo estratégico europeo-israelí que, sin embargo, no se reanudará en caso de que el gobierno israelí decida avanzar con la ya pautada anexión.

La Unión Europea ha expresado previamente su desacuerdo con las medidas tomadas por el Presidente Trump en la arena palestina-israelí sobre temas tales como el reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel y la decisión de trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén y ha presionado a muchos estados miembros a abstenerse de seguir el ejemplo de Washington.

Tras la publicación de las dos partes del plan de la administración Trump en enero del 2020, Josep Borrell, el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, emitió una respuesta casi inmediata relativamente “blanda” – sería necesario “estudiar” el plan, dijo. Sin embargo, se mostró firme respecto a Israel, afirmando que “los pasos tomados hacia la anexión, si se implementan, no pueden pasar sin respuesta”. Es decir, Borrell no le recomendó a Israel que reconsiderara sus acciones o expresara la voluntad europea de discutir formas de promover una solución política al conflicto palestino-israelí, sino que empleó un lenguaje amenazante. La respuesta de Israel, también severa, fue emitida por un funcionario de bajo rango, tal vez para expresar desprecio y prometió que el punto muerto en el diálogo político de alto nivel entre Israel y la Unión Europea continuara precisamente porque Israel se encontraba en una encrucijada frente a una decisión histórica.

El canciller alemán Heiko Maas intentó contener la tensión destructiva entre Israel y la Unión Europea durante una breve visita a Israel y Jordania ocurrida el 10 de junio, 2020. Según Maas, este llegó a Israel para expresar la seria y sincera preocupación de su país y de la Unión Europea respecto a la anexión siendo esta incompatible con las leyes del derecho internacional y no con el propósito de amenazar a Israel o ponerle precio a tal acción. Además, mientras estuvo en Israel, Maas transmitió la voluntad de la Unión Europea de entablar un diálogo. Si bien Borrell no hizo eco de esta voluntad en su informe sobre las discusiones del Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (17 de junio), presumiblemente el canciller alemán no hubiese planteado esta posibilidad sin realizar consultas previas.

Cualquier posibilidad de renovar el diálogo de altura entre Israel y la Unión Europea debe contestar una serie de preguntas importantes. Por una parte, la Unión Europea no puede suavizar su postura de principios, que rechaza las medidas unilaterales, ambas mayores y menores, incluso si son tomadas por Israel luego de un intento fallido de renovar las negociaciones con los palestinos porque los palestinos rechazan el plan de la administración Trump como parte de la plataforma de negociaciones. Por otra parte, el gobierno israelí aparentemente está decidido a aplicar la ley israelí en Cisjordania, aunque solo sea en un área relativamente pequeña. En esta etapa, parece ser que el esfuerzo alemán de disuadir a Israel de que sus acciones agravaran las tensiones entre Israel y la Unión Europea no ha dado sus frutos.

Las posibles reacciones que tomara la Unión Europea a las acciones de anexión, incluyendo las medidas punitivas, han sido planteadas en debates públicos en lugares de Europa e Israel a medida que se acerca la decisión de Israel. Es muy probable que no haya consenso sobre este tema entre los miembros de la Unión Europea y algunos estados miembros probablemente exijan adoptar una política de castigo colectivo – medida que requiere un voto unánime de todos los miembros de la Unión Europea.

El estatus y postura de Alemania en general son importantes y lo será muy particularmente durante los próximos seis meses, ya que este asume la presidencia de turno de la Unión Europea y mantiene su membrecía en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas – pero un voto opositor de cualquier otro estado miembro es suficiente para evitar una decisión colectiva. En ausencia de una decisión colectiva, los estados miembros pueden decidir sobre sus propias acciones punitivas, aunque con el conocimiento de que las fronteras abiertas entre los estados miembros de la Unión Europea diluyen la efectividad de algunas de las sanciones que aquellos estados individuales decidan imponerle a Israel.

Incluso si la Unión Europea en su conjunto, o los Estados miembros individuales, deciden imponer sanciones a Israel, las medidas probablemente serán aplicadas principalmente a la actividad económica israelí al este de la frontera de 1967, en un esfuerzo por reducir el daño económico que esto le causará a la propia Europa. Por ejemplo, el acuerdo de Cielos Abiertos en el ámbito de los viajes aéreos civiles fue renovado recientemente, proporcionando a las aerolíneas europeas beneficios sustanciales en sus rutas a Israel.

El anular la participación de Israel en el programa de investigación y desarrollo Horizonte 2020 en Europa también ha sido mencionado como posible medida de castigo provista por la Unión Europea en respuesta a una anexión israelí de territorios en Cisjordania. Sin embargo, la participación de Israel en este programa es decididamente de interés mutuo. El nuevo programa de investigación y desarrollo de Horizon Europe, comenzando en el 2021, puede ser menos importante para Israel ya que la Unión Europea busca limitar la concesión de subvenciones en el área de investigación a la cantidad aportada por cada estado al presupuesto general del programa. Eliminar a Israel del programa Horizon Europe dañará la estructura de las relaciones existentes entre las instituciones de investigación y desarrollo israelíes y las instituciones en Europa, pero no las eliminará totalmente.

El gobierno israelí podrá transferir los fondos designados para el pago tales como tarifas participativas al programa europeo directamente a los organismos de investigación y desarrollo israelíes. En cuanto a los principios de acción punitiva que guían la política de la Unión Europea, son notables las medidas que fueron tomadas contra Rusia en respuesta a su acción de haberse anexado Ucrania. Fue dicho que a pesar de las sanciones, se mantendrán “relaciones selectivas” respecto a los problemas y en las regiones en las que la Unión Europea posee interés y el apoyo de las organizaciones de la sociedad civil rusa será incrementado bajo el trazo de las relaciones individuo a individuo.

Ante la respuesta anticipada a una anexión dentro del marco de la Unión Europea, se le aconseja al gobierno israelí que demore su decisión sobre el proceso de anexión, incluso si este es presentado simbólicamente, especialmente durante los seis meses en que Alemania mantendrá la presidencia de la Unión Europea, que coincide con el final de su mandato como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU (hasta finales del año 2020). Aparentemente, la Unión Europea no tiene la capacidad de perjudicar sustancialmente a Israel en el área económica como para disuadir al gobierno israelí en decidir sobre su anexión.

Además, el posterior deterioro en las relaciones de Israel con Europa y la falta de un diálogo político con la Unión Europea aparentemente no es suficiente para evitar que se aplique la decisión de anexión. Por otra parte, la posibilidad de que en el año 2021 la Casa Blanca pueda ser ocupada por un presidente demócrata con el que la Unión Europea tendrá un interés especial en renovar el diálogo transatlántico sobre una serie de temas, incluyendo el conflicto palestino-israelí, requiere que Israel se relacione con la parte europea de una manera seria y exhaustiva, entendiendo sus amplias implicaciones en la dinámica de un diálogo estadounidense/demócrata-europeo, puede llegar a suponerse que ambas partes criticarán y denunciarán el plan de Trump e incluso considerarán medidas en contra de la anexión unilateral, en caso de que Israel se aferre a su intención de anexarse territorios ​​en Cisjordania en intensión al plan de la administración Trump.

 

 

Oded Eran es compañero de investigación, Shimon Stein es compañero de investigación

 

 

Comentarios

Recientes

spot_img

Artículos Relacionados

Donaciones

 

En “Hatzad Hasheni” seguimos produciendo contenidos verdaderos y confiables para que te sigas sintiendo orgulloso de lo que eres…

¡Ayúdanos ahora con tu donación!

¡Súmate al proyecto que modifica percepciones!

CLICK AQUI PARA DONAR

Gracias por donar en este importante proyecto de diplomacia publica.