La crisis de WhatsApp nos revela las grietas en la estrategia de “poder blando” de Irán – Por Shay Attias (BESA)

La “crisis de WhatsApp” en el Líbano reveló una grieta en la gran estrategia diplomática de Irán, la de usar sus poderes para impulsar el “poder blando” ideológico al mismo tiempo que el poder duro. Desde 1979, Teherán ha tratado de promocionarse como el epicentro de la Revolución Islámica. Esa noción está siendo cuestionada, no por los tanques libaneses y las balas iraquíes, sino por ciudadanos armados con teléfonos inteligentes.

No importa lo que Irán quiera, la gente de Medio Oriente anhela estar conectada con el mundo, y su acceso a las redes sociales les permite hacer dicho contacto. Sus teléfonos inteligentes proporcionan una excelente ventana a través de la cual la diplomacia occidental puede llegar a poblaciones previamente inaccesibles.

Las redes sociales no pueden crear cambios políticos por sí mismas, pero pueden generar chispas poderosas.

El servicio de mensajería de WhatsApp ha superado los 1.500 millones de usuarios en todo el mundo. Para los ciudadanos de países como Líbano e Irak, WhatsApp les permite conectarse al resto del planeta a un costo casi nulo.

El primer ministro libanés expulsado, Saad Hariri, cometió un error al terminar su carrera cuando intentó gravar (impositivamente) el uso de WhatsApp como un medio para compensar la disminución en el uso de las compañías celulares nacionales. Este ataque a la conexión de los ciudadanos con el mundo también generó protestas masivas en Trípoli, Beirut y Bagdad.

Las manifestaciones iniciales, que estallaron únicamente para protestar por el impuesto propuesto de WhatsApp, evolucionaron rápidamente en un foro para expresar el resentimiento por la influencia de Irán en las protestas tanto en Líbano como en Irak.

Irán estaba claramente nerviosa por esto. Qasem Soleimani, jefe de la oscura Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, fue enviado rápidamente para cerrar las protestas. Inmediatamente después del lanzamiento de las primeras grandes protestas en Iraq, voló sin invitación en helicóptero a la Zona Verde iraquí. Esa área está reservada exclusivamente para las oficinas del gobierno iraquí, y el primer ministro iraquí Abdel-Mahdi y varios funcionarios de seguridad iraquíes de alto rango que se sorprendieron con su llegada.

La última ola de protestas puede no conducir a un cambio político real, pero revela grietas en la influencia de Irán en los países que controla por poder. Las protestas de hoy en el Líbano son muy diferentes de las de 2005. Las protestas de esa época fueron impulsadas por la furia por el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri (padre de Saad) y fueron dirigidas contra el régimen sirio. En las protestas de hoy, cuando los libaneses e iraquíes dicen “no más” se refieren a Irán. Ya no se trata solo de Siria.

Irán todavía tiene una fuerte influencia entre los gobiernos y las milicias de sus representantes satélites, como Hezbollah en el Líbano, el régimen de Bashar Assad en Siria y las Fuerzas de Movilización Iraquí (PMF). Pero las personas bajo el control de esos representantes comienzan a irritarse. Es por eso que Hezbollah está preocupada. Al principio, el jeque Hassan Nasrallah, el jefe de Hezbollah, afirmó que la organización “defiende a los manifestantes” y “expresa el dolor de la gente”, pero los partidarios de Irán y Hezbollah ahora están tomando las calles de Beirut de los manifestantes mientras saludan a las banderas amarillas del movimiento armado.

Mientras más violencia se cometa contra los manifestantes, más probable es que esta “primavera digital” ֹse convierta en un frío invierno. Como dijo Nasrallah, “este caos conducirá a la anarquía de seguridad”.

En Irak, el incesante desvío de fondos públicos a las milicias pro-iraníes ha puesto de manifiesto un fuerte sentimiento anti-iraní entre los iraquíes que están cansados ​​de que Teherán interfiera en sus problemas internos. No hace mucho, los manifestantes iraquíes quemaron banderas iraníes frente al consulado de Irán en Karbala. Francotiradores del ejército iraquí mataron a 150 manifestantes en octubre al dispararles en la cabeza, siendo que Irán es la culpada de esas muertes.

Queda por ver si un cambio político significativo será el resultado de las protestas, pero se ha plantado la semilla del cambio. Irán continuará haciendo todo lo posible para mantenerse en pie durante esta ola de protestas. Está tan centrado, como siempre, en su objetivo finalֹ: Convertirse en la superpotencia militar dominante de la región.

 

Shay Attias fue el director fundador (2009-13) del Departamento de Diplomacia Pública de la Oficina del Primer Ministro israelí y es candidato a doctorado en relaciones internacionales en la Universidad Bar-Ilan , donde es profesor en la Escuela de Comunicaciones .

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