La creciente maraña de las armas químicas en Siria – Por Teniente Coronel (Retirado) Dr. Dany Shoham (BESA)

RESUMEN: Las armas químicas que Siria posee y utilizó desde que se comprometió a deshacerse totalmente de estas se han convertido en una red cada vez más enmarañada durante el pasado año. Esta premisa tiene muchas ramificaciones, particularmente ante la reciente incursión de los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia en contra de Siria.

Independientemente del impacto práctico por la reciente incursión liderada por los Estados Unidos en Siria, el hecho mismo de que tal incursión fuese llevada a cabo significa una condena genuina e intransigente de las potencias occidentales al uso de las armas químicas por parte de Assad. Aunque su alcance es limitado, la incursión fue una operación militar estratégicamente coordinada y meticulosa. La capacidad de utilización de las armas químicas por Siria sigue siendo significativa no solo porque se ocultaron cantidades apreciables de estas, sino porque parece haberse iniciado secretamente una renovación ordenada en la producción de armas químicas. Se desconoce el alcance total de estas dos capacidades por parte de los sirios.

Más intrigante aún es el empleo de estas armas por parte de los sirios. El mecanismo concreto en la toma de decisiones de Assad en relación a la transición de armas convencionales a las químicas no está del todo claro. Se puede suponer que él es la autoridad que aprueba la tal transición, al menos en los casos en que fue empleado el gas sarín (este no es necesariamente el caso del cloro).

Independientemente de si existe implicación rusa e iraní en este mecanismo y es totalmente plausible que si exista, Assad sabe muy bien que tiene el respaldo total de ambos actores. Este pudiera considerarse un factor significativo, ya que sin ello Assad ciertamente sería apreciablemente más reacio a emplear armamento químico.

En cualquier caso, la interacción es amplia y compleja. Si hubiese dependido totalmente de Assad, ilimitado por cualquier obligación, muy probablemente hubiese utilizado armas químicas con mucha más frecuencia debido a su naturaleza brutal. Esto hubiese acortado considerablemente la guerra. Al contrario, sin el respaldo de Rusia e Irán, el empleo de armas químicas por parte del régimen sirio muy probablemente hubiese sido extremadamente raro, si es que ocurrió en lo absoluto.

La situación es entre ambos. Desde un punto de vista puramente militar, los rusos y los iraníes están plenamente conscientes de la ventaja operativa de las armas químicas en comparación a las armas convencionales y por ende son consideradas básicamente de apoyo. De una forma u otra, estos están involucrados en ocultar y aumentar las capacidades residuales de las armas químicas en Siria. Corea del Norte también se le ve involucrado, particularmente por su relación con Irán.

Al optar por las armas químicas, se debe escoger entre los elementos cloro y sarín. El impacto operacional y de intimidación del gas sarín supera considerablemente al del cloro y su uso no es tolerado por Occidente. Sin embargo, el uso de cloro en las armas químicas por parte de Siria, un elemento industrial común, ha sido muy a menudo ignorado. La utilización de formas de armas químicas que sean clínicamente incriminatorias directas, tales como el gas mostaza es evitada.

El deseo del régimen sirio de utilizar armas químicas proviene principalmente de su incapacidad para lograr, o por una gran dificultad para lograr, varios objetivos tácticos, operacionales y estratégicos, sean estos militares o demográficos, por medio de armas convencionales. Este fue un factor principal tras la retención del gas sarín en Siria.

Un equipo especial de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW) llegó a Siria el 14 de abril, 2018, pero no fue hasta que pasaron los 7 días completos que este obtuvo acceso al lugar en Douma donde se utilizaron armas químicas. “Es muy probable que las pruebas y elementos esenciales estén desapareciendo de este lugar”, señaló el canciller francés en un comunicado. El canciller ruso Sergei Lavrov negó enérgicamente cualquier manipulación. Otros funcionarios rusos afirmaron, curiosamente, que los inspectores no habían podido visitar Douma debido a los ataques aéreos del 12 de abril por parte de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia (y porque carecían de los permisos necesarios y correctos).

Se puede suponer que el acceso fue concedido solo después de que el área siria atacada por las armas químicas en Douma fue limpiada por el régimen sirio y por los rusos de cualquier evidencia que pudiera haber indicado que se produjo un ataque químico. También se realizo un esfuerzo para eliminar las señales de que dicha limpieza fue llevada a cabo. Esta es una farsa que se ha repetido una y otra vez.

Vale la pena señalar la cronología de los eventos que preceden al ataque químico de Douma. Un componente vital del área de Ghouta, la ciudad de Douma estuvo bajo ocupación rebelde desde octubre, 2012. Esta fue controlada por la coalición rebelde Jaysh Al-Islam. A mediados de marzo, 2018, el territorio rebelde en la zona del Ghouta Oriental se había reducido a tres focos: uno al sur, alrededor de Hamouria; uno al oeste alrededor de Harasta; y un tercero en Douma al norte.

En la segunda mitad de marzo, Hamouria y Harasta fueron asegurados a través de acuerdos de evacuación acordados por los rebeldes junto a Siria y Rusia. Douma se mantuvo tenaz, incluso luego que se informara de dos ataques menores de gas clorín, uno el 7, marzo y otro el 11, marzo.

El 31 de marzo, se llevó a cabo la última de las evacuaciones en el Ghouta y el ejército sirio declaró victoria en la zona del Ghouta Oriental. A los rebeldes que todavía resistían en Douma se les dio un ultimátum para rendirse, pero se negaron a hacerlo. Una semana después, el mayor ataque químico ocurrió y un día después todos los rebeldes que controlaban Douma acordaron un trato con el gobierno para entregar el área y ser transferidos desde el lugar.

Durante dicho ataque químico, las bombas tipo barril sospechosas de estar repletas de municiones químicas fueron arrojadas en helicópteros. Estas causaron fuertes convulsiones en algunos residentes y sofocaron a otros. Unas 73 personas entre ellos hombres, mujeres y niños, fueron envenenados hasta morir, muchos botando espuma por la boca, mientras que alrededor de 500 resultaron heridos y sobrevivieron. Según informes, una bomba de cloro impactó un hospital en Douma y otra que contenía “agentes mixtos”, aparentemente cloro y sarín, hizo impacto en un edificio cercano. Cilindros de gas amarillo comprimido también fueron supuestamente utilizados durante el ataque.

Occidente, que tenía un servicio de inteligencia lo suficientemente fuerte, acusó públicamente al régimen sirio de haber llevado a cabo el ataque. El régimen y Rusia negaron categóricamente las acusaciones, tal como siempre lo hacen.

Junto a todo, la fuerza aérea siria presumiblemente utilizó armas químicas contra familias comunes en la forma de cloro junto a otra sustancia tóxica apreciablemente mucho más potente, probablemente el gas sarín, más un componente difuminado. Tal vez la idea era que el suceso sería considerado como un ataque con cloro y, en consecuencia, sería ignorado.

Un ataque militar coordinado de Occidente en respuesta

Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia llevaron a cabo el ataque el 12 de abril, un año después de que Estados Unidos atacara (por su propia cuenta) el aeródromo sirio de Shayrat y la cercana infraestructura militar siria. Ese evento, que tuvo lugar tres meses después de que Donald Trump asumiera el cargo de presidente de los Estados Unidos siguió a un ataque con gas sarín realizado por la fuerza aérea siria contra la ciudad de Khan Shaykhun en la Gobernación de Idlib.

A diferencia de Obama, Trump adoptó una postura militar decisiva respecto a la utilización de armamento químico. Tal postura fue seguida estrictamente en el 2017 y amplificada en abril, 2018 la segunda vez dentro del marco de una alianza operacional con Gran Bretaña y Francia.

Rusia e Irán (este último indirectamente) están claramente involucrados. Junto a Siria, tendrán que reconsiderar a fondo la situación geopolítica mayor y los aspectos estratégicos del programa sirio de armas químicas. Más allá de la anexión de Crimea por parte de Rusia, Siria se ha convertido en una disputa focal entre Rusia y Occidente sobre la ilegitimidad de las armas químicas.

De las ocho instalaciones sirias consideradas por los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia como posibles objetivos para un ataque sensible, al menos tres fueron atacadas. Los ocho fueron las siguientes:

  • Fábrica de AQ en Masyaf
  • Fábrica de AQ en Barzeh
  • Fábrica de AQ en Jamraya (creada con ayuda rusa)
  • La instalación de AQ Him Shinshar, área de Homs
  • Instalación adicional de AQ en Him Shinshar
  • Base aérea Al-Typhur (T-4), área de Homs
  • Base Aérea Al-Dumayr Alepo (presumiblemente la instalación Al-Safira o la instalación Sheik Suleiman)

Las tres instalaciones eventualmente atacadas están directamente afiliadas a la alineación activa de armamento químico sirio, tal como sigue:

Centro de Estudios Científicos e Investigación en Barzeh

Se sabe ciertamente que esta es la principal instalación siria de investigaciones, desarrollo, producción y prueba de tecnología de guerra química y biológica. Este se especializa en la instalación de armas químicas en misiles de largo alcance y de artillería. La fabricación y mantenimiento de municiones se sucedía en secciones cerradas inaccesibles para los inspectores de la (OPAQ). En particular, la OPAQ informó que llevo a cabo dos inspecciones en las instalaciones de Barzeh y Jamraya en febrero y noviembre, 2017 y que no había visto “ninguna actividad incompatible con las obligaciones contraídas en virtud de la Convención sobre Armas Químicas”.

Tres edificaciones principales de dicho centro fueron destruidos, mientras 76 misiles fueron disparados en dirección a la instalación: 57 misiles crucero Tomahawk y 19 misiles mixtos aire-superficie. El Teniente General Kenneth McKenzie, director del Estado Mayor Conjunto del ejército estadounidense, dijo: “Las evaluaciones iniciales son que tal objetivo fue destruido. Esto hará retrasar el programa sirio de armas químicas durante años”.

Lugar de almacenamiento de las armas químicas en Him Shinshar, al oeste de Homs

Se cree que esta instalación ha constituido “la ubicación principal del gas sarín sirio y el equipo de producción precursor”. Fue utilizado para “mantener a los precursores de las armas químicas acumuladas en violación a las obligaciones por Siria ante la Convención sobre Armamento Químico” y destinado a las municiones químicas binarias. Veintidós misiles alcanzaron la instalación: 9 misiles Tomahawk estadounidenses, 8 misiles británicos Storm Shadow y 5 misiles crucero navales junto a dos misiles crucero SCALP lanzados por Francia. Fue acentuado que “se aplicó un análisis científico muy cuidadoso para determinar cuál es el mejor objetivo en apuntarle al misil crucero de lanzamiento aéreo Storm Shadows para maximizar la destrucción de los productos químicos almacenados y minimizar cualquier riesgo de contaminación en el área circundante. La instalación atacada está ubicada a cierta distancia de cualquier concentración conocida habitada por civiles, reduciendo aún más dicho riesgo”.

Bunker de armamento químico Him Shinshar, al oeste de Homs

Ubicado a unos 7 kilómetros del lugar de almacenamiento, esta instalación contenía una instalación de almacenamiento de equipos de armas químicas y un importante puesto de comando. Siete misiles SCALP fueron desplegados y la instalación del bunker fue “atacada con éxito”.

Si bien es básicamente cierto que el programa revitalizador sirio de armas químicas aparentemente fue retrasado por años, tal como lo sostuvo el Sub-Teniente General McKenzie, esto no significa que el ejército del régimen sirio no pueda reutilizar armas químicas. Esto es cierto respecto a las armas químicas con cloro y es muy probable que sea cierto respecto a las armas químicas con el gas sarín. Si los sirios se ven de repente sin sarín, estos pudieran reproducirlo en pequeñas cantidades en pocos meses.

Curiosamente, aunque ni Jamraya ni Masyaf fueron mencionados en la lista McKenzie de las instalaciones atacadas, estos fueron mencionados por fuentes formales sirias y rusas de que fueron atacados por la incursión estadounidense, británica y francesa, junto a otras instalaciones tales como los depósitos de armas al este de Qalamoun en la región noreste de la capital, el centro en Barzeh, la zona de Kisweh al sur de Damasco, un lugar en las colinas Qasyoun, junto a varias bases aéreas, incluyendo la base aérea de Al-Shirai en Al-Dimas. Hasta ahora, excepto el centro en Barzeh, tales reclamos no han sido verificados. Aún así, en una declaración que condena la incursión occidental, el canciller ruso Lavrov dijo: “Nosotros le dijimos a Estados Unidos dónde se encontraban nuestros puntos de no-retorno, incluyendo las líneas rojas geográficas y los resultados han demostrado que estos no han cruzado las tales líneas”.

El tema de las armas químicas sirias se ha vuelto significativamente más complejo y desafiante, tanto a nivel regional como global, en los últimos meses. Este contiene un potencial peligroso para el empleo repetido de armas químicas junto a las resultantes fricciones internacionales en escalada, así como también las perspectivas de una restricción del programa sirio de armas químicas. Si bien la posibilidad de que las armas químicas sean eliminadas en su totalidad en Siria está disminuyendo, la necesidad de tal total eliminación sigue en aumento.

Los comentarios realizados por individuos israelíes importantes son dignos de mencionar. El Primer Ministro Netanyahu dijo: “Bajo el liderazgo estadounidense, los Estados Unidos, El Reino Unido y Francia demostraron que su compromiso en el combatir contra las armas químicas no se limita a las declaraciones”. Este agregó que Israel apoya totalmente el ataque y “debería quedarle claro a Al Assad que sus temerarios esfuerzos para adquirir y utilizar armas de destrucción masiva, su insensible desprecio por el derecho internacional y su provisión a una base avanzada para Irán y a sus agentes estados pone en peligro a Siria. Yoav Galant, miembro del gabinete de seguridad y ex-general, dijo: “El ataque estadounidense es una señal importante para el eje del mal: Irán, Siria y Hezbollah; la utilización de armas químicas cruza el punto de no-retorno que la humanidad ya no está dispuesta a aceptar”. El ex-primer ministro Ehud Barak sostuvo que si las armas químicas son utilizadas por el régimen sirio en localidades sirias cercanas a la frontera del Golan con Israel, entonces Israel tendrá que considerar el cómo va a reaccionar.

 

 

El Teniente Coronel (ret.) Dr. Dany Shoham, microbiólogo y experto en guerra química y biológica en el Medio Oriente, es investigador asociado en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat. Es ex-analista de inteligencia militar en las FDI y el Ministerio de Defensa israelí.

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